APARIENCIAS EN EL AMBIENTE GAY

CONTENIDO
- El hombre es
el único animal que esta en celo os 365 días del
año.
- Militares y Curas son medios hombres.
- La mona por más que se vista de seda, mona queda.
- Este es el único país en el cual el vendedor es
más importante que el cliente.
- Pase lo que pase, la vida
continua...
- Todas las locas son iguales.
- El síndrome de las locas.
- El Bautizo
- Al último hombre heterosexual puro se lo
comió un dinosaurio.
-
El que no cae, resbala.
- La
primera noche en el ambiente gay es
inolvidable.
- Se acabaría nuestra magia.
- Si la
vida te patea,
patéale a la vida
- "Solterón Maduro, Maricón Seguro" o "La
mayoría de maricones están casados"
-
Mr. Perfección
Vs. Miss Etiqueta y Protocolo
-
Si un pobre sin personalidad
llega a tener dinero, se descuadra.
-
No hay que mezclar trabajo con placer.
- ¡Qué difícil es que un
policía razone!
- Soy
Normal porque me gustan las mujeres.
- El día que pague por sexo, dejo de ser gay.
-
Hay pobres que llegan a tener dinero, pero
siguen siendo pobres.
-
¿Acaso esto no es magia?
- Ser o no ser.
Allí
está el dilema.
- La felicidad en el ambiente gay es tan efímera.
- Coma emocional.
- En el
ambiente gay es preferible no enamorarse.
- El amor es un
juego en que dos tontos juegan a hacerse daño.
- ¿Qué es la felicidad?
- Aquel que no ve a Dios en su creación. Jamás lo
vera cuando este muerto.
- Lo que a unos les sobra para divertirse, otros lo
necesitan para comer.
- Estuve
con él pero jamás se dió cuenta
- ¿Cómo
algo tan bueno puede ser pecado?
- La suerte de
la fea, el bonito la desea.
- El máximo enemigo del gay, es el mismo gay.
- El himno de los gays de ambiente.
- La Ley es tan solo para los pobres.
- Sea lo que
sea, una madre siempre ama a su hijo.
-
Un pacto secreto entre la virgen y yo
-
¡Sé valiente y afronta la realidad!
- Los milagros existen.
-
La superficialidad en el ambiente gay.
- Los curas hacen peores cosas que nosotros.
- Dime lo que presumes y te diré de lo que careces.
- Parece que nos conocimos antes.
- El
estilo de vida en el ambiente gay es tan solitario.
- La
pregunta que más incomoda a un gay.
- Las malas noticias vuelan.
-
La
maldad se disfraza con la careta de la bondad.
- El amor es una espina que atravesará tu alma.
- El
sufrimiento te hará entender como duele cuando tu
traicionas.
- A Jesús le encanta pedir cosas difíciles.
- No
confundas el amarte a ti mismo, con ser egoísta.
- Hombre de poca fe. Ora por ti mismo.
- La Amistad es más noble.
- El amor en el ambiente gay no existe.
- El hecho de que alguien te diga "te amo" no
significa que quiera ser tu pareja.
- Matando en vida.
-
Mientras tengas
resentimientos, pecas contra ti mismo
- La madre siempre perdona.
- No soy lo que te imaginas.
- Amar a un hombre noble es tan fácil.
- Una rosa es una rosa.
- Es tan difícil engañar a una madre.
-
Camarón que se duerme,
se lo lleva la corriente
- El que ríe al último,
ríe mejor.
- Sufres porque no quieres amar.
-
Santo es el que ama
- Lo que Dios ha unido,
el hombre no lo separa.
- El perdón no es un acto de poder, es un acto
de amor
- Ilusas lamentaciones.

Un
viernes por la noche estuve sentado en el Bar El Escocés, pedí
una cerveza y no la bebí.
Observaba hacia todos los lados y no pasaba nada.
- Gilo me tomó el pelo - pensé.
Pasaron treinta minutos y estaba a punto de irme cuando un
joven trigueño de unos veintiséis años se acercó a mi mesa y me
saludo:
- Hi... How are you?
- Fine thanks.
- My name is Juan José.
- I'm Francisco
- What are you looking for?
- I'm looking for a gay place.
El
se quedo pensativo por un momento y también me mantuve en silencio
tratando de fingir que era extranjero.
- Do you want to
know a very exciting place?
Lo
primero que se me vino a la cabeza fue la palabra "sexo".
-
Yes.
El
se quedó otra vez en silencio y note que hacia esfuerzos por tratar
de explicarme en Inglés.
-
Hablo español - le dije.
- Entonces no vemos mañana a las 2 en el Estadio. Te llevaré a
un sauna. Allí se puede hacer de todo.
- Esta bien, nos veremos allí.
EL HOMBRE ES EL ÚNICO
ANIMAL QUE ESTA EN CELO LOS 365 DEL AÑO
Al
siguiente día fui puntual a la cita pero Juan José no apareció. Fui
a una tienda cercana y pedí una guía telefónica
y averigüe la
dirección de aquel sauna.
Al
entrar en el sauna tenía los nervios de punta. La
primera sensación que tuve es que ese lugar no era gay.
Entre y tan solo de ver el decorado me pareció que era el peor sauna
que había conocido en mi vida.
Al
irme a los vestidores y desvestirme, note que algunos me pasaban
viendo disimuladamente.
Al dirigirme al turco, un hombre gordo de unos cuarenta y cinco años
me puso la mano sobre mi terno de baño
y me agarró la verga.
Inmediatamente retire su mano. - ¡Aquí no pasa nada! - me dijo:
- ¡No tengas miedo!
- No tengo miedo, pero la cogiste sin mi permiso.
Me
dirigí hacia el turco y lo primero que pude ver es dos
hombres acostados con su cuerpo totalmente desnudo.
Me senté y casi
no podía apartar mis ojos sobre tan perfectas nalgas.
Al
ver hacia mi derecha, un hombre de unos cuarenta y cinco años, me
vio y casi se le salen los ojos.
Se paró inmediatamente y salió como si hubiese visto al demonio.
- Mi querido padre Adalberto - pensé al verlo. - ¡Qué cura tan
guapo!
Al
poco rato dos jóvenes se quedaron viendo y el uno con los ojos le
hizo señas para que salieran.
Salió el uno primero y el otro lo siguió atrás.
-
"Cuando veo esto me doy cuenta que el hombre es el único animal que
está en celo durante los 365 días del año"
Me dijo un gringo que
estaba junto a mí poniendo su mano sobre mi pierna.
Retiré su mano con gesto de rechazo y al verme a los ojos notó mi
enfado.
-
¿Por qué me rechazas, si todos aquí estamos por lo mismo? - preguntó
un poco molesto.
Le pedí a Dios que me diera un poco de paciencia porque tenía ganas
de mandarle al Diablo.
Respiré profundo y le di mi explicación.
- Un día asistí a una charla en una Iglesia Evangélica sobre "el
amor al prójimo".
El pastor se burló sarcásticamente de otro pastor que era
homosexual.
En aquel momento note que el gringo se puso pálido.
-
Ese pastor tan burlesco... ¡Eras tú!.- le dije mirándole fijamente a
los ojos mientras que él bajo la mirada.
Quite su mano sobre mi pierna, me levanté y me dirigí hacia el sauna
en donde un joven de unos veintidós años me saludo:
-
Hola, ¿Qué tal?
- Bien, ¿y tú?
- Bien, gracias. Dándome una escapada.
- ¿De quien?
- De mi pareja.
Me
reí por un momento y le pregunté:
-
¿Qué hace tu pareja?
- Esta haciendo trámites para viajar a Suecia. No quiere saber nada
de Ecuador.
- ¿Por qué?
- Quiso ser sacerdote, pero lo expulsaron.
- ¿Por qué?
- Porque trincó a un sacerdote llamado Pedro tirando con otro en la
sacristía.
El cura se había bajado la sotana al vuelo y el otro no tuvo tiempo
para subirse el pantalón.
El cura muy sinvergüenza había acusado a su machuchains que era un
ladrón.
-
¿Cómo se llama tu pareja?
- Jaime - respondió.
- ¡Maldición!...
- ¿Qué dijiste?
- Nada, absolutamente nada.- Aunque me olvide del Consejo que Pablo
me había dado.
Otra
vez me dije ¡Qué irónica es la vida! Jaime fue aquel que acuso a
los carmelitas de que hacían barbaridades dentro del convento,
pero
el jamás dijo que era homosexual. Y recordé que Pedro era aquel
sacerdote que todos en la comunidad del Carmelo de Cuenca
consideraban un santo porque solía auto castigarse con silicios. Ya
me explicaba el porqué.
Al
rato un mulato se paró frente a mí, puso sus manos en la cintura y
me preguntó desafiante:
-
¿Acaso te crees la divina pomada?
- No, ¿Por qué? - le respondí extrañado al ver aquella actitud
increpante.
- Estoy que me doy ya diez vueltas delante de ti y no me paras
zona.- Me reclamó.
- No te he visto...
- Tu no tienes ojos para nadie, excepto para esos dos culos
que están en el turco.
- ¡Están divinos! - le dije.
- ¡Mírame! yo también tengo buen cuerpo.
Lo
vi de pies a cabeza y por ser un hipócrita bien educado le dije -
¡Realmente tienes buen cuerpo!
En
su rostro brilló la felicidad de la vanidad complacida
e inmediatamente se sentó y puso su mano
sobre mi terno de baño.
-
Aquí nadie pide permiso - Le reclamé.
- Aquí tienes que ser lanzado - dijo y me la empezó a fregar.
- ¡Qué buena verga que tienes! Hoy no te dejaré solo a ningún
momento.
- ¿Acaso soy de tu propiedad?
- ¡Eres un bobo!... No entiendes como funciona esto - Me dijo
exaltado.
- ¿Eres nuevo? - Me preguntó.
- ¿Acaso no lo has notado?
Frunció su ceño y quitó su mano de mi verga.
-
¿Es primera vez que estas en un sitio gay?
- No, he estado en otros que se los suele llamar "conventos".
- ¿Conventooos?
- Sí, Conventos.
- ¿Son sitios de contacto?
- Sí, super solapados.
- ¿Cuándo me llevas a uno?
- ¡Es difícil! Tienes que llenar una ficha de admisión. ¡Son sitios
exclusivos! - y entre mí pensé que el tipo era un tarado.
- No es como la discoteca a la que voy.- me dijo como si presumiese.
- ¿Discoteca? - Pregunté asombrado.
- Sí, discoteca...
- ¿Existe una discoteca gay en Quito?- Pregunté asombrado.
- Sí.
- ¡De lo que me he perdido!... ¡Llévame a conocerla! - Le pedí
El
puso un gesto de duda.
- Yo
te pago - le dije.
- Aceptó - Contestó inmediatamente
Mientras me vestía, frente a mí tenía un sex show en vivo y
en directo.
-
¡Buen provecho! - les dije y él que estaba siendo penetrado me pidió
con su mirada que me acercara.
- ¿Te la mamo? - me dijo.
- No.
- ¡Qué arisco que eres! - y continuo con su jadeo.
Al
dirigirme hacia la salida sentí que alguien puso su mano sobre mi
hombro.
Al regresar a ver me di cuenta que era el penetrador.
- No se lo digas a nadie - Me pidió de favor.
- Tan solo tengo un amigo que estuvo en la Escuela Militar y él
no es gay ni tampoco sabe mi nota -Me dijo,
- ¡Qué pequeño que es el mundo! - le dije.
- Me dio mucha tristeza cuando te fuiste. Hubiéramos sido buenos
amigos.
- ¿Fueron esas tus intensiones?
- Sí, me gustaste desde que te vi por primera vez cuando
aplicabas para la Escuela Militar,
por eso te ayude a corregir los exámenes.
- Siento defraudarte, pero realmente no me ayudaste en nada.
El no lo entendió y luego de permanecer en silencio y pensativo
por un rato me preguntó:
- ¿Cuándo nos vemos?
- Algún día...
- ¡Francisco, vámonos! - Gritaron desde afuera.
- Es Vicente, lo acabo de conocer y me va a llevar a conocer
una discoteca.
- Yo no voy a ese sitio. Es demasiado notorio.
- Lo entiendo...
- Adiós.
- ¡Cuídate!

MILITARES Y
CURAS SON MEDIOS HOMBRES
Vicente me llevó a caminar por la Avenida Amazonas. A cada
rato saludaba con sus amigos y acotaba que todos eran gays.
Un
auto con cuatro hombres se estacionó junto a nosotros
-
¡Vicente! - gritó uno de ellos.
- ¡Hola mi capitana! - saludó Vicente luego se acerco a saludar
al resto.
- Hola mi tenienta...
- Hola mi comandanta...
- Hola mi sargenta...
Al
despedirse me dijo: - Todos son militares.
- Ya me di cuenta.
- Les gusta subir a chicos, hacer de activos. De esa manera siguen
creyendo que son hombres.
- Lo son.
- Pero no se aceptan como homosexuales.
- Ese complejo lo tienen casi todos los milicos.
- Militares y curas son medios hombres - me dijo riéndose.
- Les gusta vivir entre hombres, comparten entre hombres...
- Y por más machos que se den, les das tres tragos y los llevas a la
cama.
- Y al otro día fingen no acordarse de nada ...
- ¡Qué trauma! ... igualito que los curas.
Al
llegar al final de la avenida, vimos a varios chicos parados en la
vereda y otros sentados en las bancas.
-
Ellos andan en busca de una aventura - Me dijo Vicente.
- Ya lo noté.
- ¿Cómo te diste cuenta?
- Tú si que eres bien provinciano - Le dije.
- Vi como un carro se estaciono y uno de ellos se subió a auto.

LA MONA POR MAS QUE SE VISTA DE SEDA, MONA
QUEDA
Luego Vicente me llevó a un bar gay. - Este es el mejor bar gay de
Quito - presumió.
Apenas entré, todos los que estaban allí me quedaron mirando de pies
a cabeza e incluso noté claramente como
se fijaron hasta en mi
forma de vestir. Me senté con Vicente y claramente se podía
escuchar la conversación de
la mesa contigua en la que dos jóvenes
hablaban en voz alta y en tono afeminado para que el resto les
escuche.
- En
mi último viaje a Nueva York me compré esta camisa.
Es
seda pura.- Presumió tocando su camisa.
- Sabes que mis papis se fueron a Europa y me trajeron una maleta
llena de ropa.
¿Lo peor es que no sé que ponerme? Continuó
presumiendo él otro.
Los dos masticaban
chicle en un gesto femenino y veían a su alrededor como si el
resto les apestara. Mientras que para mi, Al notar su
baja cultura
me daba cuenta que la camisa de seda pura era de las baratas que se
compra uno en los almacenes chinos del centro de la ciudad y
que la
ropa del otro para nada era Europea.
- Me
parece que este ambiente es muy superficial - le dije a Vicente.
- No les pares zona. Aquí cada cual se cree más regia que la otra,
hablan tonteras y al amanecer les encuentras buscando cacheros en El
Ejido.
- Ja, ja, ja... - Nos burlamos de ellos y tuve que interrumpir mi
risa, porque me quedaron viendo con mala cara.
- ¿Se puede reír en este lugar?- Les pregunté y me viraron la cara.
Detrás de mi mesa estaba sentado el asesor del Presidente del
Ecuador de aquel entonces que no apartaba sus ojos de mí.
Una
mujer de aproximadamente unos cincuenta años se acercó a la mesa.
-
¿Qué se van a servir? - Nos preguntó amablemente.
- Un Vodka - Dijo Vicente.
- ¿Y tú?
- Una cola. (Gaseosa)
Ella me quedó viendo como si yo fuera un idiota.
- ¿Eres nuevo aquí? - Preguntó.
- ¿Acaso no te das cuenta? - respondí.
Su
cara cambio, parecía que me quería dar veneno.
- Por si no lo sabes, a este lugar se viene a consumir - Me dijo en
tono severo.
Respire profundo y le pregunté:
-
¿Cuánto cuesta un vodka?
- Cuatro mil sucres.
- ¿Cuánto cuesta una cola?
- Mil sucres.
- Dame cuatro colas.
Me
quedo viendo con cara de espanto.
- No
tengo ganas de beber alcohol - le dije.
Al
poco rato tenía cuatro vasos de Coca Cola frente a mí y una fuerte
crítica del resto de supuestos niños ricos que veían de reojo a la
mesa.
El único que se rió fue el asesor del Presidente del Ecuador.
Tomé
un vaso de cola y le dije a Vicente - ¡Salgamos de aquí!,
este ambiente me cayo fatal.

ESTE ES EL ÚNICO PAÍS EN EL
CUAL EL VENDEDOR ES MAS IMPORTANTE QUE EL CLIENTE
Luego de caminar unas pocas cuadras llegamos a una casa en donde
Vicente tocó el timbre.
A través de una rejilla en la puerta aparecieron un par de ojos que
nos quedaron viendo y por un momento solo me analizaban a mí.
-
¡Viene conmigo! - le dijo Vicente.
Nos
hicieron pasar. Aquel sitio era un departamento adecuado para
discoteca. Dos cuartos eran pistas de baile y a en otro
cuarto
estaba ubicada la barra. Puse una cara de deprimido al ver que sus
paredes estaban pintadas de negro.
- ¡Típica discoteca costeña! - Pensé
Aquel lugar estaba repleto de gente pero solamente de sexo masculino
y la mayoría me quedaba viendo.
-
¡Carne nueva! - grito uno. Vicente me agarró del brazo y me
llevó hacia la barra.
- Me
das un Vodka - dijo Vicente al barman.
- Me das una cola - pedí yo.
- No vendemos colas, tan solo trago.- me dijo el barman.
- En estos lugares me voy a volver alcohólico a la fuerza - dije a
Vicente.
- No te hagas el puritano y bebe.
- Un ron, por favor - y me tomé un sorbo de mala gana.
- No te sientas mal - me dijo Vicente.
- ¡Este ron es chiveado! - le dije frunciendo mi cara.
- Aquí es así. Es la única discoteca para gente como nosotros y te
tienes que adaptar.
- Este es el único país en el cual el vendedor es más importante que
el cliente. Y sobre todo en los sitios gays.
No entiendo el porqué se dejan maltratar tanto. - Le reclame.
- Nos conformamos - dijo Vicente - Son los únicos lugares en los que
podemos desatarnos.

PASE LO QUE PASE, LA
VIDA CONTINUA
-
Hola Francisco - me saludó un amigo de la universidad.
- Hola Joel, ¿Cómo te va?
- ¡Bien admirado!...,¡Es un milagro verte aquí! Por fin te
atreviste a visitar a los pobres.
- No seas odioso...
- Nunca me imagine verte en un lugar como estos.
- Ni a ti tampoco.
- ¿Te invitó a bailar?
- Acepto.
Mientras bailaba observaba a todos lados y me quedaba admirado. En
aquella discoteca estaba gente a la cual yo conocía,
pero que jamás
paso por mi mente la idea de que fueran gays. Ese ambiente era tan
loco y tan festivo.
Hombres bailando con otros hombres, travestíes,
afeminados imitando a cantantes femeninas.
Hombres muy varoniles
bailando con una sensualidad única. Por un lado unos se besaban; por
otro, se acariciaban
pero también note en algunos que sus rostros
reflejaban la más triste soledad que era adormecida con sorbos de
alcohol.
- Si
es así como bailas, ¿Cómo serás en la cama?- me dijo Joel.
- Terrible, querido... ¡Terrible!
- Te invito a dormir conmigo...
- Mejor invítame un trago. Me hace falta.
- ¿Estas nervioso?
- ¡Impactado!
Al
ir hacia la barra me quede parado y totalmente ileso.
- ¿Qué te pasa? - me preguntó Joel.
- Nada... no es nada - Mientras observaba como Matías estaba en
la barra mirándome fijamente a los ojos
y a su lado estaba un hombre gordo que tenía puesto su brazo
alrededor de su cintura
-
¿Quién es al que tanto observas? - preguntó Joel.
- Nadie. Me recuerda a un amigo que se murió.
- Este no es momento que te acuerdes de los muertos. La vida es una
sola y... ¡Gózala mi hermano!
- Pase lo que pase... La vida continúa.

TODAS LAS LOCAS SON IGUALES
Joel y nos mantuvimos conversando mientras que y Matías y yo
nos veíamos fingidamente de reojo.
Los dos estábamos pendientes el uno del otro. Al poco tiempo un
grupo de amigos de la universidad se acercó hacia nosotros.
-
¡Hola Francisco! - me saludo Carlos y me dio un beso en la mejilla.
- ¡Hola rompecorazones! - me dijo Gonzalo e igualmente me dio
un beso en la mejilla.
- ¡Hola gay de clóset! - saludó Alejandro dándome un beso la
mejilla.
- ¿Qué te pasa? - me preguntó Joel al notar que estaba a la
defensiva.
- ¡Nunca me imagine que ustedes fueran gays! y es primera vez en mi
vida que saludo a hombres con
beso en la mejilla y me extraña que Gonzalo me haya dicho que
soy un rompecorazones.
-
¿Acaso crees que no me di cuenta las miraditas que se mandaban tú y
el que atiende el bar de la universidad?...
Qué a propósito lo veo muy mal acompañado.- me dijo Gonzalo
- El que está con el corazón roto soy yo.
- ¿Por qué?
- El dijo a su madre que los dos éramos amantes y que él quería ser
normal. Su madre avisó a la mía y míralo allí...
- Pues... , porque yo
lo he notado. Al único que para zona en la universidad es a ti.
He visto como varios hombres quieren abordarlo y no les deja, pero
cuando estas tú... Sus ojos solo son para ti - dijo Carlos. -
- And I only have eyes... for you - Cantaron en coro todos...
burlándose de aquel hecho, logrando de esta manera captar la
atención de Matías.
¡Vamos a romperle
el corazón a ese hijueputa! - Ordenó Carlos
- Francisco... ¡Abrázame fuertemente y dame un beso apasionado!
- me pidió Joel.
Ni
corto, ni perezoso seguí sus instrucciones.
- ¡Qué vivan los
novios! - Gritaron los otros tres.
Matías saltó de su asiento, lanzó su vaso sobre la barra, y el vaso
se rompió.
Dejo a su compañero y pasó furioso por mi
lado dirigiéndose hacia la salida.
Aquel gordito le seguía y le
preguntaba - ¿Qué te pasa?... ¿Por qué actúas así?
Matías
no decía ni una sola palabra. Había furia en su mirada y siguió
caminando hasta que ambos desaparecieron.
Todos nos quedamos viendo
a los ojos y nos reímos.
- En este ambiente tienes que tratar así a esos huevones -
dijo Joel.
- No le pares zona. ¡Todas las locas son iguales! - dijo Gonzalo.
- ¡Parece que siente algo por ti! - Exclamó Joel
- ¡Tan solo parece! - les dije suspirando y decidí que era
mejor irme. Aunque por fuera me reí de aquel hecho.
Por dentro estaba hecho mierda.

EL
SÍNDROME DE LAS LOCAS
Antes de llegar a la puerta de salida de aquel lugar me encontré con
un buen amigo.
- ¡Benjamín!, no tienes idea la alegría que me da verte.
- ¡Francisco!, que gusto vernos a los tiempos. Los dos somos
aquellos niños malcriados que cuando fuimos al retiro espiritual
los de Conspiccius nos prohibieron hablar y nosotros rompimos la
regla.
- Pero eso te sirvió para que te contraten.
- Ya no estoy con ellos desde hace un mes, mi misión acabo. - Me
dijo bajando su rostro y lo sentí decepcionado.
- ¿Por qué?
- Me toco investigar a los del Opus Dei, Familia, Tradición y
Propiedad y para colmo me enviaron donde los Social Cristianos.
- ¿Y qué pasó?
- Lo mismo que a ti. Acabas despechado de ver tanta hipocresía.
Los
del Opus Dei en realidad son "Opus gay". Estoy convencido que es el
satanismo dentro de la Iglesia Católica.
Los de Familia, Tradición y
Propiedad son en realidad son "Infidelidad, Traición y Vanidad"
y
los Social Cristianos de "cristianos" solo tienen el nombre.
-
Francisco, tú has estado últimamente en tantos grupos religiosos que
me sorprende verte en este antro.
- He estado últimamente en unos antros muy bonitos y elegantes en
los cuales los que parecen más santitos son peores que todos
nosotros juntos.
- ¡Bienvenido al mundo de la felicidad aparente!- me dijo al oído
- Gracias. Ya me di cuenta. ¡Por fin conocí la punta del Iceberg! Es
un ambiente tan divertido pero a la vez tan vacío…
- Y te parece divertido porque estas con unos cuantos tragos encima.
- ¿Y si llevaría unos cuantos tragos más?
- Harías lo mismo que hace la mayoría. Tan solo anestesiarías
el dolor.
Benjamín puso sus manos sobre mis hombros y me dijo:
- Francisco,
aquí tan solo se fijan en tu apariencia, en tu cara, tu cuerpo, si
tienes buen trasero o si tienes una buena verga.
- No hace falta que me lo digas, ya me di cuenta. Igualitos a
los hetero...
- La Punta de Iceberg, no es más que la imitación del ambiente
machista heterosexual.
- Es la misma tontera en versión gay, sino que es oculto.
Los
dos nos quedamos viendo a los ojos y fruncimos el ceño.
- No te vincules nunca sentimentalmente con alguien que frecuente
estos lugares.
- Ya me lo advirtieron - le dije.
- Pero lo que no te han dicho es que tienes que cuidarte de aquellos
que sufren del "Síndrome de las locas"
- ¿Qué es eso? - le pregunté extrañado.
- El que sufren muchos de los que están aquí, que por tapar lo
vacíos que son interiormente presumen al resto que son personas de
clase.
Nos lo contagiaron ciertos heterosexuales que predican que el éxito
esta en obtener status... Como aquí muchos no se aceptan a si
mismos,
entonces tapan su complejo de inferioridad, con uno de superioridad.
Y todos te hablan de que tienen dinero, que tienen clase, que son
viajados,
que son de buenas familias, que tienen elegancia y glamour. - Me
dijo como burlándose de los asistentes.
- Nunca me enamoraré de uno de esos. Tú sabes que no soporto a los
plásticos.
- No son plásticos. ¡Son unas locas fantasiosas!. - Me recalcó - A la final todos son
de clase media para bajo.
- Ya lo había notado...
- Francisco... Tú has vivido en otro mundo. Este ambiente no es para
ti.
- Prefiero este ambiente porque aquí siquiera sé en que terreno
piso.
- ¡Cuidado te hundas!

EL BAUTIZO
Luego vinieron dos afeminados y se acercaron hacia nosotros.
- Hola, soy Carla Salas...
- Y yo Adriana Mandini - dijo el otro.
- ¡Hola señores! - Saludé y aquel que se hacía llamar Adriana me
corrigió. - Señorita y de programa...
- ¿Quieres bailar conmigo? - interrumpió Carla
- ¡No gracias!... Estoy de salida.
- ¡No se vayan! - dijo en tono de suplica Adriana.
- Ya es hora...
- ¿Eres nuevo aquí? - preguntó Carla.
- Sí.
- ¡Ay que lindo! Hoy te inauguras en el ambiente y te vamos a
bautizar. Te pondré el nombre de "Vanessa". Te queda precioso.
- ¡Yo me llamo Francisco! - le dije casi furioso.
Adriana juntó sus manos y se las llevó hacia su cara, agachó un poco
su cabeza y mirándome con sus ojos hacia arriba me dijo:
- ¡Ay!... pero no te enojes. ¡Vanessa es un lindo nombre!
- Este simulacro de mujer me está sacando de quicio - Pensé.
- ¡Yo me llamo Francisco! -. Le repetí.
- ¡Ay Carla!... es mejor que nos vayamos de aquí porque Vanessa está
enfurecida y de pronto nos vaya a aruñar.
Los
dos se fueron y Benjamín sonrió. - No cambias, sigues teniendo un
carácter fuerte - me dijo.

AL ULTIMO HOMBRE HETEROSEXUAL PURO SE LO COMIO UN DINOSAURIO
Mientras que continuábamos conversando con Benjamín notamos que dos
mujeres de unos veinticinco años aproximadamente
nos analizaban y
observaban al resto con gesto de admiración. Se notaba claramente
que ellas estaban allí por primera vez y
que no eran lesbianas.
Una de ellas se acercó sigilosamente - Disculpen la pregunta...
¿Acaso ustedes también son maricones?
- Sí... ¿Qué te parece? - Contestó Benjamín secamente.
A
ella casi se le salieron los ojos de sus órbitas. Nos quedo viendo
con cara de espanto y se tomó su trago de una sola.
Inmediatamente fue donde su amiga y le contó lo que Benjamín le
había respondido y a ella también le paso lo mismo.
En menos
de diez minutos, ellas estaban totalmente ebrias. Mientras
nosotros nos reíamos al ver aquel cuadro.
- Si
las mujeres supieran la cantidad de hombres que tenemos sexo con
hombres dirían con tristeza que ya no hay puros machos...
- Al último hombre heterosexual puro se le comió un Dinosaurio- Le
aseveré
- ¿Qué hubiera pasado si Adán hubiera sido gay?
- No hubiese sido tan pendejo...
- Y compartiríamos las mismas aficiones con las mujeres - dijo
Benjamín en tono burlesco.
- Nuestra afición por los hombres...
- ¡Por supuesto! - respondimos los dos al unísono.
- Seriamos buenos compañeros. Para el gay, hombres y mujeres
son iguales -
dijo Benjamín mientras que me quede pensativo y me
daba cuenta que tenia razón.
EL QUE
NO CAE, RESBALA.
- Cuando empecé a investigar sobre homosexuales en la Iglesia, me
decía " No puedo creer que él sea homosexual".
Ahora al saber que
son tantos, cuando encuentro a un heterosexual puro me digo " No
puede ser que él no sea homosexual".
- El que no cae, resbala - me dijo Benjamín riéndose.

LA
PRIMERA NOCHE EN EL AMBIENTE GAY ES INOLVIDABLE.
De
pronto la música paró. Uno de los que atendía en la puerta ordenó a
todos que dejasen de bailar.
Toda la gente que estaba allí se puso
a conversar y muchos se dirigieron a la barra.
Vi que varios
hombres entraron a revisar el lugar.
-
¡Benjamín!... ¿Qué pasa aquí? - le pregunté asustado.
- Es la policía con el Intendente.
Ese
rato sentí que mis nervios se pusieron de punta.
Me imaginé que nos
iban a llevar presos a todos porque en aquella época ser homosexual
en Ecuador era un delito.
-
¡Tranquilízate! - me dijo Benjamín al notar mi angustiante estado de
ánimo.
- ¡Papeles! - Nos pidió el gendarme.
En
aquel momento empecé a temblar interiormente. Por el tipo
de trabajos que había hecho en mi cédula constaba como religioso.
El
la observó mientras que yo rogaba a Dios que no mire el reverso.
Pero él dio la vuelta a la cédula y se fijo en mi profesión.
-
"Cura detenido en discoteca gay" - fue el titular de prensa que se
me vino en ese instante a la cabeza.
El
policía disfrazado de civil me quedó observando fijamente.
- ¡Me fui preso! - pensé y tan solo de imaginar que tendría
que llamar a Madre Magdalena desde la cárcel, la piel se me puso
de gallina.
El
gendarme tan solo movió la cabeza en gesto de desaprobación.
- ¡Salga de aquí! - me ordenó.
- ¡Usted también! - le dijo a Benjamín. En su cédula también
él constaba como religioso.
Ese
momento me asusté al máximo tan solo de pensar en que
madre Magdalena tendría que sacarme de la cárcel al otro día.
Al
salir pensé que afuera estaba la policía esperándonos. Vi un
patrullero con dos policías dentro pero no nos dijeron nada.
Benjamín me dijo en voz baja - ¡Tranquilízate!...Camina y
alejémonos lo más rápido de aquí .
Mis pies aceleraron. Al llegar a la esquina Benjamín se empezó a
reírse burlándose de mí.
-
Francisco, nadie ha ido preso por ser homosexual. La policía y
el Intendente van allí tan solo para sacar plata.
Ese
momento di un suspiro de alivio.
- Benjamín...Esta noche hubiera sido para mi inolvidable. Primera
vez en una disco gay y primera vez en la cárcel.
- Aunque no estuviste en la cárcel, yo sé que para todos, la
primera noche en la discoteca se nos vuelve inolvidable.

SE ACABARÍA NUESTRA MAGIA
-
Francisco, te invito a una cena de ex-alumnos de la Academia. Todos
están casados, tienen hijos y son gays.
No van a ningún lugar de
ambiente y los únicos solteros seremos tú y yo.- me invitó Julio por
teléfono.
En
la cena estaban diez personas. Esteban y Ricardo estaban en la
cocina y mientras cocinaban cantando:
- Se le hecha sal cebolla, hojitas de laurel...
-
¡Estos son unas locas! - dijo Raúl, un ex brigadier de la promoción
78.
- ¡Déjales!...Solo aquí son libres - le dijo Aníbal, justamente
amigo de mi promoción al cual yo le temía un poco de recelo,
porque
presumía ser muy machito, mientras que el resto criticaba...
- Pero no tan
locas como el Uquillas....
- Mejor que no le invitaron, ese si es una deshonra para la
Academia...
- Un pobre que ahora se cree ser rico y como gay tiene majada en el
cerebro...
- ...Componte niña componte, que hay viene...
- ¡Tu marido! - Interrumpió Raúl.
- ¡No tengo marido!... Tengo esposa - Aclaró Ricardo, un amigo
íntimo de Pablo de la promoción 81.
- ¡Pero te encantaría tener uno! - dijo Ismael, que era el más
antiguo de todos, Promoción 1961, Justamente cuando Pablo nació.
- A estas alturas de mi vida, lo que menos quiero es atarme a
alguien. ¡Suficiente con la bruja que tengo en casa! - Aclaró él.
- Si retrocedieran el tiempo, ¿Se volverían a casar? -
Les preguntó Julio.
Ismael desde la cocina dijo - Yo toco madera querido...
- ¡Es un auto
castigo! - Inmediatamente dijo Raúl sintiéndose decepcionado.
- Me case tan solo por satisfacer a mis padres - dijo Aníbal
casi despechado.
- No me volvería a casar, pero me gusta ser padre- dijo Alberto, el
más joven de todos nosotros, promoción 85.
El
timbre sonó e Ismael se apresuró a abrir la puerta. - ¡Miren! ...
acaba de llegar el reincidente - dijo Ismael en voz alta.
Al ver quien llegaba, inmediatamente miré hacia los
ojos de Julio con mirada retadora y él alzando sus manos dijo -
¡Sorpresa!
- ¡Mi querido Pablo! - Le saludo Raúl dándole un fuerte abrazo y
un beso la mejilla mientras que a mi se me erizó la piel.
Sentía
cosquillas en la barriga, un vacío en el estomago, mi corazón latía
a mil, y parecía que mi alma se me iba a salir por la boca.
Pablo saludo con todos y al llegar a donde mí, me saludo con
la mirada.
La
reunión continuó pero Pablo se mantenía en silencio y se dedicó solo
a beber. En menos de una hora estaba casi borracho.
-
Les voy a poner mi disco favorito - dijo Ismael y empezamos
a escuchar a Michael Crawford cantando "In the still of the night".
- Do
you love me as I love you?... - Se escuchaba cantar a dúo
entre Micheal Crowford y la voz desafinada de Ismael
mientras que Pablo se bebió un trago de un solo sorbo
mirándome fijamente a los ojos con mirada retadora.
- ¡Esto es con dedicatoria! - Me dijo Julio al oído.
Pablo clavó sus negros ojos en los míos y con sus gestos me pidió
que vayamos hacia el balcón.
-
¿Me amas tanto como te amo yo a ti? - me preguntó.
- Te tendré en mi corazón como lo mejor que pasó en mi vida.
- Yo te adoraré siempre. - Me recalcó sin dejar que sus ojos se
aparten de los míos.
- Tú no me adoras. ¿Recuerda que te casaste? - Le reté.
- ¡Y me divorcie tres veces por tu culpa! - Me increpó.
- ¡Aprende a reconocer tus errores! o ¿Ya no te acuerdas lo que me
enseñaste?... El que te casaste fuiste tú...
- Aprende a olvidar mis errores. El que te ama, soy yo. - Otra vez
me recalcó en tono fuerte.
- Los he olvidado...
- Entonces, empecemos de nuevo y seamos por fin pareja.
- No puedo.
- ¿Acaso crees que no sé que te enamoraste de otro? - Me reclamó.
- Enamorarse es una cosa, amar es diferente.
El respiró profundo.
- ¿Me amas? - Me volvió a preguntar.
- ¿Qué te dicen mis ojos?
- Veo resentimiento.
- Fuiste un cobarde por no perder nada, mientras que yo lo perdí
todo.
- ¡Mientes! - Dijo enfáticamente. - Tú también me negaste.- Y
lágrimas salieron de sus ojos.
- ¡Francisco!... Es inútil tratar de engañarnos. Los dos nos amamos
y a la vez nos negamos ser felices.
¡Mira hoy las
consecuencias! Yo divorciado tres veces y tú sin rumbo fijo.
Pablo suspiró mientras que con mi mano sequé sus lágrimas y se
me fueron también varias a mí.
-
Francisco, yo no te amo - me dijo - ¡Yo te adoro!
- Me dices demasiado tarde...
- ¿Y acaso no lo podemos intentar?
- Se acabaría nuestra magia.
Apreté sus manos. Le di un beso en la frente y me despedí.
Al salir de allí,
estaba lloviendo. Tan solo pude detenerme por un momento y mirar
hacia el cielo.
Abrir mis brazos y ponerlos en posición horizontal con las palmas de
las manos hacia arriba y sentir como la lluvia mojaba mi cara.
Tan
solo regresé a ver hacia atrás. Pablo estaba en el balcón de la casa
en la misma posición, con su cara hacia el cielo,
sintiendo como la
lluvia mojaba su rostro con los ojos cerrados.
¿Acaso esto no es magia?

SI LA VIDA TE PATEA, PATÉALE A LA VIDA
Un
día Julio me llamó - Francisco, estoy enfermo, tengo gripe y voy
a seguir tu consejo.
Tú me dijiste que para curar la gripe es bueno ir a un sauna. Vamos
al sauna, te invito,
y es mejor irnos temprano porque no hay mucha gente.
Llegamos al sauna y realmente no había mucha gente. Al entrar
al baño turco, tan solo observábamos que había dos personas además
de nosotros.
No se podía distinguir sus rostros debido a que el
vapor estaba muy condensado.
Lo que sí podíamos observar era que esos dos hombres estaban
besándose, acariciándose
por todo el cuerpo y llegaron a un cierto momento de excitación que
hasta oíamos sus gemidos.
Julio me dijo - Aquí estamos de más... ¡Vamos al sauna!
El
sauna quedaba contiguo al baño turco y cualquier persona que salía
del baño turco obligadamente tenía que pasar por el cuarto del
sauna.
Los
dos comenzamos hablar con el lenguaje de las plumas y nos matábamos
de risa al oír las tonterías que se nos ocurría.
-
¿Sabías que al patojo del Carlos le dicen "La vida eterna" ?
- ¿Por qué? - le pregunté.
- Porque nunca va a estirar la pata.
- Y
al Mauricio le dicen "semáforo".
- ¿Semáforo?
- Porque a partir de la media noche nadie le respeta.
- ¡Te acuerdas del Wlady de la Academia?
- Del pesado que los de la academia no le invitaron a la reunión
porque tiene majada en el cerebro...
- Si ese mismo...
- Las locas del hueco le pusieron el apodo de "motosierra".
- ¡Y porque le dicen la motosierra?
- Porque no deja ningún palo parado
- Al
Vicente le dicen "La puerta".
- ¿Por qué?
- Porque todo el mundo le clava...
- Y a ti te dicen "Vaso de agua"
- ¿Por qué? - me preguntó extrañado.
- Por que no te niegas a nadie.
-
¡Ni hables! A ti te dicen "bruja".
- Yo no soy bruja - Le dije enfáticamente.
- No lo serás, pero dominas a todas...
- Mejor te callas... Cruella de Vil....
- Detrás de una gran bruja, hay una gran maestra - dijo
Julio alzando sus brazos.
Cuando de pronto un hombre gordo, con barba, salió del baño turco.
El nos vio y me guiñó el ojo. Julio le dijo sonriente
-
¡Buen provecho!
- ¡Gracias! - Contestó riéndose y siguió su camino hacia las
duchas.
Al
ver su rostro Julio me dijo - Deben haber hecho muy bien el amor,
que el gordo salió tan contento.
-
Morirás engañado. Aquí se viene a tirar, no a hacer el amor...
Julio se quedó pensativo y me dijo - Llevo ocho años en el ambiente
y jamás he hecho el amor con nadie.
- ¿Ochoooo añoooos?
Ese
momento la puerta del turco se abrió y salió el otro hombre que se
sorprendió al ver a Julio.
Viró sus ojos rápidamente y
salió disparado. Julio se quedó helado, apoyó su espalda y cabeza
hacia la pared y empezó a respirar profundo.
-
¡No puede ser! - Murmuró.
- ¿Qué te pasa?
- ¡No lo puedo creer! ¡Nunca lo sospeché! ¡Nunca tuve ni la
más mínima idea de que él fuera gay! - dijo Julio
con su mirada perdida en el techo.
- ¿Quién es él?
- Es mi papá.
Hubo
un largo silencio entre nosotros. Los dos no sabíamos qué hacer. No
nos movimos de aquel sitio.
Alcanzábamos a escuchar que él otro
hombre que estaba con el padre de Julio, le reclamaba:
- ¿ Por qué te vas?. Quédate un momento más -. Pero al padre
de Julio no se escuchaba. El no decía nada.
A los pocos minutos escuchamos sonar la puerta. Nos dimos cuenta que
él se había ido.
-
Francisco… ¿Qué hago?... Ese hombre ama a mi madre y yo lo amo a
él. Dime ¿Qué hago?
- Aplica la ley de mono. Tú no has visto nada, no has oído nada y no
dirás absolutamente nada.
Eso funciona de maravilla en el mundo de
las religiones.
- Ojala que ese consejo sea bueno en mi caso y él haga lo mismo,
porque por seguir tu consejo de que cada vez que tenga gripe venga
al sauna... resultó fatal.
- Te dije que vayas al sauna, no te dije específicamente a este.
- Francisco, ¿Por qué habiendo tantos saunas en esta ciudad tuvimos
que venir justamente a este? - Preguntó desconcertado.
- Por qué es el único donde no nos aburrimos.
- Y en realidad que no nos aburrimos porque aquí uno viene a
tener emociones fuertes.
Tengo ganas de llorar pero no te voy a dar el gusto.
- ¡Llora! Por mí no hay problema.
- No Francisco, porque si lloró... se me cae el rimel. La belleza
cuesta querida...
Nos reímos juntos ante aquella ocurrencia, mientras que Julio fingia
ser una mujer que se arreglaba las pestañas.
-
Francisco... ¿Qué pasaría si la familia de tu padre, se entera
que eres gay?
- Madre Rosalía moriría de pena, soy como un hijo para ella.
- Nadie a muerto por enterarse que un familiar suyo es gay - Me dijo
reprochándome.
- Pero si se han muerto los que no quieren que su familia se entere.
- Nosotros no moriremos por eso, somos independientes.
- No lo creo, mejor pregúntate ¿Qué pasaría si se enteran
los miembros de Familia, Tradición y Propiedad
que a dos de
sus principales colaboradores les gusta tener relaciones
homosexuales y a la vez son padre e hijo?
- ¡Ay!... Me muero de la risa solo de imaginarlo. Todos son allí son
unas locas reprimidas y tiradas a beatas...
Se morirían de envidia...
Julio me tomó de la mano y dijo:
- Francisco, A los gays la vida nos patea fuertemente, pero "Si la
vida te platea, platéale a la vida".
- Vámonos de aquí, Cruella de...
- ¡Vámonos! - respondió el inmediatamente.

SOLTERON MADURO, MARICON SEGURO O LA MAYORÍA DE
MARICONES ESTÁN CASADOS
Conseguí empleo en una empresa que venía desde México llamada
Provivienda para
instalar sus operaciones en Ecuador. En aquella empresa todas
las mujeres hablaban del gerente, vivían todas enamoradas de él.
Todavía no le había conocido personalmente porque él estaba en
México.
La
mayoría de tiempo me pasaba escuchando los comentarios de
la admiración que tenían las mujeres sobre él:
-
¡Qué lindo que es Héctor!
- Héctor es tan guapo...
- ¡Que voz tan varonil que tiene!
- ¡Qué cejas y qué ojos!
Tan
solo al escuchar tantos comentarios halagadores sobre mi jefe, tenía
muchas ganas de conocerlo. Según ellas era un adonis.
Sabía que era guapo, que tenía dinero, que era casado y tenía
dos hijos, pero no había ninguna foto de él.
Llegó el momento que volvió de México y él quería conocer a
sus nuevos empleados.
Me llevaron a la sala de reuniones. Al descubrir quien era aquel
hombre que enloquecía a las mujeres.
Tan solo me dije admirado - ¡Pero si este hombre pertenece a nuestro
gremio!. Fue amante de un amigo mío que lo conoció en México.
Héctor Hidalgo López era de aquellos que acostumbraba pasar con su
vehículo por los paseos de México donde se podían hacer contactos
y
subía a jovencitos a su auto.
Al
irnos conociendo de uno a uno, él fingía muy bien su preferencia
sexual. A todos nos preguntaba sobre nuestro estado civil.
Un
amigo de trabajo le respondió que era soltero y él se burló
diciendo a todos - "Solterón maduro, maricón seguro".
"Esa es la manera con la cual los que no se aceptan así mismos
tratan de ocultar lo que son, se burlan de otros,
siendo ellos
mismos homosexuales". - Pensé.
Cuando supo mi estado civil, también trató de burlarse con aquella
frase porque él no se acordaba de mí absolutamente para nada.
Al
intentar decir ... "Solterón maduro"... le interrumpí - "El ser
casado no es ninguna garantía".
Todo ese humor sarcástico contra los homosexuales se le fue.

EL POBRE SIN PERSONALIDAD, SI LLEGA A TENER DINERO SE DESCUADRA.
Hector Hidalgo
aparentaba muy bien el no ser homosexual. Tenía una secretaria con
la cual se mostraba muy cariñoso
y algunos en la empresa
se imaginaban que él era mujeriego. El resto de hombres no creíamos
en su teatro porque éramos gays.
Esa empresa estaba totalmente
manejada por gays.
Héctor
era el típico hombre que tuvo una infancia, adolescencia y juventud
llenas de pobreza y se imaginó que al tener dinero
por fin iba a ser
"gente", luna persona de valor. Creía que tener dinero, era ser un
hombre de éxito.
En pocas palabras, era el típico pobre que al
llegar a tener un poco de dinero, por su falta de personalidad se
descuadra.
Pero eso sí, para Héctor, la frase "El fin justifica los
medios" le caía al pelo.
Luego de conocerlo más me daba cuenta que era de aquellos que podían
vender a su propia madre con tal de conseguir el tan anhelado status
que nunca tuvo. Pero ante el resto era magistral dando sus charlas
sobre desarrollo personal.

MR.
PERFECCIÓN & MISS ETIQUETA Y PROTOCOLO
Al
poco tiempo de venir al Ecuador, Héctor se divorció. La separación
con su esposa ya venía desde hace dos años atrás.
Al venir al Ecuador ellos fingieron que estaban casados de
buenas maneras y que se llevaban bien.
Todo fue hasta abrirse
mercado en este país y entablar muy buenas relaciones comerciales.
Todo
fue hecho para que el resto de gente se imagine que él tenía un
hogar bien formado.
Una vez que cumplió con su cometido e instaló su empresa en Ecuador,
despachó a su esposa. Ella ya no era indispensable en su teatro.
Luego despachó también a su secretaria y la reemplazó con otra que
era una mujer venezolana muy bella
pero que vivía confundida
creyendo que en todo se debía aplicar la etiqueta y el protocolo.
Ella
vino a presentarse. Se sentó frente a mi escritorio, con su espalda
pegada al espaldar de la silla
y cruzando su pierna derecha sobre
la izquierda me dijo:
-
Francisco, tienes que trabajar conmigo correctamente porque tú
no sabes de etiqueta y protocolo, y he visto que en tu trato con
el cliente.
Tú protocolo es pésimo.
- Rosy, el protocolo se aplica en actos de estado.
- Francisco... ¡Tú, un simple vendedor! No me vas a enseñar a mí
sobre etiqueta y protocolo - dijo con gesto de superioridad.
- Si sabes tanto de etiqueta... ¡Siéntate bien! - Le
dije levantándome del asiento.
- ¡Estoy bien sentada! - me respondió casi furiosa.
- ¿Fuiste pobre? - Le pregunté con la seguridad de que su respuesta
iba a ser afirmativa.
- Sí, al igual que Héctor. Los dos hemos tenido que trabajar mucho
para llegar obtener este status. - Respondió orgullosamente.
- "Los dos hemos tenido que robar mucho para obtener este status"
- Era la frase correcta.
- ¡Ya me doy cuenta! - y suspire. Moví la cabeza y me acordé lo de
que me enseñaron en Conspiccius.
"Tras la mascara de la etiqueta y el protocolo, se oculta el
complejo de inferioridad."

Un
día el gerente de sistemas nos reunió a todo el grupo de amigos gays
y nos dijo:
- ¿A qué no saben la última?
- ¿Cuál? - le preguntamos.
- Héctor Hidalgo se va a casar con Rosy, su nueva secretaria.
- ¡Mr. perfección se casa con Miss etiqueta y protocolo!
- Realmente son hechos el uno para el otro- dijo Renato.
- ¿Y a ti Francisco, qué te pasa? Parece que no te agrado la
noticia. - me dijo el gerente de sistemas.
- ¡Estoy confundido! - Les dije - No entiendo que irán a hacer ese
par de lesbianas.

NO HAY QUE
MEZCLAR TRABAJO Y PLACER
Un
teniente de policía se acercó a mi escritorio. - Quisiera que me
explique su sistema de financiamiento - me pidió.
Aquel teniente era alto, tenía ojos verdes, su piel blanca y para mi
criterio era sumamente atractivo.
-
Por supuesto. En este momento se lo explico.
Al
poco tiempo me dijo - No espero incomodarlo, pero ahorita
estoy corto de tiempo.
Le parece si me visita en mi departamento y luego le invito a cenar.
-
¡Gracias! - Respondí.
A la
noche acudí a la cita y Martín había preparado él mismo la cena.
Después de una larga charla de varios temas me dijo:
- Francisco, no entiendo el porque un hombre no puede amar a otro
hombre si no veo nada malo en eso.
- ¡Este es gay! - Fue lo primero que pensé - ¡Yo tampoco lo
entiendo!
- Francisco, en el poco tiempo que he conversado contigo te he
tomado mucha confianza. Quiero contarte un secreto.
- ¿Cuál?
- Siento una fuerte atracción por los hombres y a veces creo que soy
gay pero también me gustan las mujeres.
- Entonces eres bisexual.
- Realmente no lo sé. Jamás he tenido una relación sexual con un
hombre. ¿Y tú?
- Sí. - Respondí sigilosamente.
- No quisiera incomodarte, pero me gustaría tener una relación
contigo.
- No mezclo trabajo con placer - Le respondí aunque por dentro
estaba que me moría de ganas.
- ¿Podemos ser buenos amigos?
- ¡Encantado!

¡QUE DIFÍCIL ES
QUE UN POLICÍA RAZONE!
Aunque tan solo éramos amigos, notaba que Martín era
demasiado celoso y quería pasar casi todo su tiempo libre conmigo.
Una noche que tenía una cita con Susana, una amiga mía que andaba
enamorada de mí.
Me despedí de Martín y le dije que me iba para mi casa.
Al llegar al restaurante donde tenía que encontrarme con ella y
saludarla.
Noté que alguien detrás de mí extendió su mano hacia ella y se
presentó:
- Mucho gusto, soy Martín.-
¡Y este! ...¿De dónde apareció? - Me pregunte a mí mismo. Tuve
que disimular que Martín venía conmigo.
Al
sentarnos en la mesa. El se sentó junto a mí y Susana quedó frente a
nosotros.
Comenzamos a tener una charla amena y Martín notó que Susana me
miraba como idiotizada.
El rodeo con su brazo mi espalda y puso su mano sobre mi hombro. Ese
rato no supe donde meter mi cara de la vergüenza.
Todos los que estaban en aquel restaurante nos quedaron mirando y
empezó la murmuración.
Susana trataba de fingir que nuestra actitud no le sorprendía pero
no pudo.
Martín se retiró por un momento al baño y Susana estaba intrigada.
- Francisco... Perdona la indiscreción, pero ¿Acaso tú y Martín son
gays?
- No, ¿Como se te puede ocurrir semejante barbaridad? Somos muy
buenos amigos y a él le gusta abrazarme.
Susana se tranquilizó - Por un momento llegué a pensar que los dos
eran maricones.
Martín volvió y continuamos la conversación. En ese momento
un joven que vendía flores se acercó a nuestra mesa y le dijo
a Martín:
- Señor... ¡Compre una flor para la señorita!
Martín sacó el dinero de el bolsillo de su chaqueta compró
una flor. Susana se sintió halagada al ver aquel gesto.
En ese momento, todos los ojos de los que estaban en el
restaurante estaban sobre nosotros.
Martín tomó la flor y me sentí muy a gusto al pensar que se la iba a
entregar a Susana y que de esta manera se iría de ella la idea
de
que había algo secreto entre los dos, pero pasó todo lo contrario.
Martín me entregó la flor a mí.
Ese
momento noté que todos los que estaban en el resto de mesas
no apartaban sus ojos sobre nosotros.
Incluso los que estaban
de espaldas hacia nosotros, tenían su cabeza totalmente virada
hacia nuestra mesa.
Susana se quedo estática, mientras que tan
solo tomé la flor y me puse en el bolsillo que estaba junto a
la solapa de mi chaqueta.
-
¡Trágame Tierra! - Fue lo único que pensé en aquel
instante, pero fingí con mucha discreción que apreciaba el gesto de
Martín.
Al
salir de aquel lugar y caminar por la calle. Susana me
agarró del brazo.
Al ver eso, Martín otra vez paso brazo sobre mi espalda y puso su
mano sobre mi hombro.
Estaba yo en el medio, con un hombre abrazado
por un lado y una mujer agarrada a mi brazo por otro.
Martín bajo su mano hacia mi brazo y empezó a apretar
fuertemente para que Susana noté la presión y de esta manera obligó
a
que ella me soltara.
Tenía que ir a dejar a Susana en su casa, pero Martín se adelantó:
- Susana... Tú vives muy lejos...Yo te pago el taxi.
Es mejor que vayas sola porque Francisco también vive lejos y más
noche no hay transporte para el Valle.
Susana captó muy bien el mensaje. Tomó un taxi y se fue.
Martín notó que estaba enojado y tomó la flor que estaba en el
bolsillo de mi solapa, la olió y me la volvió a poner en el mismo
lugar.
- Desde ahora en adelante, tú y yo somos pareja.
- ¡Martín!... Yo no quiero tener pareja - le recalqué.
- Desde ahora en adelante... Tú y yo somos pareja, y punto...
- ¡Qué difícil es que un policía razone! - le dije con una mirada
severa.
El
tan solo se río y no le lleve la contraría, pero estaba seguro que
no me iba acostar con él.
Enamorarse de un bisexual que todavía no
sabe que es lo que desea en realidad, me parecía sumamente
peligroso.

SOY MAS MACHO QUE TU, PORQUE ME GUSTAN
LAS MUJERES.
Martín fue un hombre que me
mantuvo alejado del ambiente gay. Con él llegamos a compartirlo
todo, incluso nuestro sueldo.
Salíamos juntos a comprar nuestras
cosas. El elegía mi vestuario y yo el de él. Cualquier decisión era
tomada entre los dos.
Con él la pasábamos bien sea con dinero o sin
dinero.
No
había día en que no discutiésemos por nuestra forma de pensar o de
actuar.
Día que no había peleas, era porque alguno de los dos estaba
enfermo.
A Martín le encantaba pelear porque se burlaba de mí cuando me
ponía furioso.
A veces tan solo me llevaba la contraria para lograr sacarme de
quicio y al rato cuando yo ya estaba a punto de perder la cabeza,
me
decía - ¡Tranquilízate mi amor!- Ese momento se me iban todas las
iras.
Pero a pesar de compartirlo casi todo, nunca tuve una
relación sexual con él.
Un viernes por la noche, caminando por la avenida Amazonas. Martín
quedo viendo a una mujer joven y me dijo en tono altivo:
-
¡Realmente soy más macho que tú porque me gustan las mujeres!
- A la final eres un homosexual reprimido y machista
- ¡Soy heterosexual! - Dijo enfáticamente.
- Soy homosexual y Adiós. - Respondí e inmediatamente me separé de
él caminando más rápido para poder alejarme
pero el inmediatamente grito:
- ¿A dónde vas?
- A conversar con un gay. Son conversaciones más interesantes.
- ¿Acaso te aburro? - Grito de nuevo.
Yo detuve el paso y regresando hacia él le dije:
- Los heterosexuales tan solo saben hablar de fútbol,
política, presumir sobre cuantas mujeres se han comido y son
expertos en quejarse.
- ¿Y tú por qué no te quejas? - Me reclamó con ojos de furia.
Tan solo respire profundo y luego suspire
- Yo mismo elegí este camino.... - Otra vez di la vuelta
y trate de caminar rápidamente.
- ¡Pero soy normal! - Me dijo en tono orgulloso - ¡A mí me
gustan las mujeres!- Gritó al ver que me alejaba.
Otra
vez detuve mi paso y le quede viendo como si fuera un tonto:
- Lo que acabas de decir es un alarde a la estupidez.
Estadísticamente ser normal es hacer lo que la mayoría de la gente
hace
a pesar de saber de antemano
que los resultados son negativos. Si a eso llaman ser "normal",
prefiero ser anormal.

EL DIA QUE PAGUE POR SEXO, DEJO DE SER GAY.
Al poco rato, mientras estábamos
conversando con Julio en el Escocés vimos pasar a Martín delante de
nosotros abrazado de una prostituta
y con gesto de presunción.
-
¡El tuyo si que es ridículo! Hace lo que todos los heterosexuales
hacen cuando quieren darse a más machos. "Pagan dinero por obtener
sexo".
- El día que pague por sexo, dejo de ser gay.

Luego fuimos a la discoteca y al salir en el auto de Julio. Noté que
él se puso nervioso.
-
¡Francisco!... Un patrullero nos viene siguiendo.
Regrese a ver y noté que Martín estaba en aquel patrullero
pendiente de con quien yo salía de la discoteca.
- ¡No te preocupes!... Es Martín.
- ¡Francisco!... No entiendo como habiendo tantos hombres en Quito,
justo tuviste que meterte con la Angie Dickinson...

HAY
POBRES QUE HA PESAR DE QUE LLEGAN A TENER DINERO, SIGUEN SIENDO
POBRES.
Martín con sus ahorros logró comprarse un auto.
Una tarde lluviosa que íbamos en su auto, Martín vio como la gente
que estaba en la calle se mojaba.
- Lo
que más me alegra de tener este carro es ver como esos hijueputas se
mojan allá afuera. - dijo orgullosamente.
- ¡Este ya se descuadró! - Murmuré.
- ¿Qué dijiste?
- "Hay pobres que a pesar de comprar un auto, siguen siendo pobres”.
A los pocos días... ¡Para colmo
de un policía! ... Le robaron el auto y hasta el día de hoy, no lo
encuentra.
A veces le llamaban colegas suyos para decirle donde estaba el
carro, pero tenía que darles dinero para que hablen.
Al final se cansó de buscar porque descubrió que un superior suyo
dirigía una banda de roba carros y además un capitán de la policía
era el que ordenaba que hagan inspecciones en la discoteca gay, no
con el afán de llevar presos a nadie, sino porque quería averiguar
si su amante se encontraba allí.

¿ACASO ESTO NO ES MAGIA?
Una
tarde caminando hacía su casa, cayó un aguacero y no teníamos donde
escampar. Al verle tan empapado y muerto de iras le dije:
- ¡Bienvenido al mundo de los hijueputas!
Martín me quedo viendo y se miró el mismo. Los dos
completamente empapados por la lluvia.
El empezó a reírse sin parar
y a mí me paso lo mismo.
Luego cerré mis ojos, alce mi cara hacia el cielo y abrí mis brazos
sintiendo claramente como la lluvia me mojaba
- ¿Acaso esto no es magia?- me pregunte a mi mismo y le dije - ¡Es
tan bueno ser un hijueputa!
Tan solo sentí con mis ojos cerrados que Martín me dio un beso
en la mejilla y luego me abrazó diciéndome al oído
- Realmente, es bueno ser un par de hijueputas.

- ¡Francisco!...Ya es hora que vivamos juntos - me dijo Martín.
- No puedo. Mientras Madre Magdalena viva, yo estaré con ella.
- Francisco... llega cierto momento en la vida que uno tiene que
dejar la casa de los padres.
Si tú no sales de esa casa, jamás
maduraras.
Tú no tienes concepto de lo que es el valor del
dinero...
- ¿A eso le llamas madurez?
SER
O NO SER , HE AHÍ EL DILEMA
Fuimos a buscar un departamento. El estaba muy contento.
Lo dejamos reservando y al otro día teníamos que ir a pagar
una garantía.
Por la noche fuimos con él al ver a mi hermano que se presentaba en
un concierto tocando el piano.
Me emocionaba tanto al verlo que
Martín notaba lo duro que se me hacía el ver a mi hermano y no poder
ni abrazarlo.
Mi hermano no sabía de mi existencia.
Martín me tomó de la mano - Algún día estarán los dos juntos, no
sufras por eso. Por el momento me tienes a mí.
Después del concierto, había quedado con Nicolás en darme
una escapada para irme a la discoteca.
Al salir del teatro le dije tristemente:
- Martín, me siento mal por el hecho de haber visto a mi hermano, me
voy para mi casa.
- Esta bien... Nos vemos mañana.
- ¡Al fin me libre de este! - Pensé.
Al
llegar al Escocés y saludar con Nicolás noté que una mano aparte de
la mía se extendía y le saludaba:
- ¡Hola! Soy Martín... Mucho gusto ...
-
Nicolás, te presento a Martín - dije fingidamente y Martín sonrió.
- ¡Encantado de conocerte. Francisco me hablado mucho de ti.
Son tan buenas referencias que él me ha dado que te invito a que
vayamos a la discoteca.
Enseguida le di una patada por debajo de la mesa a Nicolás y con mis
ojos le dije que no, pero fue tarde.
-
¡Muchas gracias! - Contesto Martín.
Antes de entrar a la discoteca me dijo:
- ¡Francisco!... Sé que tus amigos no saben que somos pareja, pero
yo quiero que sepan porque me da miedo entrar a este lugar.
Quiero que estés junto a mí y que nadie me moleste.
De
nada sirvió decir que los dos éramos pareja. Esa noche
Martín recibió todo tipo de propuestas y como le vieron que era
carne nueva,
varios anduvieron detrás de él.
Martín no aceptó ninguna invitación y no quiso separarse de
mí. Hasta que Nicolás le invitó a bailar.
Martín aceptó después de
consultármelo.
Me
quede parado en un rincón. No tenía ganas de bailar y tampoco pude
apartar mis ojos de Martín porque conocía
como funcionaba la gente en ese lugar.
Nicolás poco a poco se le iba acercando, mientras que Martín trataba
de separarlo lentamente con sus manos.
Hasta que Nicolás se acercó
y puso su mano sobre la bragueta de Martín tratando de agarrarle
los genitales.
Ese momento me acerque y dije a Nicolás - Voy a
bailar con Martín.
Nicolás se retiró y Martín suspiró aliviado.
-¡Gracias a Dios que viniste!... Ese tipo quería agarrarme los
huevos.
- Y tú estabas a punto de permitir que te los cogiera - Le reclamé.
- ¡Este momento nos vamos de aquí! - Ordenó enfadado.
A la
salida de aquel lugar Martín estaba contrariado y me dijo:
- No entiendo con qué clase de amigos te llevas.
Lo único que pude notar en ese ambiente es que ustedes son muy
promiscuos.
- ¿Y acaso los heterosexuales no lo son?
- ¡No tanto como ustedes! - Dijo enfurecido.
- La diferencia es que los heterosexuales pagan por sexo, nosotros
no.
- Pero aquí tú no puedes encontrar un amigo sincero.
- Este es un lugar que tan solo vengo para divertirme, no vengo para
más.
- Si es así como funcionan las cosas, te digo que no quiero ser para
nada gay.
Mientras tú frecuentes este tipo de ambiente, jamás saldrás del
lodo.- y luego ordenó:
- ¡No te quiero volver a ver más con tus amigos gays! Los detestó.
- ¿Y acaso tú no eres gay?
- ¡Yo no soy gay!- Dijo enérgicamente.
- Martín, has estado este último tiempo conmigo. Has dicho que me
amas, me has besado y dices que no eres gay.
- No soy gay - Respondió enfáticamente - Me gustan las mujeres, y
a mi tan solo me gusta comerme a los maricones.
Me
quede ileso - Jamás me he acostado contigo - le dije sorprendido por
aquella revelación y él respondió.
- He estado con los travestíes a quienes les he llevado presos.
Sentí que se me estremeció la piel. Respiré profundo y le dije:
- Realmente... No eres gay - aparentando darme por vencido.
- ¡A la final!.... Comprendiste.- Dijo en tono altivo.
- Sí... al final entendí que no eres gay... ¡Eres una loca
tercermundista!
Martín se alteró y me volvió a repetir furioso:
- No soy gay, porque los gays no pueden tener hijos y yo voy a tener
uno.
Los gays no pueden casarse y yo me voy a casar con la madre de
mi hijo.
-
Eso no lo sabía - Le dije tristemente.
- No quise contártelo, ni siquiera mis padres lo saben. - Dijo
seriamente.
Después de quedarme en silencio por un corto instante le supliqué:
- ¡Aléjate de mi vida!... No quiero saber nada más de ti. Realmente
tú estás más enlodado que cualquiera de nosotros.
LA FELICIDAD PARA
EL GAY ES EFÍMERA....
Inmediatamente su actitud cambió. De altivo y arrogante paso a ser
sumiso.
- Francisco... No quise herirte, pero entiende. Necesito casarme
para poder ascender de rango.
Yo amo mi profesión y no tengo otra alternativa. Mi profesión me lo
exige.
Yo deje embarazada a esa mujer antes de conocerte.
- Martín, déjame solo.- le supliqué.
- ¿Por qué?... Francisco... ¿por qué?
Yo te amo.... ¡Intentémoslo!....
Mañana iremos al departamento, pagaremos la garantía y viviremos
juntos.
- Y luego tú te iras con tu esposa.
- ¡Entiende! - me dijo fuertemente - tengo que hacerlo por
salvar las apariencias.
- No quiero ese tipo de relación en mi vida. Yo amé a un hombre y no
quiero volver amar a nadie más.
Martín, ¡entiende! Yo contigo no crezco.
Martín guardó silencio y lágrimas empezaron a salir de sus ojos.
-
¡Francisco!... Si quieres, no me caso. Diré a mis amigos que eres mi
primo y viviremos juntos.
- No es eso.... Mientras que tú no te definas, no podremos vivir
juntos.
- ¡Intentémoslo!...
- No.
- Francisco... ¿Por qué te niegas a ser feliz? - me preguntó casi
llorando.
- La felicidad para el gay es efímera - Le respondí mientras que el
suspiró.
- Para todos… - Acotó - Para todos.
Martín me observó a los ojos fijamente. En mis ojos no había ni una
sola lágrima. Era el hombre más duro ante él.
- ¿Cuál es tú última decisión? - Preguntó.
- ¿Acaso no entiendes que significa la palabra "no"?. - Le
grité con iras.
El
cambió de tono y me dijo furioso - No te quiero volver a ver más en
mi vida y lamento haberme enamorado de un niño como tú.
Martín se dio la media vuelta y lo vi alejarse mientras yo respiraba
profundo tratando de contener mis emociones.
Caminé solo hasta llegar al bar gay.
- ¿Te sirvo una cola? - Me preguntó la “amable” señora.
- No. Esta vez quiero cuatro vodkas.
Otra
vez me quedo viendo con cara de espantada y dijo:
- ¡Qué tipo tan raro!
- ¡No te entiendo! - le respondí casi derrotado.

ANESTESIA EMOCIONAL
Un
viernes, al terminar mi desayuno, Madre Magdalena me preguntó:
-
¿Has leído el periódico?
- No, para nada.
- Tú hermano murió.
Sentí un frío que me invadió por todo cuerpo. Tenía una
sensación dentro de mí de esas en las que uno no sabe cómo
reaccionar.
-
Murió ayer. Ahogado en un río tratando de salvar a su perro.
Mientras madre Magdalena me estaba explicando como fueron
los hechos de su muerte. Sentí un dolor profundo en mi corazón.
Me
dolió tanto el haberlo perdido pero no lloré.
Esta
vez trate de ser duro. Fui a trabajar y bloqueé mi cerebro. Risas y
bromas con mis compañeros de trabajo.
Incluso leí la noticia en el
periódico, pero seguí en un estado de coma emocional.

EN ESTE
AMBIENTE ES PREFERIBLE NO ENAMORARSE.
A la
noche me encontré con Julio en el Escocés. Al ver mi rostro
preguntó:
- ¿Qué te pasa?
- Tengo todas las ganas de emborracharme.
- Ya sé lo que te pasa. Ya me contaron que Martín terminó contigo.
Julio puso su mano sobre mi hombro y me dijo - Es por eso que yo no
me enamoro, ni nunca me enamoraré.
En este ambiente es preferible
estar solo. Todos los hombres somos iguales.
Luego me dio un apretón con su mano y tratándome de dar ánimos
me dijo:
- ¡Francisco!... No quiero verte así... ¡Vamos a la maricoteca!...
Bailaremos y nos olvidaremos de todo esto.
No quiero que te vayas a
tu casa y te encierres allí. Conozco lo melancólico que eres.
Al
entrar en la discoteca mis ánimos cambiaron totalmente al ver que
Matías estaba allí.
Veía a Matías en el momento en que menos deseaba verlo.
Jonás se acercó y preguntó:
- ¿Conoces a aquel hombre que está allí con su pareja? - Y señaló
hacia el lugar donde estaba Matías.
- Lo conozco de vista.
- Pues parece que él a ti no te conoce tan solo de vista. El otra
vez estuve en su casa y me habló de ti.
Me dijo que tú nunca
tendrás pareja porque nunca amarás a otro hombre tanto como lo
amaste a él.
- ¡Matías está tratando de volverme loco! - Le dije impresionado por
aquella aseveración que no la entendía.
Reuní a Benjamín, Nicolás y Julio y les pregunté:
-
¿Les gustaría ser espías?
- Ya va... - dijo Benjamín renegando.
- ¿A quién hay que matar? - Preguntó inmediatamente Julio
- Voy a matar a uno con la indiferencia - Contesté.
- ¡Ay !... Toda la vida soñé con ser Mata Hari y acostarme con los
del Jet set. - dijo Nicolás.
- ¿Ven a aquel que está allí con su pareja? - y señalé hacia Matías.
- ¿Qué pasa con ese hombre tan serio y aburrido? - Preguntó Nicolás.
- Gracias a su madre, la mía se entero que soy gay y tuve que salir
de casa.
Luego
empecé a darles las instrucciones:
- ¡Benjamín!... Tú vas a fingir ser mi pareja y mientras puedas,
disimuladamente mira sus ojos.
- ¡Nicolás!... Mientras bailas no apartes la vista sobre él.
- Y ¡Julio!...Tú te colocas junto a él, te haces el disimulado.
Bebes suavemente un trago...
Admiras el ambiente pero tus oídos estarán atentos a todo lo que
él diga y míralo de reojo para ver sus reacciones.
Ese
momento le quité el trago que tenía Nicolás en su mano y me lo bebí
de una sola.
- Es para adaptarme a este ambiente aparentemente tan divertido - le
dije mientras que Nicolás me veía anonadado.
Mientras bailábamos "Piel Morena" con Benjamín. Nicolás se
acercó hacia mí y dijo:
- Matías se acaba de ir.
Fui hacia donde estaba Julio.
- ¡Francisco!... Tú eres demasiado cruel con Matías. Yo miró a sus
ojos y veo que él te ama. Pero eres totalmente indiferente y
con tu
indiferencia estás logrando tu propósito. Es como si él hubiese
muerto para ti.
Cada vez que tú besas a Benjamín puedo notar claramente que
él siente que le estás clavando un puñal.
El trata de fingirlo
pero no puede. Con tu actitud lo estas matando.
Para
tranquilizar los ánimos de Julio le dije:
- ¡Mira!... El que está con pareja es él. Yo, no.
- Cuando estuve junto a ellos, su pareja le reclamó diciéndole
"¿Por qué sufres tanto por Francisco, si él no tiene ningún
interés por ti.
El esta allí feliz puteando mientras que tú aquí sufriendo.
¡Ya deja de sufrir por él! El no vale la pena.
Matías le dijo - Yo te fui claro... Acepté ser tu pareja pero
tú sabes que amo a Francisco
-
¡Pero él no te ama a ti! - Le aclaró su pareja y se fue furioso.
Matías tan solo te quedo viendo con su cara de tristeza y se fue.
¡Francisco!... ¡No te entiendo!... ¿Por qué actúas así?
- Yo tampoco entiendo a Matías. El quiso separarse de mí y ahora
dice que me ama.
- No hace falta que lo diga. Se le nota en sus ojos.- dijo Benjamín.
- ¡Ya no soporto este juego! - Les dije cansado.
- ¡Sabía que era un juego! - Exclamó Julio.
- ¿De qué juego me hablas?
- Tú no fuiste pareja de Matías.
- Lo fui en otra vida…
- Pero en esta, no - me retó.
- ¿Cómo lo sabes?
- Jamás me lo contaste y él es un muerto en vida... No soportarías a
alguien así.
A veces pienso que tú le haces creer que lo amas para herir su
vanidad.
- ¡Ese es precisamente el juego!
Cristian un buen amigo de Matías se acercó hacia mí.
- Estoy cansado, no he conseguido nada. Creo que mi táctica ya
no funciona.
- ¿Les sigues tratando de conquistar diciéndoles "Eres el
hombre más guapo que he visto esta noche y te voy amar por
siempre.
Luego te acuestas con él y al otro fin de semana dices
lo mismo a otro?
- Sí.
- Esa táctica ya no funciona.
- Pero dime de que otra manera puedo conseguir pareja.
- Primero divórciate de tu esposa.
- Si me hubieras aceptado como tu pareja, ya me hubiera
divorciado.
- No creí nunca en tu táctica. Hubiera preferido que me digas
directamente:
¿Quieres acostarte conmigo?
- ¿Quieres acostarte conmigo?
- Mejor llévame a casa.

EL AMOR ES UN JUEGO EN EL CUAL DOS
TONTOS JUEGAN A HACERSE DAÑO
Al
siguiente día a la hora del almuerzo, Cristian me llamó:
-
Matías me acaba de llamar, se enteró que salí contigo anoche y lo
primero que me preguntó es que si habíamos hecho algo.
- ¿Y tú qué le dijiste?
- Que no paso nada, que somos buenos amigos
- ¿Y por qué él quería saber eso?
- No sé... Creo que por protegerme de ti.
- ¡Protegerte!... ¿De qué? Si tú no eres ningún santo - y me reí.
- Matías me dijo que me cuide mucho de ti. Que tú eres malo y le has
hecho mucho daño.
Y que pesar de que los dos nunca fueron nada. Le haces y le seguirás
haciendo daño.
Además me aseveró que realmente no te conoce.
Ese
momento casi me puse pálido y me exalté.
-
¿Cómooo?... ¡Qué no me conoce!
- ¡Que no te conoce! Yo en cambio si lo conozco y demasiado bien
- Me dijo presumiendo.
- ¿En qué aspecto?
- Matías es un hipócrita. A pesar de que tiene pareja, anduvo como
loco insistiéndome.
Cristian sonrió y dijo: - Matías y tú ya tienen algo en común.
- ¿Qué?
- Que los dos se acostaron conmigo.
- ¡Gracias por la puñalada!
- De nada querido...pero es una pena que los dos se traten así
porque yo creo que los dos se aman.
- ¿Por qué?
- Porque el amor es un juego en el cual dos tontos juegan a hacerse
daño.
- El único tonto aquí soy yo. ¡Gracias por avisarme!
- De nada querido...

¿QUE ES LA FELICIDAD?
Al sentarme a la mesa, Madre Magdalena estaba enojada con
Marcos porque él había llegado borracho al amanecer y le dijo:
- ¡Mira Marcos!... Toma como ejemplo a Francisco. Él no toma, no
fuma, no tiene vicios. Es un hombre tranquilo.
¿Por qué tú no
puedes ser igual a él?
- ¡No quiero ser zanahoria! Francisco no toma, ni fuma, ni le
gustan las mujeres - dijo Marcos.
- ¡Acertaste una! - Le dije felicitándolo.
- ¡No puedo creer que seas maricón! - me dijo Marcos.
- ¡Eso es antinatural! - exclamó Padre Marco.
- Es tan solo una elección - dijo Madre Magdalena.
- Eso no está bien visto ante los ojos de Dios - replicó Padre
Marco.
- ¿Por qué tuve que hablar? - Me reclamé a mí mismo.
- Pues dile a Dios que se vaya adaptando a verlos, porque yo en
la Iglesia he conocido a muchos - Le dijo Madre Magdalena.
- Pero ellos nunca podrán ser felices.- Dijo padre Marco mientras
que mis nervios estaban de punta.
- ¿Y qué es para ti la felicidad? - Le reclamó Madre Magdalena.
- Es amar, ser fiel a tus convicciones y servir a los demás.
- ¿Qué es para ti la felicidad? - Me preguntó Marcos.
- Sin comentarios...
- Para mí es tener dos buenas peladas y chupar con mis amigos.- dijo
Marcos riéndose.
- ¡Eres un salvaje! - Le dijo Madre Magdalena.
- Así soy feliz - acotó Marcos alzando sus hombros y riéndose.

EL DIABLO SIEMPRE PAGA MAL A SUS DEVOTOS.
Después del almuerzo fui a mi
casa tratando de poner mi cabeza en orden. Al llegar la noche empecé
a sospechar lo peor.
Llamé por teléfono.
- ¡Buenas noches! - Contestó Gulnara.
- ¡Buenas noches! Le habla Francisco
- ¡Hola Francisco!- Saludó amablemente y como era tan directa
preguntó:
- ¿Qué quieres?
- ¿Quisiera saber qué daño le hice para que usted me cause
tanto mal?
- ¡No sé de qué me hablas!...No te he visto, ni he sabido de ti por
estos últimos siete años
y a pesar del tiempo sigo siendo tu madre porque fui yo quien te
crío.
Tú no tienes idea como duele saber que andas diciendo que no soy
tu madre. - Dijo en tono de aflicción.
- Pero una madre no hace lo que usted me hizo.
- Francisco... Yo hice buenos planes para tu futuro. Tener una
buena casa para ti y tus hijos. Pero ves, eso no sucedió.
Hoy estoy sola. Todos los de mi sangre fingen solo
afecto por interés. Vivo aquí con mi madre, pero me siento sola.
Tu
abuelita se volvió carismática y ahora las dos nos hemos entregado a
Dios.
- ¡Milagro! Dos brujas se convirtieron en carismáticas - Pensé.
- Matías, le envió saludos,- Le dije
- ¿Quién es Matías?
- Es aquel que su madre habló con usted y le dijo que éramos
amantes.
Ella
permaneció en silencio por un momento fingiendo que estaba tratando
de recordar.
- No conozco a ningún Matías - me dijo enfáticamente como si esa
tranquilidad y paz que Dios le había dado, estaban siendo
abandonadas.
- Matías y yo hemos sido pareja por siete años.
- A veces uno no entiende los designios de Dios - me dijo
ella extrañada y a través del teléfono podía sentir que se
estaba poniendo preocupada.
- He conversado con su madre y ella me ha dicho que nunca habló con
usted, que realmente no la conoce.
- Yo jamás te he dicho que la madre de Matías haya hablado
conmigo. ¡Yo no la conozco! - respondió rápidamente.
- ¡Acabo de entenderlo todo! - Le dije casi dándome por derrotado.
- Ahora si creo que usted me entiende la pregunta que le hice al
iniciar esta conversación.
"¿Qué daño le hice para que usted nos hiciera tanto daño?"
Tan
solo pude escuchar un suspiro al otro lado del teléfono.
-
¿De donde sacaron el nombre de él?- le pregunté.
- Detectives - respondió ella.
Ese momento se me heló la sangre y no quise seguir hablando.
-
Adiós.
- ¡Que Dios te bendiga!

AQUEL QUE NO VE A DIOS EN SU CREACIÓN,
JAMÁS LO VERA CUANDO ESTE MUERTO.
Al
colgar el teléfono tan solo pude decir - ¡Maldición! - y caí en el
suelo derrotado, sin saber qué hacer.
Alcancé a ver sobre
mi escritorio la foto de mi hermano y en ese momento volví a la
realidad al darme cuenta de como funcionaba
la vida y exploté en un
mar de lágrimas.
Lloré por todo lo que me había pasado. Lloré por todo y por todos.
Lloré por mi vida misma, por Matías y sobre todo por aceptar la
dura realidad de que mi hermano estaba muerto. Lloré tanto, que me
dolió hasta el alma. Fue tanta la energía reprimida que salió que
las llaves de la casa que estaban todavía en mis manos se habían
doblado.
Me
empecé a sentir mal. Mis manos empezaron a temblar sin control.
De pronto sentí estiramientos en todo mi cuerpo y una especie
de convulsiones momentáneas. Mi cuerpo empezó a enfriarse.
Mi
corazón empezó a latir tan rápidamente que parecía que se me iba a
salir del pecho. Mi respiración se volvía cada vez más difícil.
Sentí que me iba debilitando.
Cada vez se me hacia más difícil moverme. Sentí que me iba a
desmayar y esta sensación paso a ser una sensación de muerte
y en
esos momentos la muerte era mi mejor aliada. No la temía. Deseaba
morir así, quedarme dormido y no despertar jamás.
A
pesar de esa sensación de muerte, sentí que debía pedir ayuda
y estaba solo. Mi casa quedaba lejos de la casa principal.
Fui caminando hacia allá y lo que normalmente me demoraba unos
cinco minutos. Esta vez me demoré horas.
No podía caminar normalmente y tenía un fuerte dolor en el pecho.
Al llegar a la puerta de la casa principal, apenas tuve fuerzas
para tocar el timbre y caí desmayado.
Al
poco tiempo, me vi a mí mismo. Vi que estaba tirado en el suelo como
si fuere un borracho durmiendo en la grada inferior de la puerta.
Había gente que pasaba por mi lado, pero nadie me hacia caso. Era un
mundo paralelo.
Veía como esa gente caminaba y atravesaba las paredes de la casa.
Ese momento me di cuenta que estaba muerto.
"Esta es la dimensión de aquellos que quieren seguir muertos. Son
aquellos que tan solo escuchan lo que quieren escuchar
y ven
solamente lo que quieren ver. Es la dimensión de los que se
aferran a las cosas, a las circunstancias y a las personas.
Es la
dimensión de los que no entienden que Dios no es un dios para los
que están muertos. Si no vieron a Dios en su creación,
jamás verán a
Dios después de la muerte.
Esta es la dimensión de los muertos que
no se quieren darse cuenta que están muertos". - Dijo una voz.
Regresé a ver hacia atrás mío y había un gran túnel con una luz al
fondo y de pronto sentí viajar a una gran velocidad a través
de
aquel túnel que sin ningún control sobre mí mismo.
Cuando llegué al final del túnel, algo me detuvo. No sentía miedo y
quise atravesar aquel espacio en que dividía la luz de la
oscuridad,
pero había una barrera invisible que me impidió pasar.
Escuché una voz suave y dulce de un hombre que me dijo:
- Todavía no es el momento. ¡Tienes que regresar!
Al
terminar de escuchar aquella voz, otra vez volví a viajar por ese
inmenso túnel lleno de oscuridad.
Aquella luz cada vez la veía más
lejana y se iba haciendo un punto pequeño de luz en el infinito.
Sentí como entré de nuevo a mi cuerpo y fue como si una fuerte
descarga eléctrica
me era dada. Mis ojos se abrieron. Ese momento, una religiosa abrió
la puerta.
-
¡Francisco!... ¿Qué haces tirado en el suelo a estas horas de la
madrugada?
- Madre... ¡Estoy mal! ...Siento que me muero.
Las
monjas me llevaron a la clínica. Al hacerme todos los análisis del
caso, el doctor que me trataba me dijo admirado:
- ¡No entiendo realmente como tú puedes estar vivo!
Según los resultados de los exámenes que te hice, tú deberías
haber muerto hace cuatro horas.

LO QUE
A UNOS LES SOBRA PARA DIVERTIRSE, OTROS LO NECESITAN PARA
COMER.
Después de que me recuperé. Envié a Matías un cassette con música
especial para él por el día de su cumpleaños
y una carta en la
que le pedía perdón por el daño que le había causado. En aquella
carta le decía que si él me perdonaba
y quería empezar una relación
conmigo, le esperaba el viernes noche en la discoteca. Justo el día
de su cumpleaños.
El
viernes fui a la discoteca y esperé a Matías hasta que se hicieron
las tres de la mañana, pero él no apareció.
Pensé que no me había
perdonado y que tampoco quería nada conmigo y le di toda la razón.
Como estaba con varios tragos encima del despecho me dije - ¡Esta
noche me voy con el primero que encuentre!
Como
tenía por política nunca hacerme ningún contacto en la discoteca
porque generalmente allí existía el denominado
"correo de brujas",
donde todo lo que uno hace, el resto se entera con la mayor
celeridad posible, que los chasquis nos quedaban cortos.
Decidí que era mejor salir hacia la avenida Amazonas donde pasaban
autos con algún hombre que quería tener una aventura a la madrugada.
No
cumplí con aquella promesa de acostarme con el primero que
encuentre. Estaba despechado pero no había perdido mi capacidad de
elección.
Mientras fui caminando por aquella avenida unos cuatro
vehículos se pararon, pero a mí no me gustaron sus conductores y
seguí caminado.
Cuando llegué al final de la avenida, pasó un automóvil azul. Un
hombre adulto y parecido a David Copperfield, me quedo mirando.
Me hizo señas con su dedo de que se parqueaba en la
esquina siguiente. Caminé hacia el lugar donde él estacionó su auto
y al acercarme,
él quitó el seguro de la puerta y me invitó a subir.
-
¡Qué tal! - Saludé.
- Hola... ¿Qué haces?
- Estoy esperando a que amanezca, para luego irme a casa. Soy pobre
y vivo lejos.- le dije riéndome.
- ¿Qué tan lejos?
- En el valle.
- Entonces no eres pobre pero realmente sí vives lejos.
- Me llamo Mauricio, soy gerente de un banco.- Dijo con su
voz varonil.
- Soy Francisco, trabajo para una financiera.
- Ring , ring, - sonó su celular.
Mauricio lo apagó de inmediato. - ¡Me tienen vigilado!
En
su dedo anular de la mano izquierda llevaba dos anillos. Uno era un
aro de compromiso.
-
¿Eres casado?
- No - Contestó seriamente. - ¡Es tan solo un adorno! - me dijo
enseñándome el aro que llevaba puesto.
El
estacionó su auto y no quiso seguir más con nuestra conversación. Se
quedo callado y le noté que estaba un poco nervioso.
Daba la
impresión que era novato en el ambiente. Luego que se armó de
valor y dijo con tono receloso:
-
¿Puedo hacerte una pregunta indiscreta?
- Sí, no hay problema.
- ¿Eres gay?
- Sí
- ¡No lo pareces! - Dijo mirándome fijamente.
- ¿Y cómo te imaginas que somos los gays?
- No sé, pero he visto varios en esta avenida. Se los ve
afeminados. ¡No creo que tú seas gay!
- ¡Soy gay! - Le insistí.
- ¡Demuéstramelo!
Pasé
mi mano sobre su cuello y le di un beso en la boca. Tan solo basto
eso para que Mauricio explote.
Era como si hubiese estado reprimido durante mucho tiempo, como si
él ansiase por dentro tener una primera vez y se desató la pasión.
En medio de besos y abrazos y una excitación a punto de estallar,
escuchamos unos golpes en la ventana.
Ese
momento y a causa del susto, los dos nos separamos inmediatamente.
Al ver hacia la ventana nos dimos cuenta que afuera estaba una
señora indígena con su hijo.
- Señor... ¡Cómpreme una flor para su amigo! - Le dijo ella a
Mauricio.
El
abrió la ventana, compró una flor y me la regaló.
Tan solo observaba la cara de espanto de la criatura que tenía unos
cinco años de edad y que estaba despierto trabajando con su madre
a
la madrugada y me empecé a cuestionar. - ¡Dios mío! Yo gasto mi
dinero en una discoteca, mientras que otros no tienen ni siquiera
para comer.
Ella
al tomar el dinero se fue caminando con su hijo.
- Es la única manera de que nos dejen en paz. - Dijo Mauricio.
Seguimos dando rienda suelta a la pasión y de tanta pasión no nos
dimos cuenta de que un vehículo se había estacionado junto
al nuestro.
Nos habían estado observando. Otra vez nos
separamos tratamos de fingir que no pasaba nada, pero al mirar hacia
el otro auto me di
cuenta que era demasiado tarde. Un amigo de
mi trabajo me estaba acusando con el dedo.
-
¿Quién es él? - Preguntó Mauricio.
- Un amigo de trabajo.
- ¡Te cagaste!
- No te preocupes. Si él va donde el gerente a avisarle que soy
gay, no pasará nada.
- ¿Por qué?
- Porque el gerente también lo es.
El
auto se fue y la pasión terminó. Mauricio me volvió a dejar en
la discoteca.
-
Francisco... ¿A dónde te fuiste? - me preguntó Julio
- No tienes idea, conocí a un hombre guapísimo, que se me pone la
piel de gallina solo de recordar lo que hicimos.
- Ya me imaginaba - Me respondió Julio- ¡Te has vuelto un puto!
- Y en este ambiente... ¿Quién no lo es?
- Todos, querido, todos.
- Si fuera mujer, hubiera sido puta - dijo Nicolás.
- Si fuera heterosexual, me hubiera aburrido - dijo Julio.
- ¡Qué viva la putería! - grito Nicolás.
- ¡Qué viva! - Respondimos todos.
- ¡Y que viva la fiestita! - Gritó Julio.
- ¡Qué viva! - Respondimos todos al unísono.
- Francisco, la vida es una sola y hay que disfrutarla. De la
manera en que nosotros nos divertimos, no hacemos mal a nadie.
Me
alegra saber que la has pasado bien.- me dijo Julio pasando su mano
sobre mis hombros mientras que
seguíamos bailando el himno gay a nivel mundial. "I will survive"
de Gloria Gaynor.
ESTUVE CON EL,
PERO JAMÁS SE DIO CUENTA
A la
tarde del siguiente día me llamó Cristian.
- Francisco...¿Fue Matías a la discoteca ?
- No. ¿Por qué me lo preguntas?
- Su pareja lo está buscando. Ayer fue su cumpleaños y no paso con
él.
- ¿Llamaron a casa de sus padres?
- No.
- El está allí.
- ¿Cómo sabes tú eso?, ¿Acaso volvieron?
- Lo he visto por la mañana. El estaba llorando escuchando "Al
borde" de Crucks en Karnac. Mi tema favorito.
- Francisco... ¡Eres un desgraciado! Sabes que Matías tiene pareja y
te metiste con él - me reclamó Cristian.
- Estuve con él, pero él jamás se dio cuenta.
- ¡No te hagas el tonto! Te conozco. ¡Eso se llama traición!
- Eso se llama "Astral".
- ¿Queeeé?
- ¡Casabaca! sorda...
- ¡Gracias querido! Pero no te preocupes. No le voy a decir nada a
la pareja de Matías.
- ¡Gracias por tu comprensión! Yo tampoco le diré que
estuvo contigo.
- Mejores me callo...

LA SUERTE DE LA FEA, EL BONITO LA DESEA
Pocos días después, mientras estuve comprando en el
supermercado noté que un hombre me esquivó la mirada
y se dio rápidamente media vuelta hacia el estante, era como si
tratase de evitarme.
Era
Mauricio y junto a él iban dos niños y estaba acompañado de
una señora.
- ¡Este es casado! - Pensé - y al ver que su esposa era una
gorda, pequeña y fea me dije a mí mismo.
- La suerte de la fea, el bonito la desea.

Pasaron dos meses y recibí una llamada de Mauricio.
- Francisco, quiero que vengas a mi departamento. Tengo una
botella de whisky, comemos algo y luego conversamos.
- ¿Y tu esposa?
El
se quedo callado, y le volví a preguntar - ¿Y tu esposa?
Otra
vez se quedo en silencio.
- Mauricio, sé que eres casado. No trates de negármelo.
- Me acabo de divorciar y tú eres el culpable, quiero que vengas a
festejar conmigo.
¡Al fin me libre de esa bruja! - Me dijo riéndose.
- ¿Por qué los hombres casados que han estado conmigo me echan
la culpa de sus divorcios?
- ¡Eres el terror de las mujeres casadas! - me dijo burlándose.

EL MÁXIMO ENEMIGO DEL GAY,
ES EL MISMO GAY
Mauricio había rentado un departamento elegante y lo había
decorado con buen gusto.
Conversamos de todo un poco, sobre todo acordándonos de los viejos
tiempos cuando éramos cadetes en la
Academia Militar Ecuador.
Mauricio había estudiado en la Academia 10 años antes que mí.
- Fui a buscarte unas tres veces a esa discoteca, pero jamás te
encontré. No me gusto para nada ese lugar.
- ¿Por qué?
- Ese lugar no es para mí. ¡No es de mi status! A mí no me
gusta que vayas a ese sitio.
- Voy solo a bailar.
- ¡Hipócrita! - Me dijo en tono fuerte - Es muy difícil creerte,
porque allí todo el mundo está que le come a uno con los
ojos.
Los gays allí son enemigos de los propios gays. No iré
por allá jamás.
Los homosexuales que tenemos clase no vamos a ese tipo
de lugares.

Por conservar su prestigio Mauricio pasaba toda la semana con
una supuesta novia que se consiguió
y la llevaba a todas las
reuniones sociales con sus amigos heterosexuales.
Los fines de semana Mauricio salía con su grupo de amigos y con
ella a bailar en una de las mejores discotecas de la ciudad.
Luego
de ir a dejar a su supuesta novia en casa, pasaba recogiéndome por
la avenida Amazonas a las dos de la mañana, l
uego que yo salía casi
borracho de la discoteca.
¿COMO
ALGO TAN BUENO PUEDO SER PECADO?
-
¡Hola Francisco! - me saludó Mauricio alegremente y ponía su
mano apretándome la pierna y luego me daba un beso.
- ¡No tienes idea la alegría que me da verte! Un día de estos me han
de asaltar.
- Cómo siempre... ¡Estas borracho!
- ¡Cómo siempre tú también!
- Lo importante es que cuando estamos juntos, tan solo somos tú y
yo.
En este corto tiempo que pasamos juntos... Tú vas a serlo
más importante del mundo para mí y yo lo seré para ti.
Este tiempo
lo aprovecharemos al máximo. Conversaremos, comeremos, veremos
el amanecer y...
- ¿ Y... ?
- Y en este rato me declaro un insensible ante el resto del mundo -
Gritó Mauro mientras que en la Radio Sting cantaba
"Its Probably me".
- ¡Este es el Himno de los gays que frecuentan lugares de
ambiente! - Dijo.
Mientras estábamos abrazados en el sofá de su departamento
escuchando a Caetano Veloso cantar "pecado". Mauro me preguntó:
-
¿Crees que lo nuestro sea pecado?
- Cuando estabas casado.
El se quedo por un momento en silencio y apoyó su cabeza sobre mi
pecho.
- ¿Cómo algo tan bueno puede ser pecado pecado? -
Preguntó haciéndome pensar en como los curas declararon a la
sodomía como pecado por ser placentera
y de esa manera
acabaron con los Templarios acusándolos de practicar el "pecado
nefando",
pero Mauricio me volvió a llamar su atención - Me
abrazo fuertemente diciéndome luego al oído - Te amo.
- ¡Estás borracho!
- Tú sabes que te amo.
- ¡De qué sirve que me ames si mantenemos esta puta relación! - Le
reclamé enfadado.
- Todo lo hacemos clandestinamente. No puedo hablarte en una
situación normal. Cuando estás en el Banco me esquivas.
Tengo que soportar amanecerme en una avenida para poder verte.
Mauricio permaneció en silencio. Dormimos juntos hasta medio día y
me despedí con un beso.
-
¡Te paso recogiendo la otra semana?
- Bueno - Le respondí.
Al abrir la puerta de su departamento, su simulacro de novia estaba
afuera a punto de tocar el timbre.
Ni siquiera le saludé y me abrí
paso delante de ella.

EL
HIMNO DE LOS GAY S DE AMBIENTE
Los
otros fines de semana, no fui a hacer lo usual. No quería amanecerme
más en aquella avenida.
Todas las noches veía su foto que la tenía
sobre mi velador y el fin de semana solía llamar a su casa y al
escuchar su voz, colgaba el teléfono.
Después lo seguí llamando pero no contestaba ni él, ni el
contestador automático y me empecé a preocupar.
Después de un mes sin verlo, me invitaron a una fiesta. Salí como de
costumbre a las dos de la mañana y pasé por la avenida.
Para
mí sorpresa vi que Mauricio venía caminando.
-
¡Francisco! ¡No tienes idea de como te estado buscando! Te he
llamado a tu trabajo, pero siempre me contestan que no estas.
- Es cierto, la mayoría de tiempo paso en la calle. Pero también te
he llamado, pero tú teléfono no contesta.
- Francisco, lo vendí todo. Vendí mi carro. Ya no vivo en aquel
departamento porque me voy a trabajar a Londres.
- ¿Cómooo?
- Me voy a Londres. Salgo esta mañana a las nueve y por eso te
andaba buscando para despedirme.
- ¿Cuándo nos volveremos a ver?
- No lo sé. Invertí capital allá y tengo que hacerlo producir.
Mauricio se abalanzó a mí y me abrazó fuertemente. También hice lo
mismo. No nos dijimos nada.
Era primera vez que a él no le importó lo que dijera la gente porque
estuvimos abrazados por un gran tiempo.
El mundo se detuvo para nosotros. No importó nada, ni la gente que
pasaba por nuestro lado, ni los carros que iban por la avenida.
- Me
tengo que ir. Estoy en casa de mi madre - me dijo
- Te quiero mucho y Adiós.
Mauricio se fue caminando y mientras se iba alejando me regresaba a
ver, mientras que yo estaba estático observando como él desaparecía.
Después de que él se fue, sentí una soledad abrumadora. Sentí que
la vida gay era así. Que no valía la pena enamorarse.
Me puse a caminar y un carro me paro. Me subí y tuve que ser
un artista para mostrarme cariñoso con aquel hombre.
Lo único
que quería era que él me deje en casa porque no tenía ni un
centavo en el bolsillo y lo logré.
Mientras que él me besaba, escuchaba en la radio a Sting cantando
"It`s Probably me".
Cerré los ojos y deje que él me besara aunque por dentro sentí total
repulsión a lo que hacía y una soledad espantosa.
A pesar de que el ambiente gay es tan divertido. Uno a la final se
queda solo.
HAREMOS TODO LO POSIBLE POR AYUDARLE
Un
hombre lloraba en televisión porque había encontrado después de
treinta y seis años a su familia.
- Si
usted tiene un caso similar, llame a los teléfonos que aparecen en
la pantalla que nosotros le ayudaremos - Dijo el animador.
Lunes a primera hora estuve llamando al canal. Me dieron una cita
a las tres de la tarde con el productor del programa.
Asistí a la cita puntualmente. Me tuvieron esperando en la sala de
espera como media hora y me desesperé.
Un
cantante que era ídolo de las mujeres, pero por supuesto, ellas no
sabían que él era homosexual,
porque al igual que la mayoría de
gente que es conocida en TV decía que tenia novia, me quedaba
mirando a cada rato.
Pasó toda la media hora parando de espaldas hacia mí para que le
admire su trasero, pero ese rato estaba tan nervioso,
que no hubo
tiempo para coqueteos. El hombre notó que no le prestaba atención y
se fue...
¡Al
fin me entrevistaron! Un señor gordo, de acento uruguayo, me dijo:
- ¿Cuénteme cuál es su caso?
- No he visto a mi madre desde hace 23 años. Tuve una
adopción ilegal, y nos separaron.
- ¿Cómo se llama su madre?
- Inés
- ¿Qué más me puede decir de ella?
- Calculo que tendrá unos 45 años y sé que ella es de Guayaquil.
Tengo una foto de ella, cuando era joven.
- ¿Cómo consiguió la foto?
- Madre Magdalena me la dio. Ella conoció a mi madre.
- ¿Madre Magdalena nos puede dar alguna información sobre su madre?
- Sí - y le di el número telefónico de la casa.
Aquel productor era un témpano de hielo, anotó el número y me dijo:
- Francisco haremos todo lo posible por ayudarle.
Nos despedimos. Había esperado media hora para una entrevista
que no duro ni un minuto.
Lo primero que se me ocurrió fue: Deben tener muchos casos y al
mío no creo que le den importancia.

El Miércoles madre Magdalena me dijo:
- Francisco, llamaron del canal, tienes que ir el Sábado a las
seis de la tarde. Van a buscar a tu madre.- y noté tristeza en
su rostro.
- Aunque la encuentre, usted seguirá siendo mi madre

¡TE DESEO TODA LA SUERTE
DEL MUNDO!
El sábado estuve en el canal. El programa se transmitía en vivo.
- Vamos a pasar los datos de tu madre para ver si asoma - me dijo el
productor.
A
las nueve de la noche, me llamaron y me llevaron detrás
del escenario. El tramoyista dijo:
-
¡Usted es el próximo en salir al aire!
- ¡Eso no estaba en mis planes!- respondí con las
piernas temblorosas y empecé a rezar: Padre nuestro, que estas en
los cielos...
- Y aquí esta Francisco para contarnos su historia. - Dijo el
animador en voz alta mientras que yo me quedaba estático.
- No se quede allí quieto... ¡Salga! - Me ordenó el tramoyista.
Respiré profundo y salí. Todas las cámaras apuntaban hacia mí y
el público estaba observándome.
-
Francisco, ¡Cuéntanos tu historia! - Pidió el animador.
El conductor de aquel programa era "Carlos Mata", un cantante
caribeño que se hizo famoso con el tema tropical "Derroche".
- ¡Dios mío! Si me pongo a contar mi historia me demoraré horas-
Pensé.
- Estoy aquí porque quiero encontrar a mi madre, tuve una adopción
ilegal por la cual nos separaron y realmente quiero conocerla.
- Francisco, tú quieres encontrar a tu madre para abrazarla y
decirle cuanto la quieres, incluso para perdonarla.-
dijo
el animador poniendo su mano sobre mi hombro para darme confianza.
- Sí, deseo conocerla.
- Dame los datos de tu madre.
Mientras hablaba vi que en monitor interior del escenario,
estaban pasando la foto de mi madre biológica.
Al
terminar de hablar, el animador dirigiéndose a la cámara dijo:
- Señores... ¡Ayúdennos a encontrar a la madre de Francisco!
Allí la tienen en sus televisores y llamen a los teléfonos que están
ubicados en la parte inferior de sus pantallas.
A mí
me tomaron del brazo y rápidamente me sacaron del escenario.
- ¡Espere aquí hasta que sepamos alguna noticia! - Me dijo
el tramoyista dejándome junto a los graderíos.
-
¡No te desesperes! Tú madre asomará - Me dijo una modelo.
- ¡Te deseo toda la suerte del mundo! - Me dijo un joven que
acababa de ganar un millón de sucres. Pero no tenía ganas de
felicitarlo.
Hasta el final del programa no hubo ninguna noticia, salí derrotado.

SEA LO
QUE SEA, UNA MADRE SIEMPRE AMA A SU HIJO
- Francisco, ¿por qué no me lo
contaste? - me dijo Julio por teléfono.
- Muy pocos lo saben - Le dije.
- Ahora entiendo porque te mandaron de tu casa. Una madre propia no
hace lo que Gulnara hizo contigo.
"Aunque uno sea homosexual, una
madre siempre ama a su hijo".

Al
siguiente día amanecí tan mal que ya no me pude levantar de la cama.
La angustia se apoderó de mí.
No tenía ninguna respuesta sobre el
su paradero.
Al medio día mi casa se llenó de varias chicas que vivían allí
porque estaban asustadas.
-
¿Qué pasa? - Les pregunté.
- Vine a verle porque ya era casi medio día y usted no se ha
levantado todavía.
Toqué la ventana, pero no me hizo caso. ¡Pensé que estaba muerto!
Es raro que usted a estas horas del día este acostado.- Dijo una
de ellas.
-
¡Estoy enfermo! Me duele todo el cuerpo.
- ¡Yo sé lo que le pasa! - Dijo con tristeza una de ellas - Usted
está preocupado por la búsqueda de su madre.
- Es cierto... pero vayan tranquilas.

UN PACTO SECRETO
ENTRE LA VIRGEN Y YO
Esos días me transformé en un
inútil. La tensión fue tanta que no podía mover ni el cuello.
Me levantaba de la cama solo para ir al baño. Tenía una preocupación
bárbara.
A cada momento me preguntaba:
- ¿Aparecerá?... ¿Y si no aparece?... ¿Estará viva o muerta?...
¿Tendré hermanos?... ¿Ellos me querrán?... ¿Ella me amará?
Me
hice todo tipo de preguntas que en ese momento tan solo el futuro
me podía dar una respuesta.
De la angustia que sentía hasta empecé a reclamarle a Jesús:
- Me diste todo, pero no tengo madre. Mientras que tú te dabas el
lujo de abandonarla. Te perdías y le hacías sufrir.
¡Creo que tu
madre entiende este sufrimiento más que tú!
Al
terminar mi reclamo, le dije a la Virgen:
- Desde este momento tú pasas a ser mi madre adoptiva y ya no
tendremos más problemas con tu hijo.
Los dos compartiremos la misma
madre.

Los días siguieron pasando. No me podía mover de la cama.
Las chicas me venían a dejar algo para comer.
No soportaba ningún ruido, ni siquiera prendía la radio o la
televisión. No me levantaba por la noche a encender la luz, ni
la lámpara.
Veía mi cuarto y veía el amanecer. Dormía muy poco.
-
¡Francisco!... queremos hacerle una entrevista en el canal - Me dijo
una periodista.
- ¡Estoy enfermo! No puedo mover un dedo.
- Entonces nosotros vamos para allá.
- ¿Encontraron a mi madre?
- No sabemos nada.
La
incertidumbre y la angustia aumentaron. A las pocas horas vinieron a
avisarme que los del canal estaban en casa.
Pedí que Dios me diera
fuerzas porque no tenía ni ganas de hablar.
En la entrevista les conté todo lo que me había sucedido desde que
me sacaron del convento hasta lo que estaba viviendo últimamente.
-
Mañana a las seis vendrá un chofer a recogerte - Me dijo
la periodista.
- ¿Encontraron a mi madre?
- No.
La
angustia empezó a ser insoportable. Estaba perdiendo
las esperanzas. La duda era la que más me abatía en esos momentos.
Otra vez, volví de nuevo a mi cama y pasé allí hasta el otro día.

¡SE VALIENTE Y
AFRONTA LA REALIDAD!
Al
estar cerca de las seis de la tarde me levanté. Estaba
todo adolorido. Me vestí lentamente y fui donde Madre Magdalena.
- Te deseo suerte, pero en caso de que ella no asome, ¡Sé valiente y
afronta la realidad!
Pase lo que pase, yo siempre seré tu madre.
Llegó el chofer del canal y me llevó. En el camino lo primero
que hice fue pedirle al chofer que pare en una farmacia.
Compré pastillas de todos los colores y sabores para todo tipo de
dolores.
-¿Sabe usted si encontraron a mi madre?
- Señor, a nosotros no nos dicen nada. Tan solo me pidieron que lo
venga a ver.
Todo
el trayecto estuve en silencio. La hora cero se aproximaba.
Al llegar al canal, me llevaron por una entrada diferente a la que
entra el público.
Me salió a recibir una señora muy amable que me pidió que la
siguiera.
- ¿Dónde está el baño? - Fue lo primero que le pregunté y ella me
señaló el lugar.
Entré al baño y saqué todo el paquete de pastillas que tenía y
me las tomé.
Estaba tan tenso que no soportaba el dolor, quería que me pase lo
más rápido posible.
Me
llevaron junto al graderío donde se ubicaba el público. El programa
empezó a las siete de la noche.
Estaba sentado cruzado la pierna y con la mano derecha que sostenía
mi cabeza.
No
vi absolutamente nada. En mi mente tan solo se repetía la misma
pregunta:
-¿La encontrarían?- Por más que quería salir de aquel laberinto, no
podía.
Como
a las nueve de la noche vino el conductor del programa y me dijo:
-
Francisco... ¿Qué hicieras si tu madre está muerta?
- Estoy preparado para lo peor.
- Francisco, luego de diez minutos viene una persona al canal para
darte una noticia sobre tu madre.
- ¡Dios mío!, mi madre está muerta - fue lo primero que pensé. - Si
alguien viene al canal, es para decirme que ella falleció.
¡Jesús!, ¿Para qué vine?
Los
diez minutos fueron eternos. No fueron diez, fueron veinte, fueron
treinta. En esos instantes se estaba presentando un
ballet folklórico
que a mí me gustaba mucho, pero ese rato quería que desaparezcan.
La única esperanza que me daba era que la persona que me traiga la
noticia sobre el paradero de mi madre sea algún hermano mío
o algún
familiar de ella.
Por
fin terminó el número del ballet folklórico. Un ayudante me tomó del
brazo y me llevó hacia el escenario.
El público me dio ánimos.
Ellos estaban seguros que la iba a encontrar.
Después de la publicidad, salimos al aire. - Francisco... te tengo
una gran sorpresa.- me dijo el animador y me tomó del brazo.
- ¡Tu
madre esta aquí!
En
aquel instante me quede mudo. Vi hacia la puerta donde ella debía
salir y apareció una señora pequeña, gorda y morena.
No se parecía
para nada a la foto que yo tenía.
-¿Acaso ella es mi madre?
La
señora se escondió detrás de la puerta. Luego vi que salió por la
puerta una mujer rubia, blanca, muy bonita y elegante.
Para
mí ella era hermosa, tenía lágrimas en sus ojos y su
rostro expresaba felicidad, venía con sus manos aplaudiendo de
la emoción,
luego juntaba sus manos agradeciendo a Dios el
haberme encontrado.
Ella
se aproximó hacia mí y me abrazó fuertemente y también la abracé.
Sentí que el corazón me latía a mil.
Ella me besaba mientras que
apoyé mi cara en su hombro tratando de ocultar mi rostro porque
tenía varias
cámaras enfocándonos y dos estaban muy cerca de mí.
-
Hijo te amo. ¡Siempre te he amado! - Me dijo ella al oído. Eso fue
lo más bello que pude haber escuchado en toda mi vida.
Nos
separaron y nos pusieron frente a las cámaras. El animador me decía
- Francisco habla... ¡Cuéntanos lo que sientes!
Pero no pude hablar. No podía decir absolutamente nada.
Estaba seguro que si no hubiese sido tan fuerte, ese momento me
hubiera dado un infarto.
Ella
habló:
- ¡Gracias a Dios y a ustedes por haberme devuelto a mi hijo!
Siempre ore pidiendo a Dios que no me deje morir sin volverlo a
ver.
Ella me tomó de las manos y me dijo:
- Francisco, este momento te vas a casa conmigo porque tus hermanos
te esperan.
Tienes tres hermanos y están allí con mi familia esperándote...
Ese momento casi me muero de la emoción. Nuestro encuentro
televisado terminó y pasaron hacia la publicidad.
Al ver a mí alrededor pude captar lo que estaba pasando en ese
lugar. Todos, excepto el productor del programa, estaban
llorando.
Agradecí a todos por la ayuda que me dieron. Los del canal nos
abrazaron y nos desearon lo mejor. Luego salimos.

LOS
MILAGROS EXISTEN
En
la calle nos esperaba un auto con un chofer. En el auto, ella me
agarró fuertemente de mi mano y se le notaba que estaba
muy contenta.
Lo primero que noté es que los dos nos tuteábamos y
eso me dio mucha confianza porque con Gulnara tuvimos un
trato diferente.
En
el trayecto del canal hacia su casa ella me dijo: Yo te dejé con
las madres porque ellas te querían mucho y tú pasaste a ser el
mimado
de la comunidad. Tú nunca quisiste vivir conmigo aunque yo
te visitaba todos los fines de semana.
Cuando tú ya tenías cinco
años, te fui a visitar y me encontré con que tú no estabas. Contrate
detectives para buscarte.
Las madres no me querían dar ningún dato
sobre tu paradero. Me decían que tú estabas muy bien con una familia
en España.
Los
detectives me decían que andabas por diferentes partes del mundo
hasta que me dijeron que te encontrabas aquí en Ecuador.
Fue tan
difícil buscarte, que cuando ya teníamos alguna pista tuya, esta se
desvanecía. Casi me vuelvo loca.
Cada vez que pensaba en ti me ponía a llorar. No sabía como estabas.
La angustia se apoderó tanto de mí que incluso caí en las drogas.
Dios me ayudo mucho, me volví evangélica y conocí a Jesús.
El
escuchó mis oraciones y el hecho que estemos juntos tú y yo juntos
es un milagro.
Hace quince días todas las comunidades cristianas de Quito se
pusieron a orar pidiendo a Dios que tu aparecieras, y mira… ¡
Dios
me hizo el milagro!
Al
llegar a su casa había mucha gente que estaba esperando en la calle.
Todos estaban deseosos de conocerme
y salude con la mayoría de ellos
aunque no sabía quienes eran, me imaginé que eran amigos de la
familia.
Al entrar, un joven trigueño de unos veinticinco años salió a
recibirnos y se abalanzó a los brazos de mi madre.
El estaba llorando y le saludo - ¡Mami querida!
- Después vino hacia mí y me abrazó fuertemente.
Para mí fue una sensación nueva. Estaba por primera vez abrazando a
un hermano que nunca antes lo había conocido.
En
la sala de la casa estaban varias personas y se pusieron en fila
para irse presentando una por una.
Cada una me abrazaba y luego se
presentaba:
-
Hola, soy tu tía de Loja...
- Hola, soy tu abuela...
- Hola, soy tu sobrina de Guayaquil...
- Hola, soy tu prima Baños...
- Hola, soy tu tío de Ibarra...
- ¡Qué familión! - exclamé.
Los
saludos continuaron hasta que vi a una pequeña de unos ocho años
acercase a mí, me imaginé que era alguna hija de algún
nuevo pariente mío.
Ella me abrazó fuertemente, me dio un beso y
me saludo - ¡Hola! Soy la vecina de al lado.
De
pronto vi que una mujer joven de unos veintiséis años salía de un
dormitorio, al ver a sus ojos, se notaba claramente que había estado
llorando,
y al ver su cara exclamé en mi interior - Esta mujer me
cae mal, cada vez que voy a pedirle un favor al banco donde ella
trabaja, me atiende mal
y para mi desgracia su mejor amiga me debe
dinero y ella la protege cuando le voy a cobrar.
Pensé que era exactamente otra vecina que estaba de colada en la
fiesta del reencuentro.
Le salude - Hola, ¿Cómo te va?
- ¡Muy bien! Gracias - Contestó y se abalanzó a mis brazos.
- ¡Soy tu hermana!
En
todo ese tiempo, una niña de unos siete años estuvo junto a mí y
solo me veía pero no le presté mucha atención ante tanta gente que
había allí.
Al ver que no le daba importancia, ella me dio un jalón
en mi camisa.
Al verla ella me dijo enojada - ¡Hazme caso!... Soy tu hermana.
Al
ver que las facciones de aquella criatura eran tan parecidas mías,
me di cuenta que en ella era la última hermana que me faltaba por
conocer.
La abracé fuertemente y la besé. Todos coincidían que ella
era la que más se parecía a mí.
- He
estado viendo televisión desde las tres de la tarde esperando a que
tú aparezca.
Incluso no me fui al cumpleaños de mi amiga por verte. - Me dijo
dulcemente.
Luego de conocerlos, todos se pusieron alrededor de la sala. Para mí
fue una noche tan llena de emociones que necesitaba de urgencia
un
cigarrillo para calmar un poco mis nervios. Miré para un lado y
luego hacia el otro y noté que nadie fumaba.
Vi hacia la mesa del comedor y no había nada de licor. - ¡Qué
familia tan rara!- pensé.
- En estos casos se acostumbra hacer un brindis, pero aquí ni
siquiera eso. Creo que es por el hecho de que mi madre se volvió
evangélica.
Estoy seguro que volvió salvos a toda la familia y les dijo que
tomar y fumar es pecado.-
Mi
hermana mayor notó que estaba inquieto y me preguntó:
-
Francisco... ¿Deseas algo?
- ¿Alguien tiene un cigarrillo? - Pregunté recelosamente.
- ¡Bravo! - gritaron todos y aplaudieron.
- ¡Esta familia es de locos! - Pensé.
- Francisco discúlpanos! Este momento nadie tiene cigarrillos... Yo
iré a comprarlos, pero también
¿No te molestas si compro una botella de ron? - Preguntó el
esposo de mi hermana cautelosamente.
- ¡Por supuesto que no!
- ¡Braaavo! - Gritaron todos e nuevo y otra vez hubo aplausos.
- ¿Qué pasa? - pregunté.
Mi
hermana al notar que me sentía tan raro al ver ese tipo de reacción
, dijo:
- Francisco, nosotros nos imaginamos que como tú vives en una
comunidad religiosa…
que tú no tomabas, ni fumabas y por eso no compramos ni
cigarrillos, ni trago para que no te sientas mal
y no tengas tu
primera mala impresión de tu familia.
- Yo
fumo y bebo - Les dije.
- ¡No lo puedo creer! - Dijo mi madre.
- ¡Bravooo! - Volvieron a gritar el resto.

LA
LEY ES TAN SOLO ES PARA LOS POBRES.
Después del brindis, entre besos, abrazos y lágrimas de
mis familiares, una señora que estaba allí me pidió que le
acompañara
al pasillo porque quería hablar a solas conmigo.
-
¡No le diga nada ahora!. Yo sé lo diré después.- Le dijo mi hermana
pero ella no le hizo caso.
Me tomó del brazo y me llevó hacia un dormitorio. Al ver la actitud
de aquella mujer, noté que el ambiente se puso tenso.
Todos se
quedaron mirándose las caras y la alegría que reinaba anteriormente
cambió por el silencio.
Cuando estuvimos solos ella me dijo - Francisco, su madre es
una mujer honorable, muy honrada y trabajadora.
Yo la aprecio
mucho porque a pesar de que ha sufrido, ella ha sabido luchar
contra las adversidades y salir adelante.
Francisco, le cuento que su madre fue la dueña de la mejor casa
de citas de esta ciudad.
Al hacer una redada, la policía descubrió
a su madre con otros amigos consumiendo coca y actualmente
está pagando una pena en la cárcel.
Esperamos que salga dentro de unos dos o tres años. Ella tiene un
buen comportamiento, esto le ayudará a disminuir la pena.
-
¡Solo eso me faltaba! - me dije a mí mismo sintiendo como si
me hubiesen lanzado un balde de agua fría.
- Lo importante es haberla encontrado y esperemos que pronto salga
de ese lugar - Le dije.
Al
volver a la sala, fingí como si no me hubiera afectado la noticia
pero noté que en los ojos de aquella familia había tristeza.
Mi
madre tuvo que tomar la cena a toda prisa porque ya concluía el
tiempo de permiso que le habían concedido.
- ¡Al mal tiempo, buena cara!... Peores cosas ya me han pasado
- Me dije tratando de detener mis lágrimas.

Al
siguiente día fui a la cárcel. El guía me dijo - Usted ha sido el
único que ha podido paralizar esta cárcel.
Nunca antes en mi vida
había oído tanto silencio y tampoco había oído, después
del encuentro, llorar a tantas mujeres juntas.
Usted me hizo llorar también.
Salude con muchas reclusas. Todas ellas fueron muy amables
y cariñosas conmigo. Me invitaban a sus celdas y trataban
de brindarme algo.
A
pesar de que ellas eran muy amables y se esmeraban por
hacerme sentir bien, una sensación de tristeza invadió mi alma al
darme
cuenta en la realidad en la cual vivía mi madre. En aquel
momento, por más problemas que haya tenido, sentí que la era un
afortunado
al vivir con madre Magdalena.
Al
ver tanta gente humilde encerrada allí pensé que "La justicia solo
es para los pobres".
- ¿El
nombre de mi padre es Esteban Cordero?
- No - dijo ella inmediatamente - Tu padre se llama Armando
Bastidas.
- Las madres me dijeron que era el anterior.
Mi madre al notar mi confusión y a la vez melancolía me dijo:
- Estás decepcionado por haberme conocido. Tú tan solo me
buscaste imaginándote que yo tenía dinero y te encontraste con
una presidiaria.
¡Tú tienes la culpa de toda mi desgracia!
-
¡Estas loca! Siempre supe que eras una mujer de condición humilde y
a pesar de saber que fuiste una puta, te busqué.
Ella
se levantó furiosa queriéndome pegar - ¡Eres un maldito! - Gritó,
mientras que yo le detuve sus brazos fuertemente y le dije
- A mí no me topas, porque no soy tu hijo.
- ¡Un monstruo como tú, no puede ser mi hijo! - Dijo con iras.
- ¡Una mujer que abandonó a su hijo, no puede ser mi madre!
- ¡Malagradecido! - Gritó - Gracias a mí, tienes la vida.
- ¡Hubiera preferido que me abortes!
Ella
se quedó llorando y al salir de aquella cárcel lo primero que hice
fue comprarme una botella de trago para tranquilizar mis iras
y mi
arrepentimiento de haberla encontrado.

-
¿Qué hace tu madre? - Preguntó Julio una tarde.
- Es evangélica y trabaja como misionera en la cárcel de mujeres.

LA SUPERFICIALIDAD EN EL AMBIENTE GAY.
Un
día me dio una gripe muy fuerte y me fui al sauna para tratar de
curármela. Al entrar al sauna vi a un hombre de unos cuarenta
años
aproximadamente. Blanco, ojos y pelo negros. Tenía facciones finas.
El estaba sentado conversando con un joven.
El me quedo observando y no pude apartar mi vista de él. Había algo
en aquel hombre que sin haberlo conocido antes,
ejercía una
fuerte atracción sobre mí.
Fui
a cambiarme en el vestidor y desde allí podía escuchar claramente la
conversación en una sola dirección que él mantenía con su amigo.
- Yo tengo una
hacienda, muchas cabezas de ganado y varios peones a mi servicio.
Cuando fui a Italia por última vez,
conocí las tierras de
mis familiares que son una de las mejores familias de allá. Algunas
de esas las tierras que eran mías
y que no las había conocido antes.
Gracias a mis viajes por todo el mundo puedo hablar inglés,
francés, italiano y alemán y te diré que los hombres más lindos los
he visto en España.
Los italianos también son preciosos.
- ¿Y
actualmente qué haces? - le preguntó aquel joven.
- Me compré una casa en el Valle. Es una casa grande que tiene una
piscina fabulosa y me dedico a vivir de los intereses que me rinden
las varias inversiones que he hecho en el banco.
- ¡Admirable! - Le dijo su amigo - ¡Tú situación es envidiable!
- ¡No te creas! - Respondió él - Acabo de venir de México y me
robaron mi Visa, mi Mastercard y la American Express.
- La máxima virtud que posee este hombre es la modestia - pensé.
Tomé
una ducha y luego entré al turco. El entró detrás de mí. Al ver
que tomé una hoja de eucalipto para olerla,
él también tomó algunas
hojas y me las entregó.
-
Toma... ¡Inhálala esto! Te hará bien para sanar tu gripe.
- Gracias...
- Mi nombre es Joaquín y por si no lo sabes tengo un apellido muy
especial... ¡Es un apellido de clase! - me dijo tratando de
impresionarme.
- ¿Cuál es tu apellido?
Al
oír su apellido, lo único de especial que tenía es que
era extranjero, pero jamás había oído que los miembros de su
familia eran
considerados como miembros de una clase social media
alta o alta.
LOS CURAS
HACEN PEORES COSAS QUE NOSOTROS.
-
¡Qué mal educado eres! - Dijo mientras que puso su mano sobre mi
pierna. - Tú no te has presentado.
- Pero si no me dejas hablar.
- ¿Cómo te llamas?
- Francisco.
- ¿De dónde eres?
- De Quito.
- ¡No lo pareces!... ¿Qué haces?
- Trabajo para una financiera... ¿Y tú?
- Actualmente nada - y sentí que su mano ya estaba sobre mi pecho.
- ¿Como así?
- Acabe de llegar del extranjero. Estuve trabajando para la Iglesia
Católica.
- Yo también trabajé para unos sacerdotes católicos. ¿Qué te pareció
tu trabajo?
El
puso un gesto de despechado y quitó su mano de mi pecho.
- ¡Mira!... después de lo que vi allí, estoy consciente de que
posiblemente tan solo peco porque soy débil ante la carne,
pero allí he visto que los curas hacen peores cosas que nosotros. Si
me comparo con ellos, soy un santo.
Ese
rato me reí y le dije burlándome.
- ¡San Joaquín de los gays!
- No te burles... ¡No soy ningún santo!
- Ni yo tampoco.
- Pero lo que más me enerva es que allí todos son homosexuales y nos
viven criticando.
- No todos...
- Todos..., para mí son todos. - El enfáticamente afirmó. - Cuando
estuve trabajando para los curas, la mayoría me quedaba viendo el
culo.
Lamento no haber sido más avispado, porque me los hubiera
comido a todos.
Un
cubano que estaba frente a nosotros escuchando nuestra conversación
me dijo: - ¡Todos lo son! ... Yo fui amante del obispo de La Habana.
Y la última vez que lo visité, aunque ya no somos nada, ese hombre
se desesperaba por tener algo conmigo.
- ¡Ya ves!... ¡Te das cuenta que son todos!- me dijo Joaquín
tratando de convencerme.
Joaquín me siguió conversando sobre su vida.
-
Yo he viajado mucho, conozco varios países. La última vez que fui al
aeropuerto, tuve que hacer la fila para el prechequeo,
entregar mi
equipaje, luego ir a la sala de espera...
- ¡Ve al grano! - Le interrumpí - No hace falta que me expliques
como tomar un avión. Yo también he viajado.
El
se quedo en silencio por un momento. Sintió claramente que le corte
sus ínfulas de demostrarme que era un hombre de mundo.
-
¡He estado en Italia y hablo italiano! - me dijo.
Vi que llevaba puesto su reloj e inmediatamente le pregunte: Che ora
é? (¿Qué hora es?).
El se quedo por un momento pensativo y me
respondió: Capisco (Entiendo).
Posiblemente él creyó que me convencí de que hablaba italiano
y trató de seguir presumiendo.
- ¡He estado en Francia y también hablo Francés! - Y le hice la
misma pregunta, pero en francés:
- Quelle heure est-il? - El me quedo viéndome como un idiota y
respondió - Mercy (Gracias).
Al
verlo tan solo pensé - ¡Este tipo no sabe ni donde está parado! Pero
él no se dio por vencido e insistió.
-
También viví en Alemania... - Inmediatamente puse mi dedo sobre
su boca tratando de que se callara
y no porque seguir comprobando si hablaba o no ese idioma, sino
porque realmente yo no sabía ni jota de Alemán.
Joaquín se calló. Tomó mi mano y entrelazo sus dedos con los
míos. Apretó fuertemente su mano con la mía y por unos minutos
nos quedamos los dos en silencio sintiendo nuestras manos juntas
pero el joven con el cual Joaquín estuvo conversando
anteriormente
vino y se sentó junto a él,
le guiñó el ojo y le hizo una seña con
su mirada para que lo acompañara.
El salió e inmediatamente Joaquín separó su mano de la mía y salió
tras él.
TE HACE FALTA ENAMORARTE PARA QUE ORDENES
TU VIDA
Un hombre cuarentón que lo había visto varias veces en el
sauna, pero que siempre sentí que los dos no nos simpatizábamos,
se sentó junto a mí y me preguntó:
- ¿Qué te pasa? ...¡Te veo tan arruinado!...
- Son tus reflejos... ¡Querida! - respondí tratando de que no baje
mi auto estima.
- Tú siempre tan venenosa que cada vez que te veo siento que te
odio.- me dijo molesto.
- ¿Por qué?
- Cada vez que vienes por acá, me quitas todas las posibilidades de
hacerme algún levante.
La mayoría te sigue a ti y a mí no me paran zona.
- ¿Y qué culpa tengo de que seas feo?
El
sonrió fingidamente - Tengo que admitir que lo que me dijiste es
cierto y lograste hacerme sentir mal pero también tengo que
admitir
que te admiro porque acabas de hacerte un buen levante.
-
¿Cuál?
- ¡No te hagas el loco!... Acabas de estar tomado de la mano con
Joaquín.
- El, en estos momentos está en las duchas con otro.- Le
dije riéndome.
El
se puso pensativo y me dijo - Joaquín tiene un lindo carácter, pero
es muy puto. A él no le gusta enamorarse y le gusta hacer sufrir.
El se cataloga como malo pero ante ti yo creo que él es un santo.
Espero que los dos sigan juntos porque Joaquín es
el único que te puede componer.
-
¡No tengo necesidad de estar con nadie y a mí nadie me compone.
- ¡Vale la pena que estés con él! - Recalcó - Te has hecho un
levante de un millonario.
El tiene mucho dinero, es una suerte que se haya fijado en tí y sé que a ti te
hace falta enamorarte para que ordenes tu vida.
- Mira quien habla...
En
aquel momento decidí que era mejor irme. Me vestí y Joaquín también
hizo lo mismo. Salimos juntos.
El se ofreció para llevarme en su
auto. Al salir del sauna me enseñó su carro y otra vez presumió:
-
¡Mira Francisco!... ¡Este es mi carro! Lo compré tan solo porque un
vecino mío compró uno igual antes que mí
y me presumió
diciendo que su familia tiene dinero. A la semana siguiente yo
también compré este auto para que él se
de cuenta que mi familia
también tiene dinero.
¿Qué te parece?
-
Teníamos un carro así en casa hace diez años.

DIME LO QUE PRESUMES Y
TE DIRÉ DE LO QUE CARECES
En
el trayecto me siguió conversando sobre sus grandezas, y aunque me
gustó físicamente, pensé en no volver a verlo.
El me dio su teléfono, le di mi tarjeta y al ver mi apellido se
quedo callado. Sus ínfulas de tener un apellido de "clase" se le
fueron.
Al
siguiente día Joaquín llamó para invitarme a una fiesta gay por la
noche. Al llegar a la fiesta nos saludamos con un abrazo
muy fuerte
y casi me mareo al oler tanta colonia. Se había echado medio
frasco de Crome de Azzaro.
Al notar que olí su perfume me
dijo altivamente:
-
¡Es Pasha de Cartier! A mí tan solo me gustan las cosas finas. - Tan
solo fruncí el ceño.
- ¿Sabías que me eligieron hombre mejor vestido de mi pueblo?
- Me preguntó.
Al ver su vestuario que no era fino ni caro, tan solo pensé - Si él es el mejor
vestido, ¿Cómo vestirá el resto?
Joaquín no se quedo quieto. Quería impresionarme a toda costa. Saco
su pie de su zapato y me dijo:
- Estos zapatos italianos, aunque son caros me aprietan. ¡Fíjate en
la etiqueta!, ¡Son zapatos finos!
Vi la etiqueta. No le dije nada y entré mí pensé - ¡Parece que
es primera vez en su vida que este hombre utiliza zapatos de marca!
Y siguió
presumiendo - A mí me encanta tener mis zapatos limpios, llevar mi
rompa bien limpia...
- Ojala que así como eres de limpio por fuera, así sea tu
corazón.

PARECE QUE NOS CONOCIMOS ANTES
En esa fiesta Nicolás estaba con
su pareja y al menor descuido de Nicolás, Joaquín fue a proponer a
su pareja que tuviera relaciones con él.
Joaquín era demasiado coqueto y a pesar de que la mayoría de
sus cualidades no me gustaban, sentía que algo inexplicable me
unía hacia él.
Al
salir de la fiesta y despedirnos en la calle. Joaquín me
abrazó fuertemente y me dio un beso.
Luego Joaquín puso sus
brazos alrededor de mi cuello y de pronto sentí como si él se
desmayara.
Sus
piernas se debilitaron y apoyo su cabeza sobre mi hombro. Yo tenía
mis brazos alrededor de su cintura y trataba de sostenerlo.
El
levantó su cabeza y vio hacia mis ojos y luego me besó otra vez
fuertemente, separó sus labios de los míos
y volvió a apoyar su
cabeza sobre mi hombro.
¡No sabía qué le pasaba! Creía que era un estado de excitación o
realmente se estaba desmayando.
Tan solo pegué mi cabeza a la suya
e inmediatamente sentí que el que me iba a desmayar era yo.
Traté
de ser fuerte porque estaba sosteniendo a Joaquín y en ese momento
sentí que él tenía parte de mi vida
y yo tenía parte de su vida
dentro de mí.
Joaquín levantó su cabeza y me dijo:
- Francisco siento que te conozco desde antes.- y volvió a posar su
cabeza sobre mi hombro.
- A mí me pasa lo mismo - le dije al oído.
Permanecimos abrazados sin decir nada. Sentía que los dos estábamos
débiles pero a la vez estábamos unidos por algún lazo inexplicable.
Sus
piernas estaban totalmente débiles. El otra vez levantó su cabeza y
me dijo como un susurro al oído " Te amo".
Mientras que en la casa de alado se escuchaba en la radio a
Perry Como cantar a todo volumen:
- I hear it still, I always will best on the bill
charade.
-
¡Esa es mi canción favorita! - Me susurró al oído.

EL ESTILO DE VIDA EN EL
AMBIENTE GAY ES TAN SOLITARIO
Dos días después nos volvimos a
ver. Luego de una conversación donde él me hablo de sus finos gustos
y sus banalidades me dijo
- Francisco, quiero tener pareja. No
quiero seguir viviendo este estilo de vida que es tan solitaria.
Tan
solo le escuché. Sentía que lo quería mucho, pero en mis planes no
estaba que él sea parte de mi vida.
Lo noté medio desconsolado.
- Francisco. Sabes que tan solo he vuelto al Ecuador a ver lo
que pasa, sino encuentro a alguien, me regreso a España.
- Difícil que lo encuentres aquí.
- ¡Sé que lo voy a encontrar! - Afirmó con un tono de seguridad
y me tomó de la mano.
- Me gustaría que mi pareja sea un tipo serio y de dinero como
tú. - Me reí y le dije:
- No te fijes en mí porque soy pobre.- Y por presumirle le dije
- Mi abuela es la que tiene el dinero y vivo con ella.
- No hay problema. Yo también soy pobre, mi padre es el que
tiene el dinero y vivo con él.

Empezamos a salir juntos.
Solíamos ir comer, a conciertos o a presentaciones artísticas. Nos
hablábamos por teléfono.
Nunca antes yo había llamado a alguien que conociese en algún
sitio de ambiente, pero esta vez lo estaba haciendo con Joaquín.
Un
noche estando juntos conversando en su auto, Joaquín me contó que
tan solo dos veces había amado en su vida
y que con
aquellos hombres nunca llegó a pasar nada. Luego tomó mi mano y la
beso y dijo muy contento:
- Nunca antes tuve pareja. Es primera vez que la tengo y me siento
contento al estar contigo.
Me pareció tan dulce la su manera de ser conmigo que al ver
su alegría, tan solo me calle.

Un
día salimos a pasear con una amiga suya y él no le prestó mucha
atención. Todas sus atenciones fueron para mí.
Era como si ella le
estorbara, pero a la vez pude notar claramente que ella estaba
enamorada de él.
Cuando fuimos a comer en un restaurante de comida rápida, Joaquín
tan solo pidió comida para los dos.
Luego de que hiciera la orden
le preguntó a ella si deseaba algo. Ella respondió que no y se fue
al baño.
Cuando ella volvió, al ver sus ojos noté que había
llorado.
Joaquín se fue al baño y nos dejó solos por un momento y ella me
preguntó:
- Francisco, quiero que me digas la verdad. ¿Son Joaquín y tú
pareja?
- No, tan solo somos buenos amigos.
Ella
suspiró:
- ¡Qué alivio me has dado! Por un momento llegué a dudar de la
hombría de Joaquín porque para mí ese hombre es bien macho.
Tuve
que respirar profundo para contener una risa maliciosa que iba a
salir de mí.
Mirándola fijamente a sus ojos, pregunté - ¿Te has acostado con él?
-
No, pero nunca dudaré de su hombría porque él es muy coqueto con las
mujeres.
Era
difícil que una mujer sospeche que Joaquín era homosexual porque era
demasiado coqueto
y atento con ellas y además para tapar su
orientación sexual,
él estaba tratando de conseguir un acta de
matrimonio falsa con un amigo que tenía en el Registro Civil.

LA PREGUNTA QUE MAS INCOMODA A UN GAY
Mi
madre salió de la cárcel, obtuvo su libertad. Estuvimos en su casa
conversando con sus amigas y ella me hizo
la pregunta que más
incomoda a los gays.
- ¿Por qué no te casas?
- ¿Para qué?, así estoy bien.
Sus
amigas me dieron la razón y dijeron que era preferible no casarse,
que soltero me mantenía bien y les seguía la corriente,
pero noté
que en el fondo mi madre sospechaba algo y dio su opinión.
- Lo
que realmente pasa es que Francisco no se casa porque le gustan los
hombres.
Dijo enfáticamente, con un tono hiriente y burlesco a la vez.
Ese
momento me levanté del asiento y dirigiéndome hacia ella y tratando
de herirla también, dije la verdad:
- Sí, me gustan los hombres y algún día te voy a presentar a mi
pareja.
Al
oír ella aquella respuesta, ella se quedo fría por un momento y
luego se empezó a reír y sus amigas hicieron lo mismo.
-
Francisco... ¿ Tú... gay ? ... ja, ja, ja...
Ya
me han contado mis amigas lo mujeriego que eres.
Vas a una discoteca
y te besas con varias chicas. Eres un coqueto. Ellas están admiradas
de ti.
Con esa pinta de pícaro que tienes, no lo creería, así te
viera junto a un hombre.
Me
volví a sentar derrotado - ¡Se arruino mi venganza! - Pensé.

En el día de mi cumpleaños
invité a diecisiete personas, pero aparecieron sesenta. El ochenta
por ciento de ellos eran gays.
Todos se portaron muy
serios. Interiormente estaba que rezaba para que alguno de mis
amigos no se le salieran las plumas.
Joaquín me llevó un pastel que me lo había hecho y mi madre con su
mirada siempre estuvo pendiente de los dos.
En un momento que lo abracé en la cocina, ella entró y nos quedo
observando. Aproveché ese instante para presentarlos.

Al
momento del brindis, fue ella quien lo hizo.
- Hijo...te deseo que Dios siempre te bendiga y le agradezco por
ser la primera vez que pasamos tu cumpleaños juntos
y también deseo
con toda mi alma que pronto te cases. - Y miró con una mirada reprochante a Joaquín, mientras que él agachó la cabeza.
Al
oír aquello, el ochenta por ciento de los que estaban allí se
quedaron estáticos y en silencio, mirándose unos a otros.
- ¡Maldición!, esta mujer no entiende que no me voy a casar.- Pensé.
Después la comunidad gay presente en aquella fiesta comenzó
a murmurar:
-
¡Dios!, cómo puede ser una madre tan mala;
- La madre de Francisco es una bruja;
- ¿Qué mal haría Francisco para que su propia madre le desee
tanto daño?
Joaquín alzo su mirada, me miró a los ojos y noté que se sintió mal.
Al
momento de alzar las copas, mi madre dijo - ¡Salud!- y miró otra
vez hacia Joaquín severamente y luego se dirigió hacia mí.
- ¡Cumplí mi promesa! - Me dije a mi mismo con gesto de éxito y
mirándola fijamente a sus ojos.

LAS
MALAS NOTICIAS VUELAN
En
los siguientes días, el correo de brujas se encargó de expandir
la noticia de que Joaquín y yo nos llevábamos bien
y no faltaron
las llamadas de advertencia:
-
Francisco, sé que te has enamorado de una p...
- Francisco, tú sabes que Joaquín no es un santo de mi devoción
porque ese hombre tiene majada en el cerebro...
- Francisco, ¡Sepárate Joaquín! El es muy lanzado...
- Francisco... ¡Ten cuidado de Joaquín! Es tan promiscuo que estoy
seguro de que tiene SIDA...
- Francisco, de las putas de Quito, Joaquín es la mas puta...
- Francisco, Joaquín nunca usa condón...
- Francisco, Joaquín es un hombre que se ha prostituido tanto...
- Francisco, Joaquín pertenece a una generación de gays que está
perdida...
- Francisco, Joaquín dijo que tú eras su amante y que tan solo
estás con él por su dinero...
- Francisco, es difícil que Joaquín ame...
- Francisco, Joaquín no es gay, él es un puto...
- Francisco, no seas ni siquiera amigo de él...
- Francisco, me has defraudado. ¡Como puedes ser amigo de un hombre
que no tiene clase!
Y al
final del chisme, cada uno me decía que todo lo hacían por mi bien y
porque lo tanto me apreciaban.

LA MALDAD SE DISFRAZA
CON LA LA CARETA DE LA BONDAD.
Una
noche en la que nos encontramos con Joaquín noté tristeza en sus
ojos.
-
¡Hola! - me saludó y luego me dio un abrazo. - ¿Qué tal la pasaste
últimamente?
- Bien.
El
estuvo largo rato en silencio - ¡Algo le pasa a este hombre! - pensé
hasta que decidió hablar.
-
¿Qué pasaría si te fuera infiel?
- Ese momento terminaría contigo.
- Los hombres somos infieles.- Dijo cambiando de actitud.
- Es por eso que prefiero estar solo.
- De esa manera nunca vas a tener pareja.- Me dijo bravísimo.
- Y ¿Quién te ha dicho que yo quiera tener pareja? - le
pregunté exaltado.
- Pues... ¡Todos! - dijo - La mayoría anda diciendo que los
dos somos pareja.
Y yo no quiero tener pareja. Me encanta ser soltero.
No estoy casado con nadie y no quiero que te hagas ilusiones
conmigo porqué soy malo.
Y enfáticamente me repitió - ¡Yo soy malo!
Al
oír aquello, me reí y le dije - No confundas "la maldad" con el
hecho de haber hecho tonterías en tu vida.
La maldad se disfraza con la careta de la bondad.
El malo es sumamente
inteligente, nunca dice que es malo, ni lo reconoce.
Tú eres
tonto...
-
Pero a pesar de ser tonto, te hiciste ilusiones conmigo - dijo
tristemente.
- Yo nunca me hice ilusiones contigo. Tú eres muy famoso en el
ambiente y no me gusta vincularme sentimentalmente con nadie
que frecuente esos lugares. Peormente con alguien que conocí en el
sauna.- le dije exaltado y le miré con desprecio.
- ¡Ilusionarme de alguien como tú!, creo que sería la peor tontería
de mi vida.
- Entonces ilusiónate de tu Matías - Me retó enojado.
- ¡Deja a Matías en paz! El y yo no somos nada. Y si tú en tu vida
ya no tienes ilusiones por haber puteado tanto.
No mates las ilusiones de los demás.
- En este ambiente nadie vale la pena y es por eso que yo no me
ilusiono de nadie. - me dijo molesto.
- No te ilusionas de nadie porque crees que todos son iguales a ti -
Le dije enérgicamente.
- No me hago ilusiones con nadie porque soy un hombre maduro - Dijo
presumiéndome y junto sus manos en forma de plegaría y dijo:
- Voy a orar por ti para que madures.
- Si la madurez es ser como tú, prefiero ser inmaduro - le respondí
con cólera en mis ojos.
- Los maduros lo único que saben es hacer daño - Acoté.
Joaquín se quedó en silencio. Le estiré la mano para despedirme y él
no la tomó. Me quedo viendo a los ojos y me abrazo fuertemente.
Sentí claramente que eso era una despedida y me tranquilicé.
- Joaquín... No te preocupes. Por mí no ha pasado nada. Seremos
buenos amigos y siempre recuerda que te quiero mucho.- Le dije al
oído.
El
inmediatamente retiró sus brazos sobre mí y se separó. Vi que en sus
ojos había tristeza.
Otra vez unió sus manos en forma de plegaria y me dijo suplicándome:
- ¡Por Dios!, Francisco... No me quieras... ¡Yo soy malo!
- Si tú eres malo... ¡Yo soy maldito! - Le dije secamente.
El
tan solo me miró, su aspecto cambió, trató de entender lo que le
dije, pero no lo creyó, se dio la media vuelta y se fue.
Al verlo alejarse, pensé - Joaquín es igual a todos los
que frecuentan el ambiente.
Primero dicen que quieren tener pareja, luego dicen que te
aman, obtienen sexo y se van.
Es por eso que nunca me voy a enamorar. No sirvo para esto.
No sirvo para amar, ni para que me amen. Así estoy tranquilo y
no sufro como sufrí antes.

EL
AMOR ES UNA ESPINA QUE ATRAVIESA TU ALMA
Al
siguiente día era Navidad, Emily vino a visitarme. Ella notó que yo
me sentía mal. Por más que quise ser duro, no pude fingir.
Emily me preguntó:
-
¿Qué te pasa?
- Peleé con Joaquín.
- ¡Lo sé! - Respondió ella - Sé que te separaste de Joaquín y
también sé que él es gay y tú alcohólico.
- ¿Y cómo sabes eso?
Ella
señaló con su dedo índice hacia arriba - El me lo dijo - Entendí de
quien me hablaba.
- ¿Pero que tiene que ver El en esto?
- Francisco... ¡Este momento te vas conmigo a misa y vamos a orar
por Joaquín!
- Es preferible que ores por mí. Ser gay no es una enfermedad, en
cambio el alcoholismo, sí.
- El de arriba me dijo que tengo que orar por los dos.
Emily me tomó de la mano y me llevó hacia su auto y nos dirigimos
hacia Santa Teresita para escuchar la misa de once.
Al
momento de la oración del Padre Nuestro, Emily me tomó fuertemente
de la mano y empezó a orar en silencio.
Sentí de pronto que un calor
invadió todo mi cuerpo. Estuve cerrado mis ojos pero vi claramente
fuego en mi interior.
Era
una especie de fuego que me traía paz y me daba un poco de alivio a
mis penas y sentí la presencia en mi interior
de alguien que me
amaba y por tratar de sentir esa presencia, preferí no orar en voz
alta.
Una
voz dulce de un hombre me empezó a hablar y me agarré más duro de la
mano de Emily porque sentí que me iba a desmayar.
-
Francisco ama. ¡El amor es una espina que te atravesará el alma!
Mientras más ames, más te dolerá y mientras más te duela, más luz
habrá en tu vida.
Esa espina te llegará a doler tanto que sentirás lo que es morir por
amor.
Porque a pesar de que tú digas que nadie muere por amor, recuerda
que Yo lo hice.
Francisco, ama, tan solo ama. -
Al terminar de escuchar aquella voz, me quede en silencio, no
pude hablar.
Se me fue el habla por casi cuatro horas y esa paz que sentía
permaneció conmigo.

Era la noche del 24 de diciembre y Joaquín vino a visitarme.
-¿Y ahora qué quiere este, si ya terminamos? - Me pregunté.
- Quise venir a saludarte y desearte que pases una buena noche.
- ¡Gracias!
- Te traje un regalo... Espero que te guste.
- Gracias - Le dije de nuevo, pero mi agradecimiento sonó tan frío
porque ese momento tan solo quería que él desaparezca.
- ¡Míralo con ojos de amor! - Dijo aquella voz en mi interior.
Traté de verlo con ojos de amor y se me hizo tan difícil. Hice un
esfuerzo y le abracé.
- ¡Feliz Navidad!, Joaquín.
- ¡Feliz Navidad! Francisco
Los
dos nos abrazamos fuertemente y sentí claramente que aquella voz me
habló y dijo:
- A ese hombre amarás por el resto de tus días.
Ese
momento me separé inmediatamente de Joaquín y le quedé viendo. El no
se explicaba él porqué de mi actitud.
Veía
sus ojos y tan solo notaba tristeza en ellos, pero entre mí le decía
a aquella voz.
- No puedes condenarme a amar a un tipo como él.
Hice
maletas y me fui a la playa tratando de olvidar lo sucedido y de
pasar unas buenas vacaciones pero algo extraño me sucedió.
Empecé a sentir que una espina invisible en mi interior atravesaba
mi alma.
Tenía un dolor inexplicable, incomparable a cualquier dolor
corporal.
Esa
espina me obligaba a estar en silencio. Me hacia que vaya de
rodillas y le pida a Jesús que se apiade de mí,
que tan solo
sintiendo su presencia, El me aliviaría de aquel dolor.
Fui
a la playa para tratar de olvidarme de Joaquín, pero esa espina me
hacía que lo recuerde todo el tiempo
y sentía una tristeza profunda
por él y por mí.
Al
volver a Quito, el 31 de diciembre fui a festejar con mis amigos el
cambio de año.
Tomé algunos tragos para poder sentirme feliz,
pero todo era un engaño.
La espina cada vez iba atravesando más y
más mi alma y su dolor ya me era casi insoportable que fui a casa,
caí de rodillas en mi cuarto y clamé a gritos:
-
¡Ten compasión de mí! Déjame sentir aunque sea un toque de tu
presencia para que calmes mi dolor.
Y lloré porque ya no soportaba
aquel dolor y parecía que El no escuchaba mis súplicas.
- No
me moveré de aquí hasta que sienta presencia. - Le dije llorando.
Luego
de varios minutos sentí que una energía suave entraba en mi cuerpo
y calmaba un poco mi dolor.
Sentí que alguien estaba junto a mí,
me tranquilicé y deje de llorar.
Volví a escuchar aquella voz que me dijo - El dolor que sientes es
para que entiendas como se siente cuando a uno le traicionan.
Te he
dado todas mis bendiciones, incluso amor, pero tú no te dejas amar y
te niegas a amar.
Yo he puesto a Joaquín en tu camino para que lo ames.
Tú cambiarás por él y él cambiara por ti.
A través del amor los dos me conocerán.
Sentí un alivio que me quedé dormido, pero al otro día apenas abrí
los ojos, la espina estaba conmigo. No se había ido.
Aquella espina se volvió mi compañera. Iba conmigo a todas partes y
por la noche se volvió una aliada que no me dejaba dormir.
El dolor
que me causaba era tan fuerte que me dejaba inmóvil. Trataba de
rezar para que se vaya aunque sea por un corto tiempo,
pero no se iba y daba suspiros de dolor tan fuertes porque ya no la
soportaba.
Entré en conflicto interior. Había estudiado tanto sobre
mensajes que llegué a no creer en aquella voz.

A JESÚS LE ENCANTA SIEMPRE
PEDIR COSAS DIFÍCILES
- Benjamín, ¿Crees en los mensajes?
- ¡Depende!... Unos son inventados, otros son elucubraciones de la
cabeza de uno y otros son de seres que no son de esta dimensión.
- Recibo mensajes...
- ¿Qué dicen?
- Que ame a Joaquín.
- ¿Joaquiiiin?
- Sí, Joaquín.
- ¡El es de lo peor! - me dijo Benjamín y luego se quedo por un
momento pensativo.
- Creo que son de Jesús. - Me dijo.
- ¿Por qué?
- A él siempre le encanta pedir cosas difíciles.

Después de dos meses recibí una llamada de Joaquín invitándome a que
fuera a su hacienda el fin de semana.
Llegué a la hacienda como a las dos de la mañana.
Y aunque me imagine que iba a ver tremenda mansión y una
hacienda ganadera.
Me tope con todo lo contrario. La casa en que
vivía Joaquín era vieja y humilde. No había miles de cabezas de
ganado,
tan solo había afuera habían una vaca y un caballo.
Joaquín salió muy contento a recibirme y quiso abrazarme. Impedí que
él me abracé estirándole mi mano para estrecharla con la suya.
-
Hola Francisco. Estaba preocupado por lo que no venías. Un amigo
que cree en extraterrestres me dijo que ellos tenían un mensaje
para
mí y que me lo iban a dar a media noche.
- ¿Y
por que no fuiste?
- No creo en tonterías y además estaba esperándote.
- ¡Qué coincidencia!
- El que tú y los extraterrestres vengan juntos.
- No, es aquello de la media noche...
- ¿Qué paso a media noche?
- Algún día te lo contaré.
- Pasa... Entra a mí casa...
Al
entrar y observar su casa interiormente noté que tenía una pobre
decoración.
-
¡Joaquín realmente es pobre! - Me dije sorprendido.
- Todo lo que vez lo tenemos gracias a mi padre que con su trabajo
hizo esta fortuna.- Me dijo orgullosamente.
- Si está casa es una fortuna, las casas en que yo he vivido son del
jet set.- Pensé irónicamente.
Joaquín me presentó a su
madre. Una mujer de unos setenta años y al entablar conversación
con ella noté que era sumamente diferente a su
hijo. La madre de Joaquín era una mujer muy amable y sumamente
sencilla.
Ella
tomó confianza en mí y nos quedamos a solas conversando. Joaquín se
fue a cocinar.
-
Francisco, estoy enojado con Joaquín. El juega a creerse un niño
rico. El se compró ese automóvil de
lujo que es muy caro
y nos ha endeudado a toda la familia.
Joaquín
vive un mundo de fantasía a pesar de ser adulto.
Gracias a Dios a
nosotros no nos hace falta nada porque tenemos esta hacienda
que la dieron a mi padre como parte de pago
por haber construido la
vía del ferrocarril.
Esta
propiedad no es solo de Joaquín, pertenece a once personas. Joaquín
está viviendo aquí, porqué no tiene más que hacer.
Todos los ecuatorianos que van a trabajar a los Estados Unidos, van
con la idea de ahorrar para venir luego al Ecuador y comprar su
casa,
pero él gastó todo su dinero viajando. No
tiene nada.

NO CONFUNDAS EL AMARTE A TI
MISMO, CON SER EGOÍSTA.
Por
la noche, Joaquín invitó a cenar a un amigo gay a su casa. Su
nombre era Eduardo. Mientras Joaquín estaba cocinando,
Eduardo
trataba cautelosamente de averiguar cuales eran mis sentimientos
hacia Joaquín.
-
¿Qué opinas de Joaquín?
- Que es un pobre que presume mucho.
- ¿Sientes algo por él?
- Detesto a los presumidos.
- Pero Joaquín es feliz así.
- Mira fijamente hacia sus ojos y ¿Dime si vez felicidad en ellos?
- Desde que él te conoció, tan solo he visto tristeza en ellos.
- El tan solo se engaña a sí mismo.
-
Mientras que
Joaquín sirvió la
mesa. - Prepare arroz con calamares picantes que traje de mi último
viaje a los Estados Unidos. - Dijo con un sentimiento de
orgullo para que notáramos que era un hombre viajado.
Al
probar el arroz, inmediatamente me lleve un vaso de agua a la boca.
Eduardo trato de disimular y me preguntó:
- ¿Qué te pasa?
- Este arroz esta demasiado picante.
- Debe ser por lo que los calamares picantes son importados - dijo
Eduardo.
- Estos calamares son "made in Ecuador" con salsa Tabasco.
- Si no quieres... ¡No comas!- Grito Joaquín enfadado.
- Gracias por ser buen anfitrión. - Dije hipócritamente.
Agaché mi cabeza y seguí comiendo. Después de cada bocado de arroz
con calamares, bebía un buen sorbo de agua.
Eduardo hacia lo mismo, Los dos nos veíamos a los ojos y nos
reíamos.
Joaquín comía disimuladamente aparentando que no le picaba y se
empezó a sentir mal.
De fondo musical para esta cena en la radio se escuchaba a Julio
Jaramillo cantando
"Nuestro Juramento".
Al
escuchar aquel pasillo Joaquín se puso triste y Eduardo sacó un
pañuelo de su bolsillo y trató de burlarse de él, le dijo
- ¡Llora, Joaquín, llora!
Joaquín separó bruscamente el pañuelo con su mano y le dijo enojado
- ¡Yo nunca lloraré por nadie! - y me quedo viendo
fijamente a los ojos.
Eduardo tomó el pañuelo y Joaquín le dijo:
- Es por eso que aunque estoy viejo, prefiero estar solo porque en
este ambiente no vale la pena sufrir por nadie.
Eduardo se dirigió hacia mí y me preguntó:
- ¿Qué opinas de lo que acabas de escuchar?
- Todas las locas opinan lo mismo - y los dos lanzamos una
carcajada.
- Pero es preferible actuar como Joaquín. Yo amo a un hombre, pero
no me involucro sentimentalmente con él.
Prefiero tener un amante. Todos me reclaman y me dicen que ya es
hora que tenga pareja, que me estoy quedando solo,
pero yo les respondo que yo me amo a mí mismo y no tengo que sufrir
por nadie. - dijo Eduardo.
-
Qué manera más sutil de justificar la putería - le dije.
- Posiblemente estés en lo cierto, pero yo adoro a Iván. Lo amo,
pero no lo demuestro.
Cada vez que él me quiere besar, yo le esquivo.
Inmediatamente me acordé que Joaquín solía hacer lo mismo.
- No confundas el amarte a ti mismo con ser egoísta. - Le dije.
Joaquín y Eduardo se quedaron callados mientras que en la radio se
escuchaba al mismo Julio Jaramillo cantando
"Azabache".
-
¿De qué me sirvieron tus consejos? Nadie ha sido tan bueno como yo
he sido con Francisco, pero mira cual es su pago.
Dijo Joaquín con gesto de despecho. Tomó los platos y se fue a la
cocina. Eduardo lo siguió.
Alcancé a escuchar que Joaquín le preguntó:
- ¿Qué siente Francisco por mí?
- Nada, absolutamente nada.- respondió Eduardo.
Joaquín hizo lo posible por aguantarse las lágrimas, pero terminó
llorando.
-
¡Ojala así se le quite lo presumido! - Pensé.
Eduardo le preguntó:
- ¿Qué sientes por Francisco?
- ¡Nada! ¡Absolutamente nada! - Fue su respuesta.
- ¡Gracias a Dios! - Me dije a mí mismo.
Al
volver a Quito, en el bus se escuchaba cantar en la radio. "Aprendí
a llorarte en silencio". Y esta vez me toco el turno.

HOMBRE DE POCA FE, ORA POR TI.
Al
siguiente día, en el almuerzo la imagen de Joaquín tomó mi mente.
Veía su rostro de tristeza y sentí que un dolor que le carcomía
por dentro.
Aquella espina ya no solo clavaba mi alma. Me estaba
desgarrando el pecho y saliendo a través de mi espalda.
El dolor era inexplicable. Era un dolor del corazón, un dolor del
alma, un dolor que tan solo al ver la imagen de
Joaquín en mi mente
me hacia desfallecer por dentro.
Sentí que a pesar de todo, lo amaba y mientras más lo amaba ese
dolor era más intenso por ser un amor sin esperanzas.
-
Francisco... ¿Qué te pasa ?... ¡Estas pálido! - me preguntó madre
Magdalena preocupada.
- No es nada, tan solo me duele el pecho.
- Seguro que has vuelto a fumar - Me reprochó.
- ¿Amas a Joaquín? - Preguntó aquella voz.
- Esto duele - fue lo único que pude responder mentalmente.
- ¿Amas a Joaquín? - Preguntó de nuevo.
- Esto tan solo duele - Respondí.
- ¿Amas a Joaquín? - Preguntó sin darse por vencido, y ya no pude
más, y empecé a llorar del dolor y de la impotencia porqué
sentía que estaba muriendo de amor por Joaquín.
- ¿Qué te pasa? - Me preguntó de nuevo madre Magdalena
- ¡Esto duele demasiado! - Le dije con mis ojos llenos de lágrimas.
- Recemos el Padre Nuestro - dijo ella - De esa manera se calmara
un poco tu dolor, hasta que Marcos te traiga un médico.
Empecé a rezar el "Padre nuestro" pidiéndole a Dios que me saque de
aquella agonía, pero al momento de llegar a la frase:
"Que se haga
tu voluntad", me quede en silencio, porque su voluntad me parecía
muy dolorosa y aquella voz habló y dijo:
- "Hombre de poca fe, ora por ti".

LA AMISTAD MAS NOBLE
Al siguiente día, Joaquín vino a visitarme en mi oficina.
- ¡Francisco! No sé lo que me pasa, pero siento un profundo dolor
que me mata.
Ayer a la hora de almuerzo, tuve un dolor en el pecho... ¡Algo
inexplicable!
Al tratar de pedir ayuda, me desmaye. No lo soporte y rodé las
gradas.
¡Gracias a Dios no me paso nada!
-
Ayer sentí el dolor en el pecho y presentía que algo malo pasaba
contigo - le respondí.
- ¡Es difícil de comprenderlo! Aunque estamos separados y vivimos
lejos. yo siento que a ti te pasa lo mismo que a mí
- Creo que te amo, y eso me esta matando - le dije y agaché mi
cabeza.
- Francisco... ¡yo no soy malo! - me dijo suavemente - Ante ti yo
soy bueno.
Tú sabes que yo interiormente si quiero tener pareja.
Quiero alguien con quien compartir y vivir juntos, pero sé que si
algún día tu y yo llegamos a ser pareja y luego nos separamos...
Yo me muero. Es por eso que prefiero que sigamos así.
"La amistad es más noble" y yo no podré serte fiel.
Soy débil ante la carne.
Tengo los pies en el suelo y al darme cuenta como funciona el
ambiente gay, prefiero estar solo.
- Yo
también pienso lo mismo.
Joaquín se despidió e internamente decidí volver a hacer maletas e
irme al extranjero para olvidarlo.

En
aquel país traté de hacer lo imposible por olvidarlo, pero no pude.
Cuando tuve que decidir el quedarme a vivir allá, aquella voz me
dijo:
- ¡Toma tus maletas y regresa a Quito!

EL AMOR EN EL AMBIENTE GAY
NO EXISTE
Al
volver a Quito, En el aeropuerto Renato me estaba esperando.
- Francisco, ¿Cómo te fue, cuantos hombres te comiste?
-
Varios - le contesté para satisfacer su morbo.
- Igual le paso a Joaquín. Estuvo muy feliz bailando en la discoteca y
destrampándose con un colombiano y también le vi en el sauna.
Ese es como una red, hombre que ve, lo atrapa y no lo suelta.
Ese momento suspire profundo. - Francisco, ¿Qué te pasa? - me
preguntó Renato preocupado.
- Nada, es tan solo un dolor en el pecho.
- Francisco, tú sufres por Joaquín, pero él no te conviene.
Es soportable como amigo, pero no para más,
a él lo he visto en malos
rollos.
No creas en el amor, en el ambiente gay no existe. ¿Dime
que es el amor? - Me preguntó.
Tan solo respire profundo y le
respondí - Es una espina que atraviesa el alma.

EL HECHO DE QUE ALGUIEN TE DIGA "TE
AMO" NO SIGNIFICA QUE QUIERA SER TU PAREJA
Al
llegar a casa me enteré que Joaquín me había llamado varias veces a
la oficina. Llamé por teléfono a Joaquín y lo noté disgustado.
- Me
dijiste que me amabas y luego desapareces - Reclamó.
- Te dije que creía que te amaba - Aclaré - y el hecho de que
alguien te diga “te amo” no significa que quiera ser tu pareja...
- ¿En qué mismo quedamos? - Preguntó exaltado.
- En nada.
- Sí - Respondió furioso - No quedamos en nada - y colgó con iras
su teléfono y suspire.
- ¿Qué te pasa? - Me preguntó la secretaria.
- Nada... es tan solo un dolor del pecho.

MATANDO EN VIDA
Al
poco tiempo , Julio vino a visitarme a la oficina y apenas lo vi
noté preocupación y tristeza en su rostro.
-
¿Dime si lo sabes o no...?
- Lo sé - le dije con seguridad - Joaquín estuvo destrampándose en
la discoteca y también fue a hacer de las suyas al sauna.
Julio guardó silencio por un momento, puso su mano en su rostro en
señal de preocupación y se decidió a hablar.
-
Hace quince días hubo un accidente automovilístico en la pista del
Valle de los Chillos,
una Blazer color blanco chocó contra un bus de
pasajeros. El que manejaba aquel automóvil murió.
- Sabía exactamente
quien era el conductor de aquel automóvil blanco.
- ¡Matías está muerto! - Me dijo Julio.
Julio notó que no puse ninguna expresión de tristeza en mi rostro y
demostré que la noticia no me afectó.
-
Francisco... ¿Por qué eres tan insensible?
- Yo maté a Matías en mi mente y en mi corazón. El para mí murió
hace mucho tiempo.
- Ante el resto pareces tan sensible, pero eres el ser más
insensible que he conocido en mi vida. - Me dijo admirado.
- ¡Entiende! - le dije casi suplicándole - Soy demasiado sensible y
por eso es que tengo que matar en vida a las personas que más
me han hecho daño. He matado en vida a mi madre adoptiva y toda su
familia. He matado a Matías y estoy a punto de matar a Joaquín.

CUANDO ESTAS RESENTIDO PECAS CONTRA TI MISMO
Al caer la noche Joaquín vino con Eduardo a la oficina a visitarme.
Al verme dijo admirado:
- ¡Se te ve demasiado bien!... ¡Hasta has engordado! Seguro que en
tu viaje has de ver hecho la dieta del lagarto.
(Comer mucho y tirar
arto)
- ¡Me hubiera encantado! - Le respondí seriamente.
- ¿Cuántos levantes te hiciste?
- Varios.
Joaquín me quedó observando y por no quedar mal ante Eduardo me
dijo:
- ¡Levantes sin acuestes, es lo mismo que nada! - y alzando sus
hombros regresó a ver a Eduardo y le dijo:
- No sé que me pasa últimamente que estos últimos quince días tan
solo he tenido dos acuestes.
- Pero esta que te cuides - Le pidió Eduardo - Hoy
puedes contraer el SIDA y tu realmente si eres promiscuo.
Joaquín pareció no importarle - ¡De algo hay que morir en esta
vida! - Dijo alzando sus hombros y despreocupado sobre incluso
si el podía ser portador del VIH y pasar el virus a otros.
- Pero Joaquín tu no utilizas condón - Le recalco Eduardo.
- Cada vez que tiro sin condón, me inyecto penicilina y asunto
resuelto. Eso me recomendó mi mejor amigo que es doctor. -
Al escuchar aquello Eduardo y yo nos quedamos petrificados
ante su frialdad.
- Así soy, no he de cambiar, así me he de morir - Dijo
altivamente - Y para la próxima semana ya tengo planes con
cuatro jovencitos.
- ¡Gracias por la puñalada! - pensé y mi rostro denotaba que lo que
decía Joaquín me afectaba y parecía sentir que a él le
alegraba.
- Me enteré que te vas a Cuba y quería ver si nos vamos juntos para
presentarte algunos amigos y ver si de esa manera te olvidas de mí.
Dijo Joaquín un tono hiriente regresando a ver hacía Eduardo
tratando de presumir.
-
¡No me hace falta! Voy a Cuba invitado por Carlos Alfredo y voy a
pasar todo el tiempo con él.
Al
oír aquello a Joaquín se le bajaron las ínfulas y se sintió
completamente desarmado. Su rostro cambió totalmente.
Saqué del cajón de mi escritorio unos recuerdos que le había
comprado y se los di. El los tomó y me dijo
-
¡De gana te has molestado! Sé que tú eres pobre y a veces no tienes
dinero para nada. No debías haberme comprado esto a mí.
- Otra vez... ¡Gracias por la puñalada! - Pensé tratando de que él
no notara lo que me pasaba por dentro.
- ¡No entiendo como Dios me pide que ame a este imbécil! - Me
pregunté interiormente a mi mismo.
Tomé
un rosario que le había comprado y se le puse al cuello. - Para que
Dios siempre te proteja -
le dije mientras que Joaquín regresó a ver
a Eduardo y con sus ojos le seguía presumiendo de como yo lo quería.
Al acabar de ponerle el rosario en el cuello me dijo:
- ¡Francisco!... Yo te he dicho que te quiero, pero actualmente no
sé qué es el amor. He llevado una vida muy loca,
hasta he pagado por
tener sexo con alguien y sé que no voy a cambiar. ¡Este ambiente no
da para amar!
Luego puso una cara de idiota y me hizo otra vez la misma pregunta
que me hiciera Renato: - ¿Qué es el amor?
- Y miró con sus ojos
hacía techo y él mismo trataba de no encontrar la respuesta.
Joaquín bajo su mirada hacía mí y dijo:
- No estoy hecho para eso. ¡Es mejor que te olvides de mí!
¡No pierdas el tiempo conmigo!
Y regresó a ver otra vez a Eduardo para que él lo siga admirando y
le respondí:
- ¡Joaquín!... ¿Cómo quieres que me olvide de ti?, si ya van varias
veces que terminamos y otra vez asomas en mi vida.
Joaquín se sintió derrotado e inmediatamente Eduardo le agarró del
brazo y le dijo:
- ¡Joaquín!... Es mejor que no te vayas a Cuba. ¡Vamos conmigo a
Martinica!
¡Te juro que allí la pasaremos mejor!.
Joaquín le dijo - Si, me gustaría pasarla bien, tan bien como se le
ve a Francisco - y me quedó mirando.
- ¿Si supieras como me siento por dentro? - Le dije suspirando.
- ¡No te notó nada mal! - me dijo:
- Tú eres fuerte y puedes salir adelante, porque sabes dar buenos
consejos.
Eso me han dicho tus amigos.
- ¡Joaquín! - Le supliqué - ¡Ya no me mates más! ¡Quiero que
desaparezcas de mi vida!
Ese es el mejor consejo que me puedo dar por este momento.
Joaquín se despidió fríamente de mí. Lo primero que hice cuando
cerré la puerta fue suspirar y preguntarle furioso a aquella voz::
-¿Para qué me pediste que viniera?
Y El respondió suavemente - Para que pidas perdón a Gulnara.
Respiré profundo y le reclamé exaltado:
-
¿Acaso estás loco?... ¿Por qué tengo que pedir perdón a alguien que
me ha hecho tanto daño?
- "Cuando estás resentido, pecas contra ti mismo".

LA MADRE SIEMPRE PERDONA
Me di fuerzas para llamar a
Gulnara y pedirle perdón. Ella tan solo me respondió:
- Una madre no tiene nada que perdonar a su hijo.
Con
aquella frase me desarmó totalmente.
Todo mi resentimiento se fue,
aunque no justifique sus actos, pero
sentí que un gran peso se me quitó de encima.
La vida continua...

NO SOY LO QUE TU TE IMAGINAS
A la
siguiente tarde vino Susana a visitarme en la oficina.
-
¡Hola Francisco!... ¿Qué tal de amores?
- ¡Como siempre!... Solo.
- ¿Sigues enamorado de Matilde?
- No. Eso se terminó - Por no decirle la verdad... El está muerto.
- ¡Francisco! Tú nunca has tenido una enamorada. ¡Tienes que ser
persistente como yo!
¡Al final conseguí lo que quise!... ¡Te
obtuve!.
Aseveró con gesto triunfante.
- Y a ella...¿Quién le engañó que me obtuvo?. - Me pregunté.
- ¡Francisco!... Yo te quiero y lo que paso entre los dos fue algo
tan bello. Desde aquel día me hecho varias ilusiones contigo.
- No te hagas ilusiones conmigo. ¡No soy lo que tú imaginas!.
- No me hago ilusiones. ¡Pero cuando quiero algo lo consigo! - Me
dijo con una seguridad en sí misma que impresionaba.
- ¡Logré mi propósito! Conseguí acostarme contigo. ¡Lo logré y te
utilicé! - Y me miró a los ojos con gesto triunfante.
- Susana... ¡Yo soy gay!
- ¿Queeé? - Preguntó con cara de espanto.
- Que soy homosexual.
- ¡Pero si no lo pareces! - Me dijo admirada - ¡No lo puedo
creer!... Hasta nos acostamos juntos.
A mí me habían dicho que los homosexuales detestan a las
mujeres.
- ¡Esa es la peor estupidez que he escuchado!
Cualquier homosexual puede tener relaciones con una mujer si lo
desearé
y a ningún momento tenemos fobia por las mujeres.-
Susana estaba perpleja y me veía con cara de espanto.
-
¡Susana!... El que te utilizó fui yo. Me aproveché de ti porque tú
me invitabas a comer, a bailar, me pagabas los tragos.
Tan solo me
acosté una vez contigo y fue por experimentar. ¡Absolutamente por
nada más!
El resto de veces en las que tú querías llevarme al
hotel... Acuérdate que yo me negaba y te pedía dinero para tomar un
taxi e irme a mi casa. Con ese dinero me iba a una discoteca gay y luego a las dos de la
mañana salía esperar a Mauricio. El fue mi amante durante todo ese
año.
Cuando me conociste Martín fue mi pareja. Jamás tuve relaciones
cuando tú me lo propusiste.- Le enfaticé.
- Yo las tuve cuando Mauricio se fue a
Londres y lo hice simplemente porque quise experimentar. Su rostro
se puso rojo de las iras.
-
Susana, lamento que te hayas hecho otra imagen de mí. Te pido que me
perdones por esto. ¡Aunque no lo creas!
Me duele mucho el haberte
engañado.
Ella
respondió airada - ¡Francisco! Doy gracias a Dios por el hecho de
que no haya quedado embarazada
y espero que no me hayas contagiado
el SIDA.
-
¡Gracias a Dios soy gay! - Le dije .
Susana se levantó furiosa del asiento - ¿Por qué das gracias a
Dios si eres un enfermo?
- Porque somos el único espécimen a quienes las mujeres no pueden
dominar.

AMAR
A UN HOMBRE NOBLE ES TAN FÁCIL
A la
semana siguiente viaje a Cuba. Carlos Alfredo me estaba esperando.
Lo había conocido por cartas desde hace dos años atrás y tenía
algunas fotos de él.
Era un hombre muy atractivo tanto exteriormente como interiormente.
Fue una alegría conocerlo personalmente ya que él se volvió un ser
muy especial para mí.
Como
fui en un tour, Carlos Alfredo no podía ir conmigo a todas partes.
No lo admitían en el bus en que yo viajaba.
El trato de los cubanos
a los propios cubanos era denigrante. En Cuba el turista es el rey.
Por
la noche solíamos ir con Carlos Alfredo a pasear y nos metíamos a
los bares donde se escuchaba
a los cubanos cantar con alegría
"Guantanamera" pero en sus ojos había resignación.
Carlos Alfredo tenía muy claro el concepto de solidaridad, de lo
poco que tenía lo compartía conmigo.
Era bueno, cariñoso y noble
que era fácil enamorarse de él.
Una
noche fuimos juntos a Tropicana y la pasamos muy bien. Al llegar al
hotel, evadí a todos los vigilantes y lo llevé a mi cuarto.
Pasó lo
que tenía que pasar y fue al primer gay que le creí cuando me dijo
"te amo".
La
última noche que pasamos juntos, Carlos Alfredo me preguntó:
- ¿Qué te pasa? Te siento triste.
- ¡Es una sensación horrible! - le dije.
- ¿Cuál es?
- Siento que estoy en una cárcel.
- ¡Cuba es una cárcel!
- Es la cárcel más organizada del mundo.- Y me quede por un momento
en silencio mientras que Carlos Alfredo me abrazó.
-
¡La vida es injusta! - le dije - Yo he estado sufriendo por un
hombre que no vale la pena y tú te quedas aquí encerrado en esta
prisión.
- ¿Amas a Joaquín? - me preguntó.
- Quiero que tu vayas a Ecuador y que los dos seamos pareja.
¿Aceptas mi propuesta?
- Sí, pero si te olvidas de ese hombre.
- ¡Lo haré! No quiero sufrir más y contigo seré feliz.
- Yo también.
Al
despegar el avión sentí salía de aquella cárcel y que tenía que
sacar a un preso de allí.

Para traer a Carlos Alfredo, trabajé arduamente, logré obtener
buenas comisiones.
Después de dos meses de volver de Cuba ya tenía
todo preparado y tan solo me faltaba cobrar el dinero de mis
comisiones.
El
día tenía que recibir el dinero de mi pago, pasó lo inesperado. Mr.
Perfección, Hector Hidalgo López,
por quedarse con todas las
comisiones me despidió del trabajo.
De siete millones que me debía,
me lanzó un cheque de trescientos mil sucres.
Me era difícil
reclamar porque no tenía ningún tipo de contrato con él y si quería
reclamar por la vía legal,
de acuerdo al movimiento tan lento de
nuestra función judicial era seguro que el juicio demoraría más de
un año.
Al
llegar a casa recibí una llamada de Cuba.
-
¡Francisco!... No puedo viajar a tu país porque mi familia no
quiere que vaya. ¡Anula todos los trámites!- Dijo Carlos Alfredo.
Al
colgar el teléfono, recibí otra llamada, pero esta fue de aquella
voz que hablaba en mi interior.
-
¿Por qué tratas de contradecir mis designios? - Preguntó.
- ¿Acaso tus designios es que tan solo el hombre sufra y que yo
pueda ser feliz?
Sentí que se él se río suavemente y con un tono sutil me respondió
- "Es tan fácil amar a un hombre noble".

UNA ROSA, ES UNA ROSA.
Tomás había llamado y me había dejado un recado. Estaba
hospitalizado y quería que lo vaya a visitar.
En
la sala de espera me encontré con Renzo.
- Renzo... ¡Soy Francisco! Te conozco de vista, pero tú no a mí.
Renzo se puso contento al verme y me abrazó.
- ¡Qué gusto conocerte! Tomás me ha hablado mucho de ti.
El te quiere muchísimo. Estuvimos tratando de localizarte varias
veces pero nos fue muy difícil, no pasabas en casa.
Tomás se va a poner muy feliz al verte.
-
Cuéntame ¿Cómo está Tomás ?
Renzo mordió sus labios. No era necesario ser brujo para darse
cuenta que Tomás estaba en un estado de salud muy grave.
-
Tomás tiene SIDA, está en la fase terminal.
- ¡Dios mío! - Fue lo único que pude exclamar y lo primero que me
imagine es que Renzo también lo tenía.
- Y tú Renzo, ¿Cómo estás?
- Yo también soy HIV positivo, pero no se me presentan los síntomas
todavía. Soy más fuerte que Tomás.
- ¡Dios mío! - Exclamé de nuevo.
Renzo puso su mano sobre mi hombro y me dijo:
- Francisco, no quiero ser indiscreto... Sé que tuviste algo con
Tomás y aunque Tomás me dijo que no me preocupe porque no hubo
penetración,
pero a mí sinceramente me preocupa que haya pasado algo
contigo.
Le
puse mi mano alrededor de su cintura y apretándole fuertemente le
dije:
- No te preocupes. Tomás te dijo la verdad. Hace poco tiempo me hice
el examen y no soy HIV positivo.
Ciertos chismosos me dijeron que
mi amigo Joaquín tenía SIDA, y resultó que ni él ni yo lo teníamos.
-
¡Qué bien! No sabes lo tranquilo que me siento. Desde que volvimos
a estar juntos, Tomás y yo hemos sido fieles,
pero me preocupo por
las otras personas que hayan estado antes con nosotros.
-
Admiró el hecho de que sean fieles. En el ambiente gay que conozco,
la fidelidad no existe.
- Amar es hacer feliz a quien tu amas. La infidelidad tan solo hace
infeliz a quien te ama.
No necesito ser infiel, porque con Tomás lo
tengo todo.
La fidelidad no es algo impuesto, es algo que te nace
del corazón.- me dijo.
Al
entrar a la habitación, tuve que armarme de fuerzas para no tratar
de parecer impresionado por la noticia,
pero no pude dejar de
impresionarme al ver el estado de Tomás.
Tomás estaba sumamente delgado, pálido parecía un cadáver viviente
en sus brazos se veían moretones
a causa de los tantos pinchazos
que le habían dado. Aunque Tomás estaba en un estado terminal, tenía
paz y alegría en su rostro.
-
¡No tengas pena! - me dijo cuando le vi - ¡Alégrate como yo! Que me
siento feliz de verte de nuevo... Mi estimado Padre Francisco.
Los
dos nos reímos con picardía. - Llamé al teléfono que me diste y
pregunté por el Padre Francisco.
No sé si hice mal, pero me enteré
que no eras ningún religioso.
Ahora me explicó el porque no quisiste dar misa y tampoco quisiste
confesarme.
- Y
así hubiera sido cura... ¡Jamás hubiera dado la misa de matrimonio!
- Les dije.
- Gracias a ti y a Dios, pudimos ser felices.- Me dijo Renzo.
- A mí no me deben nada.
- Yo sí te debo el dinero que me prestaste cuando salí de la
comunidad - Dijo Tomás.
- Eso no fue un préstamo. Te lo di de todo corazón.
- Nosotros te lo agradecemos también de todo corazón - Me dijo
Renzo.
Tomás interrumpió.
- Francisco... ¡Quita esa cara de tristeza! Yo me estaré muriendo
pero soy feliz.
Sé lo que es el amor. He amado y he sido amado.
Sé que Dios es el
único que conoce el corazón de los hombres y a veces la gente nos
juzga como si hubiésemos obrado mal.
Renzo y yo sufrimos mucho en este aspecto, pero nuestro amor nos
fortaleció.
Nadie sabe lo que tuvimos que pasar.
Pero a pesar de todo, nuestro sufrimiento valió la pena.
¿Qué te pasa Francisco? - insistió Tomás
- Yo estoy moribundo, pero al ver tu rostro, veo que tú estás más
muerto que mí.
¿Por qué estás así?
-
Creo que esta vez me voy a confesar contigo - le dije.
Tomás sonrió y me dijo:
- Francisco... Es mejor que conversemos como amigos.
De esta manera
tú me hablarás con el corazón. La confesión a mí me suena tan solo a
pecados.
Los
dos nos reímos simultáneamente - Me pagas con la misma moneda - le
dije y le empecé a contar todo lo que me había pasado con Joaquín.
Al finalizar mi desahogo, Renzo me dijo - Francisco, el amor entre
dos hombres es difícil..., muy difícil y a la vez duro,
pero
existe. Solo es de poner de parte de uno para que las cosas
funcionen.
Hay que sacrificar el egoísmo y el egocentrismo para
poder darse al otro.
Tomás agregó - El problema que tienes es que tú rezas porque Joaquín
cambie, pero él que tiene que cambiar eres tú.
Eso es lo más
difícil y eso es lo que Dios te pide. Siempre hay dolor en el cambio
y nosotros nos volvemos resistentes ante él.
Tomás tomó una rosa de un ramo que tenía sobre el velador.
-
Toma esta rosa, Renzo sembró un rosal en casa y me las trajo.
-
La
tomé y traté de oler su perfume.
- ¿Amas a Joaquín? - Me preguntó Tomás y me quede callado.
- Francisco... ¿Amas a Joaquín? - Volvió a preguntar y apreté
fuertemente el tallo de la rosa.
- Francisco ¿Amas a Joaquín? - y me salieron lágrimas de los ojos.
Renzo inmediatamente abrió un cajón del velador y saco una gasa y
empezó a limpiar mis dedos.
-
¡Francisco te clavaste las espinas! - Me dijo mientras limpiaba la
sangre que salía entre mis dedos.
- Así es el amor - me dijo Renzo - Es tan bello como una rosa y tan
doloroso como una espina.
- Quisiera no amarlo - Le dije casi derrotado - Porque este amor
duele tanto.
Al
escuchar aquello, la actitud de Tomás cambió. Se dio fuerzas y
apoyo los puños en el colchón y se sentó.
Renzo se apresuró en acomodarle la cama y colocarle una almohada
debajo de su espalda.
Tomás me señaló con el dedo y me advirtió.
- "El momento en que tú dejes de amar, mueres" - y volvió a
señalarme con el dedo y me retó
- ¡Mírate al espejo!... Estás más muerto que mí.- Luego señaló con
su dedo hacía la ventana.
- ¡Mira hacia la calle! y date cuenta cuantos muertos están
caminando por toda la ciudad.
-
Pero amar a Joaquín me está matando en vida - le dije en voz baja.
- ¿Y qué te imaginabas? Creías que el amor es algo fácil, algo
sublime, algo ensoñador.
Pues no, mi querido Francisco...
El amor es sacrificio, es sufrimiento, es entrega total, es dar sin
esperar nada a cambio.
Y aunque parezca contradictorio, es la única
manera de ser feliz.
Aquel momento me debilité y esta vez era Tomás quién me abrazaba y
yo era el que lloraba en su hombro.
-
Francisco, deja que los muertos se lleven con los muertos, júntate
con los vivos. ¡Rompe ese corazón de piedra que tienes!
No es el
ambiente gay el que te ha hecho duro. A ti te endureció el corazón
la misma Iglesia como le sucede a muchos homosexuales y
como le
sucedió a Joaquín.
Todas las religiones hablan de amor y nos rechazan. ¡No hagas caso
de ellas!
¡Hazle caso a Dios! Para El no existen barreras.
-
Tomás... Yo no quiero amar, ya no quiero sufrir más.
Tomás perdió la paciencia. Me agarró de la camisa con su mano,
acercó su rostro al mío y dijo:
- "La peor blasfemia que puede
tener el hombre en contra de Dios es el negarse a amar y por ende
es negarse el derecho a ser feliz."
Ese momento lo abracé fuertemente y los dos lloramos juntos.
-
Francisco... ¿Te has dado cuenta que un homosexual siente el
verdadero amor tan solo por otro homosexual.
Es raro que un
homosexual llegue a amar a un heterosexual. A veces pasa eso, pero
realmente te das cuenta que tan solo son obsesiones
o amores
platónicos.
¿Por qué habiendo tantos miles de hombres, tan solo llegas a amar
verdaderamente a uno y justamente aquel que amas es homosexual?
-
me preguntó Tomás intrigado.
- A
veces creo que tengo la respuesta, y esa respuesta tan solo está en
mi interior, pero me niego aceptarla.
Tomás me quedo viendo dulcemente a mis ojos que estaban llenos de
lágrimas y dijo:
- La voluntad de Dios es que tan solo ames, y sino cumples su
voluntad, él que va a ir a tu velorio seré yo.
Me
reí por un instante y Tomás secó con un pañuelo mis lágrimas.
- Cuando me muera... yo estaré viéndote desde arriba y pidiendo al
Padre porque seas feliz.

ES
TAN DIFÍCIL ENGAÑAR A UNA MADRE
Llegué a visitar a mi madre natural y ella estaba con su amiga
Cecilia.
-
Francisco, mi amiga Cecilia sabe leer muy bien las cartas. ¡Hazte
leerlas!
- ¿Acaso tú ya no eres evangélica? - Le reté.
- ¡Soy cristiana! Pero a quien te van a leer las cartas es a ti, no
a mí.
Mi
madre se fue a la cocina y Cecilia se quedo conmigo en el comedor.
Cecilia puso las cartas sobre la mesa para leérmelas.
Ella
analizaba las cartas detenidamente y luego alzaba su mirada hacia
mí.
Algo
sospechaba pero tenía miedo en decírmelo. Hasta que me lo dijo de
una manera muy sutil.
-
Francisco... Hay un hombre en tu vida. Ese hombre ora por ti, llora
por ti, y hasta se ha dado a las copas por ti.
- ¡No puede ser!
- Francisco... A mí las cartas no me engañan. Aquí yo veo a un
hombre.- y con su dedo me señaló la carta que pertenecía a aquel
hombre.
- Sé que es un hombre. Pero no puedo creer que él esté llorando por
mí, ni tampoco que esté bebiendo por mi culpa.
- Hay muchas lágrimas por parte tuya también.
- Es cierto.- le dije.
De
pronto escuchamos un grito desde la cocina.
- ¿Cómooo?...
Mi hijo llorando por un hombre. ¡Quiero que me expliques eso!
Mi
madre salió de la cocina. Vio las cartas y le pidió una explicación
a Cecilia. Ella había estado oyéndolo todo.
-
Inés... ¡Aléjate! - le pidió Cecilia cortésmente - Esto es algo
privado entre Francisco y yo.
- Necesito saberlo todo y tú eres la única que me puede explicar el
porqué mi hijo tiene que estar llorando por un hombre. - Insistió
alterada.
- Inés, tú hijo no me ha pedido ninguna explicación de lo que te he
leído en las cartas. Así es que, por favor...¡Aléjate!
Mi
madre se fue a la cocina, pero me daba cuenta que seguía con su oído
atento a lo que diga Cecilia, mientras que yo tan solo guardaba
silencio.
-
Francisco... ¿Tú le hiciste algo malo a él? - Me preguntó.
- Si, le dije que le amaba y a los pocos días me fui del país sin
avisarle.
- Pero él también sabe como herirte. El también te ha hecho
sufrir mucho.
Con él tú estas pagando lo que le hiciste sufrir a otro hombre
que lloró mucho por ti.
- ¡Eso es totalmente cierto!.
- Hay lazos de amor entre tú y aquel hombre. El te ama y piensa
mucho en ti. Los dos se van a volver a ver.
En
ese momento regresé a ver a mi lado. Mi madre estaba parada junto a
mí con cara de ogro observando fijamente hacia las cartas.
-
Cecilia... ¡Tú a mí no me engañas! Yo soy tu amiga y sabes muy bien
que yo también sé leer las cartas.
¿Qué hace Francisco aquí junto a la carta de un hombre y junto a
ellos la carta del amor?
- El
es un buen amigo de Francisco y ora mucho por él - Le dijo Cecilia
tratando de ayudarme.
- Pero, ¿Por qué Francisco llora por él?...Aquí yo veo que los dos
se aman - Insistió mi madre.
- Tú le conoces, estuvo en mi cumpleaños y te lo presente.- le dije.
- ¿Quién es?
- Joaquín
- ¿Se puede saber que es lo que haces tú con un hombre mayor a
ti?.- Por lo visto mi madre estaba disgustada.
- Nada - Dije a secas.
- ¡No te creo! - Me increpó ella.
- Si quieres saber la verdad... Nos acostamos juntos.
- ¿Comooo? - Dio un grito y se puso sus manos agarrándose la cabeza.
- ¡Mi hijo es homosexual! - Volvió a gritar. - ¡Te dije Cecilia, yo
te lo dije!.
Yo sabía que Francisco era homosexual. Ya me lo sospechaba...
- ¡Bruja! Adivinaste...- Le dije mientras que ella me veía sin saber
cómo reaccionar.
-
¿Por qué armas tanto escándalo si ya te dije anteriormente que a mí
me gustan los hombres y tú no me creíste?,
¿Por qué te vales de
las cartas para enterarte?. ¿Crees que soy tonto?
Gulnara se valió del mismo método para averiguar si soy gay. Pues
no hacen falta las cartas. ¡Soy homosexual!
Ese
momento mi madre se puso pálida y se quedo muda. No captaba bien lo
que le estaba diciendo mientras que me dije:
- ¡Venganza cumplida! - y sonreí. Al ver mi cara, ella fue a su
cuarto y trajo una Biblia y comenzó su prédica.
-
Francisco, es que la Biblia dice..., la Biblia dice... y la Biblia
dice...
Cada
vez que me enseñaba un versículo, yo le enseñaba otro, pero no se
daba por vencida.
Ella puso la Biblia frente a mi rostro y enojada con un fanatismo
casi ciego insistió:
- ¡Esta es la palabra de Dios! y su palabra dice que lo tuyo es
pecado.
- Cítame un versículo en que la Biblia diga que el amar a un hombre
es un pecado - Le reté.
- Francisco... ¡Tú eres un blasfemo! No crees en la Palabra de Dios
- Me gritó mirándome con cara de capataz.
- La Biblia dice que él que no crea en la palabra de Dios que es
este libro que tienes frente a ti es un blasfemo y esta condenado
al infierno.
Lo único que me queda es orar por tu alma.
Ese
momento golpeé mis puños contra la mesa porque esta mujer me estaba
logrando sacar de quicio.
- La peor blasfemia que puede haber contra Dios es negarse a amar.-
Y mi tono de voz se alteró recamándole
- De qué me sirve que estés con la Biblia diciéndome a cada
momento: La Biblia dice... y la Biblia dice…
cuando no veo en ti
ninguna muestra de afecto hacia mí.
¿Cuándo nunca has sido cariñosa conmigo?, ¿Cuándo me has demostrado
tu amor?
La única vez que te sentí cariñosa fue el día en que nos conocimos.
Nunca he visto una muestra de amor de tu parte, pero eso sí, eres
una experta en citar la Biblia.
De que me sirve que estés
predicando la salvación a los cinco vientos si no veo la salvación
en ti mismo.
No sabes amar.
Tus hermanos de religión cuando hablan de los homosexuales, predican
que somos la maldición de Dios,
que somos pervertidos, que somos
igual que los animales y que no entraremos al reino de los cielos.
Esa es la manera que demuestran su amor.
Esos son los cristianos...
Hablan de amor, pero no tienen idea de lo
que realmente significa amar.
Incluso ni entre cristianos se aman y se critican los unos contra
los otros.
Si es así tu Dios, que solo ama a pocos y que les dice que se
aprendan la Biblia de memoria, pero que no la practiquen,
prefiero
ser homosexual. Siendo homosexual no hago tanto daño como el que
todos ustedes nos han hecho en nombre de Dios.
Ella
se quedo en silencio, no supo qué responderme y empezó a llorar.
-
Francisco... No puedo discutir contigo. Sé que tú sabes mucho de
Biblia y de religiones.
Yo soy una ignorante en ese aspecto, pero
lo que sí sé, es que seas lo que seas, yo te amo,
y siempre pediré a
Dios por ti y que El te bendiga.
Ella
se acercó a mí y me abrazó fuertemente.
- Siempre te he amado hijo mío- Me dijo llorando - Lo que pasa hijo,
es que he tenido muchas situaciones difíciles que me han hecho
sufrir mucho al igual que a ti y han hecho que no pueda expresar mi
amor. Pero yo te amo hijo mío - Me beso en la frente y
nos abrazamos fuertemente.
- "
Si una madre que es un ser humano y por lo tanto imperfecto, ama a
su hijo sabiendo que este es homosexual,
lo acepta como es y desea
de todo corazón que le vaya bien".
¿Por qué las religiones nos
enfocan la imagen de un Dios que detesta a los homosexuales si los
homosexuales creemos en El
y sabemos que El es nuestro Padre?.
Aunque los protestantes digan que el tarot es demoníaco, para mí fue
una bendición en aquel día.

CAMARÓN QUE SE DUERME, SE LO LLEVA LA CORRIENTE.
Una
tarde decidí ir al sauna y en el interior de aquel lugar me encontré
con Vicente que apenas me saludo ya me puso la mano sobre mis
genitales.
-
Hola Francisco... ¡Que lindo que lo tienes! Ahora te voy
aprovechar al máximo.
- ¿Otra vez me crees de tu propiedad?
- No Francisco, pero contigo estoy seguro. ¡Se te ve sano! No quiero
estar con algún enfermo.
Le tengo terror al SIDA y yo sé que la
mayoría de los que viene a este lugar son bien putos y pueden estar
enfermos.
Ese
momento la puerta del turco se abrió y vi a entrar a Joaquín. Mi
corazón empezó a latir a mil,
sentí que mi alma se quería salir por
mi boca y unas ganas de salir corriendo.
-
Hola Francisco... ¡Te veo muy bien acompañado!
- Hola Joaquín. - Fue lo único que se me ocurrió decirle.
El
se sentó junto a mí y noté en sus ojos profunda tristeza.
- Francisco, tengo que ser valiente porque estoy sufriendo mucho.
- A mí también me toca ser valiente.
- ¿Por qué?
- Viaje a Cuba, me enamore de Carlos Alfredo. Estuve con él, decidí
traerlo y lamentablemente todos mis planes fracasaron.
Ese
momento Joaquín se levantó enojado - ¡Ya no te tengo paciencia! -
gritó fuertemente y se retiró hacia las duchas.
- Te devuelvo la puñalada - Murmuré.
- ¿Quién es aquel vejestorio que se levantó furioso? - Preguntó
Vicente. - Tan solo suspiré y con dolor le dije:
- Es el hombre a quien yo amo.
- Con alguien así... ¡No me metiera ni loco! - me dijo Vicente y se
fue hacia las duchas.
Después de varios minutos noté que ni Joaquín ni Vicente volvieron.
Fui a las duchas y no encontré a ninguno de los dos.
Ellos se
habían encerrado en el baño y por el jadeo que pude oír, ya me
imagine lo que estaban haciendo.
-
¡Este ambiente es la mejor escuela para aprender a ser cruel! - Me
dije a mí mismo y me retire hacia la sala de descanso.
Al
poco tiempo Vicente salió del baño y al verme se rió y me dijo:
- Francisco... ¡El tiene una grandota! - y me puso sus dos dedos
índices tratándome de indicar su tamaño mientras lo miraba
seriamente.
-
Francisco... ¡No me mires así! Sé que lo amas, pero "camarón que se
duerme se lo lleva la corriente".
Me dijo burlándose con una risa
sarcástica.

EL QUE RÍE AL ULTIMO RÍE MEJOR
Me dije a mí mismo
mordiéndome los labios.
Luego Joaquín salió del baño y paso delante de nosotros. Alzó su
cabeza y se golpeo con la mano su pecho festejando su triunfo.
Vicente dio una carcajada al ver el gesto altivo de Joaquín mientras
que baje mi cabeza mirando hacia el suelo, fingiendo no haber visto
nada.
Tratando de que nadie notara que mil espinas estaban siendo
clavadas en mi cuerpo.
Joaquín se dirigió hacia el sauna mientras
que nosotros nos quedamos en la sala de descanso.
Ese
momento suspiré y Vicente me preguntó - ¿Qué te pasa?... Te veo
pálido.
- ¡No es nada! Es tan solo un dolor en el pecho. - Y me senté
porque no pude mantenerme en pie.
- ¿Qué hicieron? - Le pregunté.
- De todo un poco...
- ¿Utilizaste condón?
- No.
Llego el momento de aprovecharme de aquella situación.
- ¡Eres un salvaje, un animal!,
¿Cómo se te ocurre tener relaciones sexuales sin condón? - Le
reclame con gesto de espanto.
- ¡Francisco, a él se lo ve tan sano! - Me dijo ingenuamente.
- Por fuera está sano, pero por dentro tiene SIDA. ¿Por qué crees
que me separé de él?
Le
toco el turno a Vicente de ponerse pálido y me miraba sin saber qué
responderme.
-
Joaquín no utiliza condón en ninguna de sus relaciones y anda
repartiendo el SIDA a quien se le ocurra.
El ya no tiene respeto
por si mismo y le importa un comino el resto. El ya no tiene nada
que perder.
Vicente asustado me preguntó - ¿Le has dicho a Joaquín que tienes
Sida gracias a el?
-
Si, pero él alzando sus hombros me respondió - ¡De algo hay que
morir en esta vida!
Vicente respiro profundo y caminó apresuradamente hacia las duchas.
Conté mentalmente hasta 60 y fui a espiar lo que estaba haciendo.
Vicente estaba bañándose desesperado y era tanta su desesperación
que se había metido jabón hasta en la boca.
No había que ser mal
pensado para imaginarse lo que había hecho. Fui a mi casillero y
tomé un frasco de colonia.
-
¡Préstame tu mano! - El me la extendió.
- ¡Ponte esto adelante y atrás!, esto mata el virus, si es que esta
todavía fuera del torrente sanguíneo.
Vicente me quedó viendo y miró hacia la mano. Era como si le
pidiese que él mismo se atormentara.
Me
retiré y al momento oí un grito. Vicente parecía como si fuese un
lobo que quería aullar pero que no podía.
Aullaba en voz baja.
Escuchaba como saltaba de lo que no aguantaba el ardor. - ¡Sufre
desgraciado! - Murmure.
Cuando fui a ver lo que le pasaba, lo encontré soplando su pene para
calmar aquel ardor. Su glande estaba más rojo de lo normal.
-
¡Fascinante! - Me dije a mi mismo.
- ¿Te pusiste atrás?
- No - Me contestó asustado.
- ¡Préstame tus dedos!
El
me extendió su mano y junté el dedo índice con el medio, le puse
mucha colonia sobre todo el largo y ancho de sus dedos.
-
¡Mételos donde tú ya sabes y refriégate bien! De esa manera matarás
al virus que se encuentre dentro.
- ¡Francisco! - Me suplicó - No me pidas eso...
- Es tu decisión... - Le dije - Es preferible que te arda el culo
por un momento a que tengas que morir lentamente como yo lo estoy
haciendo. -
Y agaché mi cabeza en un gesto de resignación.
Me
retiré y de pronto escuche otro grito salir de la boca de Vicente. -
¡Aaaay!.
- ¡Bien merecido te lo tienes! - Murmuré mientras que Vicente se
daba retorcijones,
saltaba y seguía pareciendo un lobo que no podía
aullar por no causar escándalo.
-
¡Maldito el día en que te conocí! - Murmuré de nuevo.
Después, Vicente y yo nos vestimos y salimos del sauna.
Mi seriedad se esfumó cuando lo vi caminar, tuve que morderme los
labios para evitar el reírme.
-
Parece una loca que esta masticando chicle por el culo.- Pensé al
verlo.
Al
despedirnos me dijo:
- Adiós Francisco. Voy a hacerme lo más rápido el examen.
- ¡Anda y háztelo! Cualquier cosa me la cuentas.
- ¿Necesito ir en ayuno?
- Si, es preferible que no comas 24 horas antes...

SUFRES PORQUE NO QUIERES AMAR
Esa
misma noche cuando estaba caminando a casa, mi compañera me
empezó a martirizar como nunca antes lo
había hecho y yo trataba
de darme fuerzas para no sentir aquel dolor, pero aquel dolor
superaba mis fuerzas.
Mientras caminaba aquella voz dijo - ¡Arrodíllate!
Esta
vez dude de aquella voz y pensé que era yo mismo él que
inconscientemente me hablaba pero aquella voz insistió:
-
¡Arrodíllate!
No
le hice caso y dije en voz alta:
- ¡No quiero escuchar voces, no quiero recibir mensajes!...
Cualquiera que sea él que hable... ¡Déjeme en paz!
Aunque había dejado de beber, llegué por un momento a creer que
escuchaba aquella voz por causa del alcohol. Pero aquel ser
insistió.
- Sufres por que no me quieres oír y si te ordenó que te arrodilles
es para que dejes a un lado tu falso orgullo y aprendas a ser
humilde.
-
¡Mira el sufrimiento que me ha causado amar a un hombre!
Y ahora me dices que sufro por no hacerte caso.- Le reclamé
- "Sufres porque no quieres amar".
Y
aunque escuché aquella voz y traté de bloquearme a aquellos
mensajes. Endurecí mi corazón y seguí caminando cuando de pronto
sentí que alguien me golpeo fuertemente con sus puños detrás de mis
rodillas. El golpe hizo que cayera al suelo quedando arrodillado.
Al regresar a ver, no había nadie detrás de mí.
-
¡Cabeza al suelo! - Ordenó aquella voz.
- ¡No quiero escucharte! Tú lo único que has traído a mi vida es
sufrimiento y ya no quiero tenerlo más.- Le dije derrotado.
- ¡Cabeza al suelo! - Ordenó de nuevo.
Puse
mi cabeza sobre el suelo y empecé a llorar.
-
¿Qué es lo que quieres de mí? - Le pregunté.
- Ama a mi hijo Joaquín y ora por él.
- ¡No me pidas más eso! - Le supliqué - ¡Pídeme lo que quieras!...
Incluso me puedo volver cura por ti, pero no me pidas que ame a
Joaquín.
¡Ten compasión de mí!
-
Mientras que tú no ames a aquel que tiene los defectos que tú
detestas, no podrás amar al Padre,
porque los defectos que tú detestas en los otros, están inmersos
en ti mismo.
- ¿Quién eres? - Le pregunté.
- YO SOY Joaquín.- Respondió suavemente.

SANTO ES EL QUE AMA
Al
siguiente día fui a visitar Emily. Al verme ella me dijo
-
¿Qué te pasa?
- Recibo mensajes que me dicen que ame a un hombre.
- Los mensajes te dicen que ames a un hombre y según tú, él no te
ama.- Me dijo sin inmutarse.
- ¿Cómo sabes tu eso?
Emily se quedo pensativa y me dijo:
- No entiendo los designios de Dios. Tal vez sea porque tengo una
mentalidad limitada y El es infinito,
pero no puedo creer que El te pida que ames a un hombre. Amar a
un hombre es pecado.
- ¿Quién te ha dicho eso? - Reclamó la voz. Me quede otra vez
helado y trate de llevarle la contraria.
- ¡Emily! Creo que amar a Joaquín es pecado.
- Cómo puede ser el amor pecado si Yo SOY el amor.- Dijo él.
- Estoy hablando con Emily y no contigo - Le reclame mentalmente.
- En donde están dos... ¡Estoy yo! - Me hablo de nuevo.
- La Biblia dice que Dios creo el amor entre un hombre y una mujer,
no el amor entre un hombre y un hombre.
Amar a un hombre es pecado
- me recalcó Emily. - Nosotros los cristianos debemos llevar una
vida santa y evitar el pecado.
¡El homosexualismo es pecado!.
- ¡Santo es el que ama! - Dijo El inmediatamente.
- Peca el que no ama.- Dijo después suavemente.
- ¡Gracias! Eres muy amable de tu parte. - Le dije mentalmente.
- Emily... desde que El me dijo que ame a Joaquín, siento una espina
que atraviesa mi alma.
¡Pídele a Dios que me quite esta espina!... Ya no puedo llevarla.
- Esa espina es causada por el demonio. - Dijo Emily asustada.
- ¿Crees en los mensajes?
- Cuando Dios da mensajes... te da paz, alegría y gozo.
Ese
momento empecé a angustiarme y le pregunté:
- ¿Crees tú que cuando le dijo a Abraham que tenía que matar a su
hijo Isaac, este saltó de alegría y gozo?
¿Crees tú que cuando
Cristo tuvo que ir a la Cruz, él también sintió alegría y gozo?
¡Qué poco conoces de la Biblia!. ¿La has leído completa?
-
No, casi no la leo.
-
Por eso tan solo repites lo que te dice el resto - Le dije otra vez
angustiado.
- ¿Crees tú que acaso yo no he consultado en la Biblia sobre mi
problema?
He revisado varias versiones. La espina que atravesó a Pablo, en una
Biblia dice que es Satanás quien causa ese dolor;
en otra es una
prueba de Dios, en otra es un aguijón, en otra es para comprobar la
perseverancia y paciencia de Pablo
y en otra es el mismo Dios.
¿Acaso crees tú que no me he vuelto loco viendo tantas diferentes
versiones del mismo hecho? -
le reclamé casi desesperado mientras
que ella no supo qué responderme.
-
¿Cómo puede el demonio a través de una espina hacer que yo cambie
tanto y que sienta que cada vez que amo a Joaquín estoy más cerca de
Dios,
y cuando niego mi amor hacia él, me sienta vacío?
- Mi
capacidad de entendimiento es limitada. - Me dijo Emily suavemente.
- El
texto original dice que Pablo llego a saber tanto, que aquel
conocimiento le era una espina en su vida. La Iglesia puso luego la
palabra demonio...
y ahora me doy cuenta, siempre al conocimiento le han
relacionado con eldemonio. ¡Ayúdame por favor!- Le supliqué
- Tú tienes el
don de intersección y puedes pedir a Dios que me quite esta espina.
Emily me pidió que me sentara y ella se paró frente a mí y puso sus
manos sobre mi cabeza y empezó a orar en silencio.
De pronto ella
abrió sus ojos y vi que su rostro se puso alegre y dijo - Tengo un
mensaje de la virgen para ti.
Emily escribió el mensaje en un papel y me lo paso: " Francisco,
escuché tu oración y yo soy tu madre en el cielo.
Recuerda hijo que
el sufrimiento purifica y no reniegues de él. Cada vez que sufras
tan solo recuerda que mi hijo sufrió mucho más que ti".
Al
ver aquella nota recordé aquel pacto que hice con la virgen en
secreto y me quede pasmado.
LO QUE DIOS
HA UNIDO, EL HOMBRE NO LO SEPARA
Luego Emily se puso otra vez a orar en silencio y al poco tiempo me
dijo - La espina que tú llevas es una espina que te purifica
y cada
vez que sientas que esta te clava, es porque Joaquín está hiriendo a
Dios
y tú tienes que interceder por él. Orar por su cambio y también
por el tuyo.
-
Emily... Si vine a pedir tu ayuda es para que me quites esa espina -
Le dije casi suplicándole
-. Sé que la Biblia dice que todo lo que
desates en la Tierra, quedará desatado en el cielo. ¡Por Dios!,
ayúdame.
Quiero desatarme de Joaquín.
Emily me dijo - Voy a orar por ti para que Dios te desate de
Joaquín.
Emily procedió a orar por mí y pidió a Dios me sanase las heridas
que tenía desde mi infancia.
Ella prácticamente sabía toda mi vida.
Llegó un momento en que ella pidió - Señor te ruego que Francisco,
pueda tener una vida normal, que se case y tenga hijos y que sea
feliz.
En
aquel momento sentí un dolor interno de frustración al pensar que si
me hubiera casado y hubiera formado una familia,
hubiera sido feliz
y no hubiera sufrido tanto. Para mí los heterosexuales no sufren
tanto como un homosexual
y sintiéndome tan frustrado me puse a
llorar
y fue tanto el dolor que salía de mí que Emily lo sintió y se puso a
llorar conmigo.
-
¡Llora Francisco, llora!.
Las
lágrimas purifican el alma.
Al
tranquilizarme un poco, Emily pidió a Dios
- Señor... ¡Desata a
Francisco de Joaquín! Borra de su mente todos los malos recuerdos
que tenga con él.
Borra de su corazón aquel sentimiento que siente
Francisco por Joaquín. Te lo pido en nombre de tu hijo Jesús.
-
"Lo que Dios ha unido, el hombre no lo separa".- respondió aquella
voz.
Ese
momento me lleve mis manos a la cara y tan solo pude exclamar. -¡No!
Emily se asustó al ver mi reacción y preguntó - ¿Qué te pasa?
- El hablo de nuevo. No me deja en paz - Le dije casi llorando.
- Emily... Creo que estoy loco a causa de haber vivido en el mundo
de las religiones.
Estoy escuchando una frase que antes la aceptaba, pero ahora me
niego a creerla.
Emily me miró extrañada - Siento claramente tu energía. ¡Está
pesada! Tienes que quitarte de esa energía negativa que has
acumulado.
Tan solo un sacerdote te puede ayudar.
- ¿Cómo?
- Yéndote a confesar.
- Tú sabes que no me confieso desde esa mala experiencia que tuve en
Cuenca.
- Pero hoy tienes que confesarte. Tienes varios espíritus negativos
dentro de ti
y yo tan solo puedo sacarlos mediante la oración luego
de que tú te hayas confesado, sino captaré todos esos espíritus en
mí.
- ¡Emily! - Le reclamé - Los espíritus negativos tan solo entran en
uno, si uno lo permite.
Eso es lo que yo he sabido y nunca he dado permiso para que un
espíritu entre dentro de mí.
- Al ser promiscuo estás dando permiso para que el espíritu de la
lujuria entre dentro de ti.
Al no obedecer a Dios estás dando paso a que el espíritu del
orgullo entre dentro de ti.
Al no ser humilde, das paso a que el espíritu de la vanidad entre
dentro de ti.
Al no querer amar estás dando paso a que el espíritu del egoísmo
entre dentro de ti.
Al aparentar lo que no eres estás dando paso a que el espíritu de
la mentira entre dentro de ti.
Al no perdonar a los que te han hecho daño diste paso a que el
espíritu del resentimiento entre dentro de ti.
Todos estos espíritus entran en el hombre bajo su consentimiento
según sus actitudes.
El espíritu de la lujuria genera soledad en el alma.
El orgullo genera el endurecimiento del corazón.
La vanidad genera un vacío interno.
El egoísmo genera la impaciencia y la depresión.
La mentira genera la falta de aceptación
y el resentimiento genera el peor de todos los males. No hay
paz en tú corazón.

EL
PERDÓN NO ES UN ACTO DE PODER. ES UN ACTO DE AMOR
Siguiendo
los consejos de Emily al siguiente día fue a confesarme.
-
Padre, soy homosexual y acusé a un hombre de que tenía SIDA sin
tenerlo poniendo en jaque a un amigo que estuvo con él.
El
cura me quedo viendo con mala cara. Su rostro se puso severo y
acusador y duramente me retó.
-
¿Acaso no te das cuenta que con Dios no se juega? He visto que
todos los días vienes a la Iglesia, pero mira lo que haces cuando
estas fuera.
Vives en pecado y es mejor que no vengas por aquí a
menos que decidas cambiar tu estilo de vida.
Luego respiró profundo y con su mirada severa me dijo - Por el poder
que me ha dado la Iglesia... ¡No te perdonó!
En
ese momento él que cambió su rostro con gesto de severidad fui yo y
le pregunté - ¿Y quién te engaño que tienes el poder para perdonar?
Con
su prepotencia respondió - ¡Yo tengo el poder de perdonarte! y ese
poder me lo ha dado la Santa Madre Iglesia.
- Y reafirmó - No
tienes mi perdón y tampoco podrás comulgar por el resto de tus días
a menos que dejes ese estilo de vida.
-
"El perdón no es un acto de poder, es un acto de amor" - Dijo
aquella voz dentro de mí y le repetí aquella frase que había
escuchado al sacerdote.
El se quedo estático y tan solo le dije -
¡Gracias! - y me retiré.
Había ido a confesarme para tener un poco de paz y casi salgo más
endemoniado que nunca.
Ese momento en acto de rebeldía me quede en la Iglesia. Sabía que
dentro de pocos minutos empezaría la misa
y como era un abusivo con
el resucitado, me senté en una banca y le dije
- De aquí no me muevo hasta que Tú me perdones.
Al
poco rato la iglesia se empezó a llenar. Había mucha gente allí y
por las conversaciones que escuchaba,
venían a misa para prepararse
para una vigilia. La misa empezó y tres sacerdotes la dieron,
incluido aquel que no me perdonó.
Al
momento del sermón, el padre que dirigía la misa, dijo
- Sé que os estáis preparando para una vigilia de oración y que la
mayoría de ustedes quieren confesarse,
como hay tanta gente y apenas
somos tres sacerdotes, hemos decidido que por el poder que nos da la
Santa Iglesia Católica
darles a todos los aquí presentes la
absolución general.
Luego el padre oró en voz alta la oración que tiene preparada la
iglesia para dar la absolución general y dijo:
-
Quedan perdonados todos los pecados cometidos hasta el día de hoy
por parte de todos los aquí presentes.
- ¡Guauuu! - Dije felizmente y los que estaban alrededor mío me
quedaron viendo como bicho raro.
Al
momento de la comunión, los que querían comulgar formaron tres
columnas.
Escogí exactamente la columna que me llevaba hacia el
padre que me prohibió comulgar por el resto de mis días.
Al
llegar donde él y vernos cara a cara, su rostro cambió totalmente.
No abrí mi boca, sino que extendí mi mano para que me pusiera la
hostia.
El me miro severamente y tan solo vi que la hostia y su mano
temblaban juntas. Tenía todas las ganas de fastidiarle y le guiñé el
ojo.
No estaba contradiciendo para nada las leyes de la Iglesia y
el no tuvo más que decirme - El cuerpo de Cristo - y entregarme la
hostia.
- ¡Amen!
Nunca había comulgado con tanta alegría y mientras caminaba la gente
que me veía me seguía viendo como un bicho raro
que tuve que mirar
al suelo y morderme los labios para no reírme. Pero al llegar al
puesto donde anteriormente estuve, mi felicidad cambió.
Un frío
invadió todo mi cuerpo.

LAMENTACIONES ILUSAS
Un
hombre estaba arrodillado, cerrado los ojos con sus manos juntas que
topaban la frente, aferrándose a Dios,
tal como muchos gays a los
cuales había visto orando en la iglesia.
Me
senté junto a él y tan solo pedí fuerzas a Dios para poder soportar
su presencia. Comencé a sentir su dolor, empecé a sentir lo que él
sentía.
Aquel hombre era mi espina.
El
no se movió de esa posición hasta terminar la misa. Una vez
concluida, él se sentó, me regresó a ver y me preguntó
- ¿Crees que
es permitido que los dos estemos aquí?
- "Todos somos hijos de Dios" - respondí.
El
me dijo - Cuando estuve en Nueva York, los curas no permitieron que
los gays intervengamos en el desfile de San Patricio.
Una
risa corta salió de mí - ¡Qué irónica que es la vida! Curas
homosexuales que no permiten que los gays desfilen.
- ¡Viste! Al fin me diste la razón. ¡Son todos! - Dijo Joaquín en
gesto triunfante.- Y sonreí.
- Justamente con el cura que comulgaste, justo a ese me le comí.
¡Le encanta la verga! - Me dijo seriamente.
Mi cara se transformó totalmente.
-
Francisco... Aunque no lo creas, estoy arrepentido de muchas cosas
que he hecho en mi vida y he sufrido mucho por eso,
pero cuando veo
a otros homosexuales como actúan y como son, creo que no tengo que
arrepentirme de nada.
-
¡No te compares con los que son peores que ti! y no sigas
lamentándote del pasado. Todo tiene su tiempo.
-
Francisco... ¡He sido un tonto!... Me enamore de mi mejor amigo y
siempre creí que el fue mí único amor de mi vida.
Me prometí que no
me enamoraría jamás de nadie más que no sea él.
- A
mí me pasó lo mismo.- Le dije con un sentimiento de frustración
interior.
-
¡Francisco! - Dijo y suspiró - ¡Lamento no haberme casado!
Si me hubiera casado, te juro que no hubiera sufrido tanto - Y
otra vez me miró con sus ojos de tristeza.
-
¡Ilusas lamentaciones! He escuchado la misma lamentación a varios
curas que llegan a tú edad.
Al
notar mi actitud tan fría, Joaquín me dijo - Lo que más lamento es
no haber hecho caso del consejo que me dio Eduardo.-
Y me miró de
pies a cabeza con un gesto despectivo - Lamento no haberme
involucrado sentimentalmente con alguien de mi misma clase.
La
reacción fue inmediata - Yo también lamento no haber hecho caso del
consejo de Benjamín.
El me dijo que jamás me fijara en alguien que
padece del Síndrome de las Locas - E igualmente lo miré
despectivamente.
- ¿Y qué es eso? - Preguntó exaltado.
- Es
aquella enfermedad que sufren los que presumen tener clase y tienen
mierda en su cerebro -
Le dije con tono severo mirándole
directamente a sus ojos.
Joaquín sintió que lo que decía era contra él.
- ¡Pero yo no soy presumido! Mientras que tú si tienes que cambiar
porque tienes un carácter demasiado fuerte.
-
Joaquín, he pasado seis años con disciplina militar y ocho años con
la Iglesia, ya estoy cansado de que me digan lo que tengo que hacer.
Joaquín se alteró - ¡Con ese tipo de educación tendrías que ser
perfecto!
-
¡Mientras menos perfecto sea, soy más libre!
- Por eso es que siempre haces lo que te da la gana - Me gritó.
- ¡Shhhhh!!! - Se oyó el murmullo de la gente que estaba a nuestro
alrededor, y pidió que guardásemos silencio.
Aunque sus oídos no se
apartaban de lo que nosotros estábamos diciendo.
Joaquín regresó a ver el crucifijo que estaba sobre el altar y
exclamó con una angustia profunda:
-¡Jesús, Jesús, Jesús!... ¡Quítame esta espina que has clavado
dentro de mí! - E inmediatamente me regresó a ver y dijo
- ¡No te
entiendo! ¿No sé exactamente quién eres en realidad?... ¡Tú me
matas! - Se levantó de su asiento y se fue.
Entre mí tan solo me pude responder suspirando - "Soy una
apariencia"
Y sentí que el alma se me desgarró al verlo partir y viendo hacia él
crucificado, esta vez era yo él que clamaba: - ¡Jesús, Jesús,
Jesús... !!!
¡Ten misericordia de mí! Ni siquiera puedo demostrar
amor por el hombre a quien más amo.
Mi
cabeza cayó sobre mis rodillas porque me sentí totalmente
derrotado.
Todo había terminado para mí.
Sentí como aquella espina desaparecía lentamente.
Entonces aquella voz empezó a hablar y dijo:
- Todo lo que ha pasado, es porque tuvo que pasar.
Para que el hombre experimente lo que es la luz, tiene primero
que experimentar lo que es oscuridad.
La única manera de tener luz en tu vida es amando.
Me
quede por un momento en silencio y la voz dijo:
- La decisión tan solo la tomas tú.
FIN